16 de marzo de 2019 00:00

La mercancía incautada por Aduana es donada, destruida o subastada

La bodega de la Senae en Guayaquil es la más grande del país. Aquí hay incluso vehículos de lujo decomisados.

La bodega de la Senae en Guayaquil es la más grande del país. Aquí hay incluso vehículos de lujo decomisados. Foto: API

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Redacción Guayaquil
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La mercadería decomisada por la Aduana está cubierta con plástico transparente. La idea es evitar su deterioro. En la bodega de Guayaquil hay ropa, zapatos, televisores, cocinas, refrigeradoras, computadoras, celulares, casetes de video, instrumentos musicales.

El jueves, este Diario entró a esas instalaciones y observó cómo un técnico, vestido con overol azul, realizaba un inventario de los bultos y comprobaba su estado. Cada paquete tiene un código, descripción del producto y las condiciones en las que fue recibido.

Una vez que los bultos llegan a las bodegas, la Aduana otorga tres días para que los propietarios presenten los documentos de respaldo y, si no lo hacen, queda retenido todo.

Solo después de ese proceso la entidad puede destruir, subastar o entregar a entidades como Ministerio de Inclusión Social (MIES) o a las ONG.

Pero si una mercadería es parte de un proceso legal, puede tardar uno o dos años hasta pasar a poder de la Secretaría Nacional de Aduana (Senae).

En el país hay 11 bodegas; reciben perfumes, medicinas, cigarrillos, licor, autos, quintales de arroz, papas, cebollas.

Solo los tabacos y los licores pasan automáticamente a destrucción. Los cigarrillos son incinerados en empresas ambientales y municipios locales.

El 19 de diciembre pasado, la Senae destruyó en Quito 1, 3 millones de cigarrillos valorados en USD 93 000.

Material decomisado en el país


Las botellas de licor, en cambio, son destruidas en máquinas procesadoras de compañías privadas.

Allan Endara, director nacional de Mejora Continua de la Senae, dice que el trabajo se produce una vez al mes.

Durante el 2018, la entidad destruyó USD 1,9 millones en estos productos.
El resto de mercadería es subastada o donada.

Cuando se decomisan cebollas, papas o enlatados, la Aduana trabaja con la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario (Agrocalidad).

Allí se evalúa si tienen o no plagas y se emiten informes sobre la fitosanidad del producto.

Si estos son aptos para el consumo se entrega al MIES, para que su personal remita a fundaciones o personas vulnerables. Un procedimiento similar ocurre con los textiles.

La ropa incautada también se dona al MIES o a otras entidades gubernamentales, como el programa de protección a testigos de la Fiscalía.

El pasado 25 de febrero, Aduana adjudicó USD 329 000 en mercadería a 10 instituciones del Carchi. Entre los ar­tículos donados había zapatos, ropa, cocinas, refrigeradoras, licuadoras, entre otros.

Durante el 2018, la Senae adjudicó USD 3,6 millones a diversas entidades.
En las bodegas del Puerto Principal, la ropa está almacenada en sacos y recubiertas con plástico. La Senae asegura que al interior de cada empaque está la guía de especificación de las prendas, cuándo y en dónde fue decomisada y si es nueva o usada.

Pero las estanterías de Guayaquil también tienen cajas con productos de línea blanca. El jueves, un guardalmacén verificaba cinco cocinas que iban a ser devueltas a su propietario tras un fallo judicial.

Los artículos estaban con su empaque original. Los cargamentos que no son devueltos, en cambio, son subastados en Internet a través de la página web de la Senae.

El año pasado, las subastas dejaron USD 640 000. Endara dice que este dinero va a las cuentas del Estado. Las subastas se realizan una vez al mes por cada bodega.

Los productos con mayor demanda son los celulares, televisores, computadoras e impresoras. La Aduana verifica el funcionamiento de los aparatos y fija un valor con base en el precio actual del mercado.

Lo que se hace es confirmar que el producto tenga un valor comercial y que sea atractivo para los ciudadanos. Las subastas duran 15 días.

Los vehículos también entran a ese proceso, pero no tienen mucha salida, debido a su precio. En el estacionamiento de la bodega de Guayaquil hay autos de lujo. Incluso están automotores con placas extranjeras, pues fueron retenidos por superar su permiso de permanencia en el país.

Las volquetas también están en los patios. El pasado 1 de marzo, la entidad entregó dos de estos automotores al Municipio de Chone (Manabí).

En Huaquillas (El Oro) hay una bodega de la Senae. Ahí se almacena lo decomisado durante los controles permanentes de la entidad en la base operativa de Chacras.

En ese lugar reposan camiones que son retenidos en los operativos de contrabando.

El pasado 12 de marzo, el Ministerio de Defensa emitió un acuerdo para fortalecer el ­apoyo a otras entidades, entre ellas la Senae.

El objetivo es que las Fuerzas Armadas direccionen el control de las zonas fronterizas en la prevención y lucha contra las mafias del contrabando.

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