6 de September de 2009 00:00

2 mujeres luchan por volver a la Esmil

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Redacción Judicial
 
Tatiana Vásquez tecleaba en su computadora el nombre de Paulina Esparza. Cuando la halló entre miles de usuarios del Hi5  le envió un mensaje con  su número de  teléfono.

A los pocos días se encontraron y descubrieron que ambas salieron de la Escuela Superior Militar Eloy Alfaro (Esmil), por  quedar embarazadas. Y las dos quieren reingresar a la institución para terminar sus estudios. Han presentado tres pedidos, dos fueron rechazados y uno está en estudio. 

Vásquez y Esparza fueron dadas de baja de la Esmil en marzo de 2007,  cuando tenían  dos meses de embarazo. Ellas  sospechaban que algo sucedía en sus cuerpos, pero una prueba de sangre, hecha  en  la Escuela, confirmó su estado.

Las autoridades de la Escuela les dieron la baja. Ellas infringieron el artículo 72,  numeral 10 del Reglamento de Disciplina Militar, que establece que los cadetes no pueden “embarazar ni quedar en estado de gravidez”. En octubre de ese año nacieron sus hijas.

Ninguna de las muchachas se casó con los padres de sus pequeñas, que también eran cadetes.  “A los padres de nuestras hijas no les hicieron nada. Ellos sí pudieron graduarse sin problema”, dijo Esparza. Sus novios cursaban el último año del centro de estudios.

Desde entonces, ellas  luchan  para que se les permita  volver a la Esmil. Vásquez salió del segundo año y Esparza de  tercero.

El 2 de junio de 2008 presentaron la  solicitud  para el reingreso. En septiembre de ese año, recién  la Junta de Enseñanza resolvió que no podían volver porque se cambió la malla curricular de los cursos en los que estaban.

Para ellas, esa justificación se contradice con  la resolución del Tribunal Constitucional, de octubre de 2008, que dispuso el reingreso del  cadete Santiago L. En junio de 2007, él   fue sacado de tercer año de la Esmil,  por supuestamente copiar en un examen. En el fallo   se detectó  que se violó el debido proceso y se dispuso su reintegro.  La disposición fue acogida por las autoridades de la Escuela.

“A nosotras no nos sacaron por engañar, sino por quedar embarazadas. Por qué no nos dejan volver a estudiar”, increpa  Vásquez.

Ella tiene 21 años y desde que era niña jugaba a ser militar, como su padre Augusto. Desde que dejó la Esmil, Vásquez empezó a estudiar Derecho a distancia y está en cuarto semestre. Pero su vocación es pertenecer al Ejército. “Yo siempre  veía a mi papi con su uniforme y eso me inspiró. Quiero que mi hija  esté  orgullosa de mí”.

La mujer va cada semana a la Esmil para saber qué pasó con su caso. Sale temprano, vive en Machachi, al sur de Quito,  y debe cruzar  la  urbe para llegar a Parcayacu.

Las jóvenes también se  respaldan en los pronunciamientos de  la ex ministra de Defensa, Lorena Escudero; y de  la Procuraduría. En  junio de 2007  ratificaron que  quedarse embarazada no constituye un limitante para ser militar.  “No cabe la baja definitiva de la Escuela de una cadete, ni tampoco debe limitarse su reingreso por hechos o disposiciones que vulneren las garantías consagradas en la Constitución y en instrumentos internacionales”, explicó el ex procurador subrogante Humberto Aguilar. El cumplimiento de esta resolución es de carácter vinculante y obligatorio.

Esa decisión favoreció a dos cadetes que fueron dadas de baja por estar embarazadas, pero  volvieron a la Escuela Militar. 

Sin embargo, según la asesora jurídica de la Esmil, Nancy López, la Constitución  garantiza la posibilidad de remover de la institución a las personas que no cumplen con la normativa legal.  En el art. 160 se  señala que “los  aspirantes    no serán discriminados para su ingreso. (…) estarán sujetos a las leyes específicas que regulen sus derechos y obligaciones”.

No obstante, el jefe de la Escuela, Eduardo Vaca, afirmó que cuando hay pronunciamientos de otras entidades estatales, como la justicia, ellos deben acatarlas.  “No nos queda otra alternativa, contra nuestra voluntad, pero somos respetuosos”, afirmó. El director de la Escuela es la última palabra. Él define el regreso o no.

Los padres de las jóvenes han pensado iniciar acciones legales para que se les permita regresar. “Queríamos hacer las cosas por las buenas. Pero si nos dejan otra alternativa...”, sostuvo José Luis Esparza, padre de Paulina.

Ella tiene 23 años. Quiso entrar a la universidad a estudiar Leyes, pero el cupo se llenó  y Esparza todavía tenía la esperanza de regresar a la Esmil. Su pequeña tiene 1 año y 10 meses  y “es la adoración de la casa”, contó su padre.

Si retorna a la Esmil, su pequeña se quedará a cargo de sus padres. “Sabe que es una decisión difícil, pero cree que el sacrificio valdrá, pues tendrá un trabajo y podrá ganar el dinero necesario para dar  a su hija lo que necesite”.

Pero para Vaca, la presencia materna es fundamental para los hijos, por lo que aceptar el reingreso a la Esmil, que es un internado, puede afectar el desarrollo de los pequeños.
Para las chicas, esa es una decisión es personal. “Nos dicen que si  volvemos, nuestras hijas van a quedarse solas. Pero no es así, porque tenemos a nuestros padres. Además, el cuidado de nuestras hijas  lo debemos resolver nosotras, no ellos”, replica  Esparza.

La admisión

Cada año, en febrero se inicia el proceso de selección para nuevos cadetes de la Escuela Superior Militar Eloy Alfaro. 

Los aspirantes deben comprar un prospecto de admisión y presentarse a las pruebas médicas.

Si pasan los  exámenes deben presentarse a una prueba académica. Allí se les hace preguntas sobre realidad nacional, lenguaje, matemáticas, etc.

Para aprobar  esta etapa de evaluación, los aspirantes deben tener un mínimo de 14 puntos sobre 20.

Quienes obtuvieron  esa calificación deben pasar por un examen psicológico. Aquí se realiza una entrevista con el joven y con los padres o representantes del aspirante.

Luego de ellos  tiene que pasar las pruebas físicas. Que evalúan la resistencia, la actividad cardíaca y muscular. Aquí deben hacer una carrera de resistencia de  3 200 metros, salto de decisión en la piscina, natación (150 mts para hombres y 100 para mujeres), carreras de velocidad, fuerza muscular abdominal y de las extremidades.

En esta etapa,  los aspirantes deben tener un mínimo de 16 puntos  sobre 20 para ser aceptados.

Finalmente,  los que llegaron hasta esta fase deben seguir un curso de nivelación de tres semanas, en donde se les da clases de matemáticas, historia, etc. y se les ejercita para mejorar su resistencia.

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