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El orden y el respeto marcan el día a día en Seúl

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Pedro Maldonado,

Grupo EL COMERCIO

Las calles de Seúl, capital de Corea del Sur, lucen impecables. Solo las hojas de tonos ocres que caen de los árboles en el final del otoño y en la entrada del invierno se dejan ver en jardines, aceras, calles y avenidas.

Descubrir un papel, un cartón, una bolsa de plástico o una colilla de cigarrillo es una novedad cuando se camina por las calles de esta ciudad, que suma más de 22 millones de habitantes. La multa por arrojar la colilla de cigarrillo es de USD 40, cuenta Hye-Ryeon Yook, una joven coreana que se hace llamar Clara por los visitantes y que traduce el coreano al inglés y al español sin problema.

La sensación de orden es otra característica. En avenidas así como en estrechos pasajes que recorren las zonas comerciales impera un orden milimétrico tanto para conductores, motociclistas, ciclistas y peatones. Allí, tanto el conductor de autos, como el peatón y los motociclistas saben que tienen su espacio propio. Y cada uno respeta el de los demás.

La conciencia de respeto por los demás es evidente al recorrer la ciudad. La gente espera con calma en las paradas de bus o del metro.

El respeto se extiende a las cafeterías y restaurantes que cumplen los horarios de atención. Y si el lugar tiene clientes extranjeros, los meseros y empleados anuncian cordialmente que el lugar está por cerrar.

Los jóvenes, críticos y curiosos, también cuentan en el ordenado crecimiento que la ciudad experimenta desde hace poco más de medio siglo. Jeong Seob Park, de 26 años y estudiante de Economía, comenta que Seúl se está posicionando a escala global. “Ser sede de los Juegos Olímpicos en 1988, del Mundial de Fútbol en el 2002 y la Cumbre del G20 a mediados de noviembre nos llena de orgullo”.

Otro paisaje lo constituye los grandes edificios de corporaciones como Hyundai, Kia, Samsung o LG. Estas firmas, entre otras, son el reflejo del desarrollo económico del país, considerado hoy como la economía número 15 del planeta.

En Seúl también están marcas de moda globales como Gucci, Zahara, que se mezclan con negocios de pequeña escala. Bazares, tiendas de artesanías, almacenes de equipos electrónicos y puestos de comida típica coreana son también protagonistas de esta ciudad ordenada, cosmopolita, llena de modernidad, vanguardia y alta tecnología.

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