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Huelgas en fábricas de Bielorrusia, mientras opositora se dice lista para gobernar

Gente participa en una protesta contra los resultados de las elecciones presidenciales que exigen la renuncia del presidente bielorruso Alexander Lukashenko y la liberación de los presos políticos, en Minsk, Bielorrusia. Foto: Reuters

Gente participa en una protesta contra los resultados de las elecciones presidenciales que exigen la renuncia del presidente bielorruso Alexander Lukashenko y la liberación de los presos políticos, en Minsk, Bielorrusia. Foto: Reuters

Gente participa en una protesta contra los resultados de las elecciones presidenciales que exigen la renuncia del presidente bielorruso Alexander Lukashenko y la liberación de los presos políticos, en Minsk, Bielorrusia. Foto: Reuters

Empleados de varias fábricas de Minsk manifestaron el lunes 17 de agosto del 2020 en respuesta a la convocatoria a una huelga general de la oposición bielorrusa, dando continuidad a la gigantesca manifestación de la víspera para pedir la salida del presidente Alexandre Lukashenko.

La candidata opositora en las elecciones presidenciales, Svetlana Tijanóvskaya, afirmó por su parte que estaba lista para “ asumir [sus] responsabilidades ” y gobernar el país, en un vídeo grabado en Lituania, donde se refugió.

El lunes por la mañana, miles de manifestantes se congregaron ante la fábrica de vehículos pesados (MZKT) y la planta de tractores (MTZ) de Minsk, así como frente a la sede de la televisión pública bielorrusa, ondeando banderas blancas y rojas de la oposición y lanzando consignas hostiles al poder.

“¡Vete!”, “No olvidaremos, no perdonaremos” gritaron los manifestantes congregados ante la sede de MZKT. Varios miles de empleados de la fábrica MTZ, cuya producción se exporta a toda la ex Unión Soviética y es el orgullo nacional, pararon de trabajar, según dijeron obreros .

Por su lado el presidente Lukashenko se desplazó el lunes en helicóptero a la fábrica MZKT para reunirse con obreros. Mientras justificaba la represión de la semana pasada de la que es acusada la policía, algunos gritaron “¡Vete, vete!” al jefe del Estado, según imágenes difundida en las redes sociales.

Lukashenko insistió en que “Bielorrusia organizó elecciones y que no habrá otras”. Igualmente minimizó el alcance del movimiento de protesta y aseguró que las fábricas funcionan en general pese a los llamados a una huelga general.

Maria Kolesnkikova, uno de los rostros de la oposición bielorrusa aliada a Tijanóvskaya durante la compaña electoral, habló también delante de MZKT y anunció que iría a dar su apoyo a la sede de la televisión pública, varios de cuyos presentadores anunciaron su dimisión estos últimos días.

Según el sitio de información tut.by, empleados del productor de potasio Belaruskali anunciaron por su parte su intención de hacer huelga. El potasio, utilizado para fabricar fertilizantes, es una importante fuente de ingresos para Bielorrusia, uno de los mayores productores del mundo.

Manifestación histórica 

Varias decenas de miles de personas se manifestaron el domingo en Minsk para exigir la salida del presidente Alexandre Lukashenko, en el poder desde 1994.

La manifestación, considerada una de las mayores de la oposición de la historia del país, se desarrolló sin detenciones y, hecho excepcional, fue incluso presentada de manera neutra o positiva por los medios estatales.

Paralelamente, el presidente bielorruso, de 65 años, hizo una aparición sorpresa en una plaza del centro de la capital donde se reunieron sus partidarios, y una vez más rechazó las peticiones para organizar nuevas elecciones.

La victoria de Lukashenko en las elecciones del 9 de agosto, donde obtuvo oficialmente el 80% de los votos, fue percibida como fraudulenta por la oposición. Tijanóvskaya, que había logrado una movilización inesperada en Bielorrusia, cosechó oficialmente un 10%.

Desde la noche de ese día, la exrepública soviética ha sido escenario de manifestaciones que fueron en un principio violentamente reprimidas por las autoridades, dejando dos muertos y decenas de heridos.

La movilización se extendió después, con cadenas humanas y manifestaciones de la oposición por todo el país.

Las autoridades bielorrusas dieron luego señales de retroceso, ordenando la liberación de más de 2 000 de las 6 700 personas detenidas durante las protestas.

El domingo, Minsk recibió el apoyo de Moscú, un aliado histórico pese a las tensiones recurrentes entre ambos países. Lukashenko había acusado en especial a Rusia de querer convertir su país en un vasallo.

En occidente las reacciones se suceden. En Reino Unido, el ministro de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, anunció que su país “no acepta los resultados” de las elecciones presidenciales y piensa “sancionar a los responsables” de la represión de las manifestaciones de la semana pasada.

Los líderes europeos celebrarán por su parte una cumbre extraordinaria el miércoles para abordar la crisis en Bielorrusia.

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