8 de junio de 2020 11:16

Una familia del austro está golpeada por la muerte de una ecuatoriana y sus dos hijos en Estados Unidos

Los cuerpos aparecieron en el cuarto piso del departamento que rentaban en el edificio Shangri-La Plaza, en Queens.

Los cuerpos aparecieron en el cuarto piso del departamento que rentaban en el edificio Shangri-La Plaza, en Queens. Foto: Captura

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Lineida Castillo
Redactora (I)

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El martes 9 de junio del 2020 se desarrollarán dos ceremonias simultáneas para despedir a Rocío Sigüencia Álvarez, de 30 años, y a sus dos hijos.

La ceremonia de cuerpos presentes será en Queens, Nueva York (Estados Unidos), mientras que en la comunidad de Molobog, provincia de Cañar, habrá una vigilia.

La madre y sus dos hijos fueron hallados sin vida el domingo 31 de mayo del 2020.

Los cuerpos aparecieron en el cuarto piso del departamento que rentaban en el edificio Shangri-La Plaza, en Queens.

El niño, de 2 años, tenía una bolsa de plástico que cubría la cabeza y el menor, de 10 años, fue encontrado con las manos atadas.

La madre estaba colgada del cuello con una correa sujetada a un closet de la habitación.

La Policía de ese Estado investiga el caso como un doble homicidio y un suicidio por violencia doméstica.

Rocío Sigüencia era de la comunidad de Molobog, perteneciente a la parroquia Honorato Vázquez, cantón Cañar.

A los 17 años migró a Estados Unidos con su pareja, quien era de la vecina comunidad de Molobog Chico.

Los ocho años anteriores, la joven vivió con los abuelos maternos, porque sus padres partieron a Estados Unidos en busca de trabajo.

La pareja se marchó con la ilusión de reencontrarse con sus familiares y de empezar sus vidas en ese país.

Esos detalles lo recuerdan los primos, tíos y demás familiares de Sigüencia, quienes viven en Molobog, el pequeño poblados de menos de 15 casas y en donde las familias viven de la ganadería.

En Estados Unidos nacieron los dos niños de la pareja.

En Honorato Vázquez la migración siempre fue alta y en esta emergencia sanitaria por el covid-19 aumentó, dice David Romero, presidente de la Junta Parroquial.

Él contó que hace dos semanas, 12 jóvenes de esta parroquia fueron detenidos y deportados desde México, cuando intentaban cruzar la frontera hacia Estados Unidos.

“Es triste cuando se ausentan padres, hermanos, hijos y amigos. No importa quién decida partir, siempre provocará un desequilibrio en la familia. Pero genera conmoción tragedias como estas que enlutan a todo el pueblo”, dijo Luis Calle, presidente de la comunidad de Molobog.

Desde el domingo 31 de mayo, cuando los familiares de Rocío se enteraron de la tragedia improvisaron un altar en la casa donde nació y creció Sigüencia, ubicada junto a la iglesia de Molobog.

Allí ubicaron una foto de la madre con sus hijos, imágenes religiosas, velas y flores.

Cada tarde, los familiares y vecinos del pueblo –donde casi todos tienen parentesco- rezan el rosario o acompañan como una especie de velatorio.

"Nos quedamos en shock con la tragedia, lloro a cada rato y me siento triste, porque con mi prima hablaba siempre y estaba pendiente de nosotros, dijo Rosa Tamay.

“Nos duele este hecho, las vidas perdidas y la muerte de los hijos, que son inocentes de los conflictos de parejas”, dijo Calle.

Al mediodía de este martes 9, ellos realizarán el último rezo de despedida en honor a los fallecidos.

La pandemia por la emergencia sanitaria les impide realizar la eucaristía con un sacerdote.

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