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Greenpeace entra en una planta nuclear en Francia para denunciar fallas de seguridad

La central nuclear de Cruas ubicada en Cruas y Meysse, junto al río Ródano. Foto: AFP

La central nuclear de Cruas ubicada en Cruas y Meysse, junto al río Ródano. Foto: AFP

La central nuclear de Cruas ubicada en Cruas y Meysse, junto al río Ródano. Foto: AFP

Un grupo de activistas ecologistas de Greenpeace irrumpió este martes (28 de noviembre del 2017) en una central nuclear en Francia para alertar sobre las deficiencias de seguridad en estos sitios en caso de ataque.

El grupo señaló que la incursión en la planta de Cruas-Meysse, en la sureña región de Ardeche, que tiene cuatro reactores, demostró que la seguridad en torno a las piscinas de combustible nuclear usado es particularmente deficiente.

Cuatro activistas escalaron uno de los edificios que contienen piscinas para enfriar barras de combustible gastado altamente radiactivo y encendieron bengalas.

“Basta con hacer un hueco (en la pared) para provocar un incendio”, explicó Yannick Rousselet, jefe de la campaña anti-nuclear de Greenpeace Francia.

La Autoridad de Seguridad Nuclear (ASN), un organismo independiente, y el gigante de energía francés EDF, que opera la planta, confirmaron la intrusión, pero aseguraron que la seguridad de la planta no estuvo en peligro.

Fuentes policiales de la región anunciaron el arresto de 22 personas y la apertura de una investigación judicial.

Este incidente es el segundo de este tipo que se produce en apenas unos meses. En octubre pasado, un grupo de activistas se introdujo en la planta de Cattenom, en el este de Francia, donde lanzaron fuegos artificiales a los pies de una piscina de combustible usado.

Por esa acción, el director general de Greenpeace Francia y ocho activistas comparecerán ante la justicia el próximo 3 de enero. Corren el riesgo de ser condenados a una pena de cárcel de cinco años y a pagar una multa de 75 000 euros.

Greenpeace presentó en octubre un informe para denunciar los fallos de seguridad en las centrales nucleares en Francia, especialmente en estas piscinas de almacenamiento, frente a la eventualidad de un ataque.

Las consecuencias de un ataque contra una piscina serían “potencialmente superiores a las de un accidente mayor en un reactor”, advirtió.

El parque nuclear francés, que cuenta con 58 reactores en actividad y 63 piscinas de combustible usado, es el segundo más importante del mundo en potencia, detrás del de Estados Unidos.

La empresa eléctrica EDF rechazó las acusaciones de Greenpeace, asegurando que las centrales francesas son “seguras y están bien vigiladas y muy bien protegidas”.