El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva habla durante una rueda de prensa el viernes 4 de marzo de 2016 en la sede del partido de los trabajadores, en Sao Paulo (Brasil). Foto: EFE
El ex presidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) está bajo sospecha de haber incurrido en delitos de corrupción y lavado de dinero, vinculados a la red que desvió millonarias sumas y defraudó licitaciones y contratos en la petrolera estatal Petrobras.
El viernes, el ex mandatario fue conducido en forma coercitiva a declarar ante la Policía Federal. La sospecha es que constructoras involucradas en el escándalo de corrupción en Petrobras le dieron inmuebles, muebles, reformas a las residencias y otras regalías al ex mandatario, y le pagaron cuantiosas sumas por impartir conferencias, como retribución por haber sido beneficiadas con contratos con el ente estatal y otros organismos públicos.
Éstas son las denuncias y sospechas que amenazan manchar la hasta hace poco inmaculada biografía del fundador del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), y los descargos que el ex dirigente sindical realiza ante cada una de ellas.
– Tríplex en Guarujá: Se sospecha que Lula es dueño de un apartamento tríplex en Guarujá, en el litoral de Sao Paulo, que habría sido reformado por la constructora OAS, en obras valuados en al menos un millón de reales (unos USD 260 000), y equipado con muebles de lujo por un valor de 250 000 reales (unos USD 75 500). Según el Ministerio Público Federal (Fiscalía), aunque Lula afirma que el apartamento no le pertenece, sino que es de OAS, existen prueban que indican que sí le pertenece, tales como los testimonios del vigilante, la portera y el síndico del condominio, y dos ingenieros de OAS.
– Chacra en Atibaia: La sospecha es que Lula compró la quinta en 2010 por 1,5 millones de reales (unos USD 390 000) mediante testaferros. Las reformas de la residencia habrían sido pagadas por el empresario y amigo de Lula José Carlos Bumlai y las constructoras OAS y Odebrecht, por un valor de 747 378 reales (unos USD 196 600). Las empresas y Bumlai habrían equipado además la casa con muebles valuados en 170 000 reales (unos USD 44 700). Además, los propietarios formales de la quinta son Jonas Suassuna y Fernando Bittar, socios del primogénito de Lula, Fábio Luís Lula da Silva, quien también fue llevado a declarar ante la policía. El Instituto Lula, que fue registrado por la policía al igual que todas la propiedades que pertenecen o utiliza regularmente el ex presidente, rebatió las acusaciones relativas a ambos inmuebles. “Es de pleno conocimiento (…) que ni el apartamento ni la quinta de Atibaia pertenecen o pertenecieron, directa o en forma velada, al ex presidente Lula”.
– Conferencias impartidas por Lula y pagadas por las constructoras: La Fiscalía investiga “pagos voluminosos” realizados por constructoras beneficiadas por la trama de corrupción en Petrobras en favor del Instituto Lula, a través de donaciones, y de la empresa LILS Palestras, a través del pago de honorarios por conferencias impartidas. La mayor parte del dinero que ingresó en ambas empresas entre 2011 y 2014 provino de empresas involucradas en la red en Petrobras: Camargo Correa, OAS, Odebrecht, Andrade Gutierrez, Queiroz Galvao y UTC. Según la defensa de Lula, el pago de honorarios recibidos es “semejante al de instituciones vinculadas a otros ex presidentes de Brasil y en otros países, excepto por jamás haber recibido donaciones de empresas públicas”.
– Mudanza y acervo de Lula: La Fiscalía sospecha que existen “fuertes indicios de pagos disimulados de aproximadamente 1,3 millones de reales (unos USD 342 000) realizados por OAS en favor de Lula, entre enero de 2011 a enero de 2016, para guardar objetos retirados del Palacio del Planalto (sede de la Presidencia brasileña) cuando acabó su mandato”. La contratación del servicio de almacenamiento fue realizada por OAS y la empresa de depósitos, “falsificándose el documento para que constara que se trataba de ‘almacenamiento de materiales de oficina y muebles de escritorio pertenecientes a la constructora OAS'”. También se sospecha que OAS pagó el traslado de esos objetos desde Brasilia a Sao Paulo, donde vive Lula. Según el ex mandatario, él fue el presidente que recibió más regalos en la historia y que llegó a crear un acervo personal. Por su parte, el Instituto Lula alega que la mudanza desde Brasilia fue realizada por la Presidencia de la República, “de la misma forma como se hizo con sus antecesores”.
– HIjos de Lula y conferencias: Las investigaciones apuntan a que existen pagos realizados por el Instituto Lula y la empresa LILS Palestras a empresas de los hijos de Lula, una nuera del ex presidente, uno de los dueños de la quinta de Atibaia, entre otras personas.
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