23 de noviembre de 2018 00:00

Ciudadanos venezolanos se desplazan a la Costa y a ciudades pequeñas

Ciudadanos venezolanos se desplazan a la Costa y a ciudades pequeñas
En Guayaquil está Un Techo para el Camino, donde pernoctan cerca de 100 migrantes. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

En Guayaquil está Un Techo para el Camino, donde pernoctan cerca de 100 migrantes. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Guayaquil, Manta, Santo Domingo y Cuenca son algunas de las urbes preferidas ahora por miles de ciudadanos venezolanos que se quedan en el país y buscan trabajo.

Alfredo López, de la Asociación Civil de Venezolanos, cuenta que desde julio ya no se ve un arribo masivo de migrantes, y muchos siguen su ruta a Perú o Chile. “Los que se quedan van a la Costa porque hay menos denuncias de xenofobia y más empleo”.

Guayaquil acoge a venezolanos que vivieron en Quito y a quienes intentaron viajar a Perú o Chile. El primer reto es encontrar un techo.

Algunos llegan a Un Techo para el Camino, de Hogar de Cristo, que desde mayo acoge a ciudadanos extranjeros. Patricia Moreira, coordinadora, dice que han pasado cerca de 7 000 venezolanos por ahí.

La casa puede albergar a 100 personas. Por ello, hay un reglamento que permite la estancia de tres días. En ese período hay un flujo de 70 personas entre quienes pernoctan y los que están de paso. El 10% de ellos son niños que llegan acompañados de sus familias.

La terminal terrestre de Quitumbe, en Quito, es la salida para quienes van a Huaquillas. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

La terminal terrestre de Quitumbe, en Quito, es la salida para quienes van a Huaquillas. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO


“Mi destino era Perú. En Cúcuta me robaron y cuando llegué me di cuenta que no tenía el dinero”, explica Alexandra, una abogada venezolana que llegó con su hijo de 12 años.

Frankelis y su esposo tratan de adaptarse. Su meta era Perú, pero los planes cambiaron. Ahora su objetivo es la visa para residir en Guayaquil.

Un sondeo realizado por la Asociación Civil de Venezolanos en Manabí indica que en esa provincia viven unos 5 200 ciudadanos, el 69% en Manta. Muchos venden dulces, ambientales o limpian parabrisas.

Helen Sifontes, presidenta de la Asociación, cuenta que la mayoría llega en busca de una visa de trabajo. “Los recursos que obtienen los reúnen para seguir el trámite”.

En Santo Domingo hay dos albergues temporales que acogen a 80 venezolanos. Los refugios están en dos escuelas inhabilitadas que solo funcionarán hasta el 17 de diciembre.

La fila de venezolanos que intentan ingresar al país ya no se ve en los alrededores del puente de Rumichaca, en la frontera norte. Migración calcula que hoy ingresan entre 800 y 1 500 extranjeros a diario.

Decenas de migrantes aún llegan cada día a Rumichaca, en Carchi, para entrar al país. Foto: Xavier Montero para EL COMERCIO

Decenas de migrantes aún llegan cada día a Rumichaca, en Carchi, para entrar al país. Foto: Xavier Montero para EL COMERCIO


En la principal puerta de entrada de los venezolano hay decenas de personas junto a grandes maletas, que permanecen bajo carpas gigantes instalada por instituciones de asistencia humanitaria.

Allí está John Ricaurte, de 20 años, de Caracas. Cruzó Colombia en seis días. Viaja con tres familiares y cuatro personas que conoció en el camino. Su meta es llegar a Chile, pero no tiene todos los documentos. Asegura que la cédula la extravió en el camino.

Según el Ministerio del Interior, entre enero y octubre de este año ingresaron a Ecuador 806 616 y abandonaron el país 671 549.

Sin embargo, Sandra Obando, del Consejo Cantonal de Derechos de Tulcán, sostiene que en el país hay muchos más. “Hay otros que han llegado de manera irregular. Ellos son doblemente vulnerables”.

Cuenca es otro de los destinos de los migrantes. No hay cifras oficiales, pero la Casa del Migrante del Municipio recibe a 750 personas al mes en el infocentro, 120 (cada día) en busca de alimentación y 40 por hospedaje. Quienes llegan a esta institución son evaluados y los derivan a diferentes programas del Municipio u otras instituciones. Por ejemplo, el Club Rotario, la iglesia de San Francisco y el Municipio mantienen un comedor gratuito.

En esta semana asiste Alejandra Ferreyra con su hijo de 7 años, quien lleva dos meses en Cuenca. Vende churros en las calles. Y hace cuatro meses llegaron seis mujeres de una familia y abrieron una cafetería en el centro.

También hay grupos de venezolanos en Ambato. El parque Cevallos, las calles Sucre, Martínez, Mera y la avenida Cevallos, en el centro, son los sitios de mayor concentración.

Hace seis días Adriana Sánchez llegó con su esposo e hijo desde Carabobo. Se quedaron unos días en Colombia pero no les fue bien y vinieron al país. Ahora su esposo vende manzanas enconfitadas. “Vendemos entre USD 8 y 10 al día, eso nos ayuda para comer pero aún no podemos enviar nada”.

En Quito se desmontó el campamento improvisado frente a la terminal terrestre de Carcelén (norte), el domingo. Los migrantes fueron trasladados a los centros de tránsito temporal (CTT) de la Eloy Alfaro, La Tola y Calderón.

Según Juan Zapata, secretario de Seguridad del Municipio, hasta el lunes había 60 personas registradas por el Ministerio de Inclusión Económica y Social en esos sitios.

El funcionario informó que esperan la intervención de Cancillería. “Les pedimos que, como órgano rector, nos envíe los protocolos de acción inmediata para la situación migratoria de estas personas”.

Según Zapata, el 90% de los migrantes que fueron llevados a los CTT se quedará definitivamente en Ecuador. El resto se va a Perú o Colombia.

Al inicio un grupo de ciudadanos venezolanos se resistió a irse del campamento improvisado. Sin embargo, a las 11:50 de este 18 de noviembre del 2018 ya fueron trasladados al Centro de Tránsito Temporal de Calderón a bordo de buses dispuestos por las auto
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