18 de noviembre de 2020 19:57

Muertos por avalancha vivían sobre una 'sepultura', dice un sacerdote

La avalancha ocurrió la noche del martes 17 de noviembre en una zona de difícil acceso en el Macizo de Peñas Blancas, una reserva natural. Foto: Captura

La avalancha ocurrió la noche del martes 17 de noviembre en una zona de difícil acceso en el Macizo de Peñas Blancas, una reserva natural. Foto: Captura

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Agencia EFE

Las al menos siete personas que murieron soterradas por una avalancha en una reserva natural en el norte de Nicaragua como consecuencia de las torrenciales lluvias ocasionadas por el huracán Iota vivían prácticamente sobre una "sepultura", dijo este miércoles 18 de noviembre del 2020 un sacerdote nicaragüense, que visitó el lugar de la tragedia.

"Es dramático, muy caótico saber donde estaba esa pobre gente viviendo..., prácticamente tenían la sepultura", ilustró a los periodistas Pablo Espinoza, párroco de la comunidad de Rancho Grande, en Matagalpa, departamento donde ocurrió el mortal deslizamiento de tierra.

El religioso relató que, junto a voluntarios, quisieron llegar hasta el lugar donde se originó el alud, pero no lo lograron porque "es muy inclinado".

El derrumbe, que según testigos desplazó la tierra aproximadamente un kilómetro, ocurrió la noche del martes 17 de noviembre en una zona de difícil acceso en el Macizo de Peñas Blancas, una reserva natural de 1.745 metros sobre el nivel del mar, ubicado en el municipio de La Dalia, Matagalpa, 200 kilómetros al norte de Managua.


Sepultados donde nacieron


El sacerdote contó que en esa comunidad "había muchos caseríos" que vivían en condiciones de pobreza.

"Es caótico. Por la topografía, es difícil el acceso y luego que nadie les avisó o tal vez les avisaron y no creían (que podía ocurrir un derrumbe). Como aquí nacieron, tristemente aquí murieron y aquí van quedar sepultados", comentó.

El párroco se declaró conmovido por la condición de pobreza en que viven en esa comunidad y que "terminar en esa miseria, no se lo deseo a nadie".

Aseguró que durante las labores de búsqueda y rescate, que son coordinadas por las autoridades, se encontraron los cuerpos sin vida de siete personas y que cuatro aún están desaparecidas.

Uno de los comunitarios, José Ángel Martínez, dijo a periodistas que las autoridades acudieron al sitio hasta 12 horas después de la tragedia y que el alud arrasó con dos viviendas, donde se hallaban un total de 11 personas.

El Macizo de Peñas Blancas fue declarado reserva natural en 1999 de 115 kilómetros cuadrados de extensión, muy rica en biodiversidad y ecosistema, forma parte de la reserva de la biosfera Bosawas, y es una frontera natural entre los departamentos de Jinotega y Matagalpa (norte).


Gobierno evade responsabilidad 



El Gobierno confirmó que siete personas que pertenecen a dos familias que habitaban en las laderas de esa reserva fueron halladas sin vida, aunque guardó distancia sobre su responsabilidad.

A "estas familias se les había visitado continuamente, estaban asentadas en una zona de riesgo. En años anteriores se las había presentado propuestas de reubicación, no lo aceptaron, y luego, en estos días, habían sido visitados pidiéndoles" ser evacuados, afirmó la vicepresidenta Rosario Murillo, esposa del presidente del país, Daniel Ortega.

Entre los siete fallecidos hay tres hermanos: Fanor, Elvis y Fanny, todos Otero; y una mujer, Martha Lorena Hernández, de 34 años, y sus hijos Orlando Josué (7), Heykel (9), Karen Junieth (2), todos Martínez Hernández, de acuerdo con la información oficial.

La información preliminar es que había 15 personas desaparecidas, de ellas se han encontrado cuatro personas con vida y siete fallecidos, según las autoridades.

Las autoridades impidieron el acceso al lugar de la tragedia a un grupo de periodistas, que se quejaron porque sí se lo permitieron a los medios afines al Gobierno.


Van 16 muertos 


Con estos siete casos el número de muertos como consecuencia del huracán Iota se elevó a 16, incluyendo dos madres con una hija cada uno, respectivamente, que fueron arrastradas por la crecida de un río en el departamento de Carazo, en el Pacífico, y otros dos que iban a bordo de un taxi y les cayó un árbol.

Tras haberse desarrollado hasta ser un huracán de categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, Iota, ya disuelto, impactó la costa Caribe de Nicaragua el pasado lunes en categoría 4, la misma que su antecesor, Eta, que causó destrucción apenas 13 días antes en la misma zona.

Aunque todavía se desconocen los alcances de la destrucción de Iota, la devastación es evidente en ciudades como Bilwi y en la comunidad de Haulover, 35 kilómetros al sur, donde el ojo del huracán tocó tierra, ambas en la Región Autónoma del Caribe Norte.

En su recorrido por el norte de Nicaragua, Iota causó inundaciones, deslizamientos de tierra, destrucción y muerte, especialmente en zonas que han sido afectadas por Eta, que dejó tres muertos, según la Cruz Roja Nicarag ense, mismos que no fueron reconocidos por el Gobierno.

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