7 de mayo de 2019 00:00

México, la nueva ruta aérea para trasladar a emigrantes

En abril, la Policía realizó tres allanamientos en Cuenca y detuvo a cinco personas. Foto: Archivo / EL COMERCIO

En abril, la Policía realizó tres allanamientos en Cuenca y detuvo a cinco personas. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Redacción Seguridad

Tras el ataque armado en contra de 17 emigrantes de Ecuador y Centroamérica, nuevos datos se conocen en torno al tráfico ilegal de emigrantes. Información que consiguió este Diario muestra que el 69% de las denuncias por este ilícito se concentra en Cañar y Azuay. Desde el 2014 hasta marzo de este año, a escala nacional se reportaron 738 quejas judiciales; de ellas, 514 se registraron en esas zonas del país.

¿Por qué ocurre aquello? Los policías explican que personas que emigraron en los años 80 o 90 ahora motivan a sus hijos a viajar para reencontrase. Incluso financian los traslados y pagan entre USD 15 000 y USD
25 000 por cada viajero.

Precisamente, por eso la mayoría no denuncia a los ‘coyotes’ ni habla de la presión que ejercen para que no les delaten. Los policías saben que solo unos pocos presentan las quejas, pero lo hacen cuando sus parientes no logran cruzar la frontera, desaparecen, mueren o son estafados. En seis años, las oficinas fiscales del país conocieron 738 casos.

Del 2017 a abril de este año, la Unidad contra el Tráfico de Migrantes realizó ocho operativos en contra de organizaciones delictivas que se dedican a traficar emigrantes.

Cuatro de esas intervenciones ocurrieron en Azuay y se capturó a 30 personas.

Según el Código Penal (art. 213), ese delito es sancionado con cárcel de siete a 10 años.

El último procedimiento ocurrió el pasado 25 de abril.

La Policía y la Fiscalía realizaron tres allanamientos en el sur de Cuenca. Ahí detuvieron a cinco supuestos coyotes que habrían facilitado el ingreso ilegal de emigrantes a EE.UU.

Como evidencia hallaron un arma de fuego, municiones, depósitos en cuentas registradas en Colombia, Perú, México, Panamá y Costa Rica. Según las indagaciones, los sospechosos cobraron USD
16 000 por cada persona.

La organización 1800migrante, que trabaja en estos temas, conoció que las personas contratan a los coyotes en su país de origen o en México.
Hay casos en que los familiares que viven en EE.UU. solicitan estos servicios ilegales.

Según agentes, el tráfico de emigrantes “es un delito transnacional y los coyotes tienen nexos en Ecuador, Guatemala, Colombia y México”.

Cuando todo está pactado, los viajeros irregulares se trasladan a México en avión. Esta ruta es nueva, porque desde el año pasado ya no se requiere visa para ingresar a esa nación.

William Murillo, director de 1800migrante, indicó que los viajeros se trasladan a Monterrey, Nuevo Laredo o Tamaulipas. En esos lugares se encuentran con los coyotes, quienes les alistan para el último tramo hacia Estados Unidos.

Una de las formas es cruzar el río Bravo. El pasado 13 de abril, los 17 emigrantes perseguidos por los criminales precisamente estaban en ese punto. 12 de ellos se lanzaron a ese afluente y otros cinco fueron secuestrados por los narcos.

Los cuerpos de los ecuatorianos Luis Quezada y Héctor González fueron encontrados flotando en el río.

Después de 23 días del ataque, el cadáver de una mujer ecuatoriana apareció bajo el puente de Nuevo Laredo, en el estado de Tamaulipas- México. Se trata del cuerpo de Myriam Paguay, de 21 años, oriunda de Guamote (Chimborazo). Ella estaba reportada como desaparecida.

Los policías aseguran que durante el recorrido a EE.UU., los viajeros también se exponen a delitos como violación, trata de personas, plagios o a ser aprehendidos para trabajar obligadamente para esos grupos. “Los emigrantes corren un riesgo muy alto para cruzar la frontera”, dijeron.

Con base en las historias que ha conocido, Murillo contó que los ecuatorianos deben caminar por los desiertos fronterizos entre cuatro y cinco días para evadir los diferentes controles migratorios.

Los coyotes los abandonan apenas llegan a suelo estadou­nidense. Hay casos en que una vez en ese territorio son detenidos por la patrulla fronteriza estadounidense. Eso le ocurrió al único ecuatoriano que logró cruzar el río Bravo tras el ataque del 13 de abril. Ahora, será deportado.

Otra forma de operar de los ‘coyoteros’ es enviar vía terrestre a los emigrantes. Cruzan Colombia, Centroamérica y llegan a México. Así actuaba una banda que fue desarticulada en julio del año pasado. Los uniformados detuvieron a tres sospechosos en Azuay y rescataron a siete víctimas.

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