12 de August de 2009 00:00

Los medios y las mediaciones inciden en los procesos de percepción

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En su libro ‘De los medios a las mediaciones’ Martín Barbero critica al denominado ‘mediacentrismo’ acuñado por McLuhan en la expresión ‘El medio es mensaje’.



La hora de la familia amarilla  se ha fortalecido
‘Los Simpsons’ han sido tomados  en cuenta luego de muchos años de sintonía en horas estelares. ¿Por qué ahora y no antes?
La serie recrea con toda la ironía posible el estilo de vida norteamericano, que muestra a todas las audiencias capítulos de gran interés y creatividad.
 Por algo, la revista Time la calificó como la mejor serie del siglo XX. 
‘Los Simpson’ –según los expertos- tienen un humor que merecería una mente adulta para ser comprendidos.    Por eso,        ‘Los Simpsons’   podrían utilizarse para construir un pensamiento crítico entre los jóvenes.

La idea básica de Barbero se concentra en las mediaciones o la apropiación cultural de los usos sociales de la comunicación; es decir, plantea una reivindicación de las prácticas de la vida cotidiana, que no son -ni pueden serlo- una reproducción de contenidos, sino la construcción y producción de sentidos.

Esta reivindicación implica, a su vez, una concepción y praxis de los procesos de comunicación, como espacios de construcción de identidades y comunidades.

Martín Barbero expresa que “…yo parto de la idea de que los medios de comunicación no son un puro fenómeno comercial, no son un puro fenómeno de manipulación ideológica, son un fenómeno cultural a través del cual la gente,  mucha gente, cada vez más gente, vive la constitución del sentido de su vida” (1995:183).

Hay que convivir con los medios

La prensa, la radio, la televisión y la Internet son medios masivos que, en la práctica, se han convertido en escuelas paralelas. La satanización de los medios y de la cultura mediática, de acuerdo con las investigaciones, no lleva a ningún lado.

Hay que convivir con su presencia –u omnipresencia de estos aparatos y sus mensajes-, buscar mecanismos para una educación audiovisual y construir una pedagogía de la imagen. Las protestas contra la televisión y otros medios pueden resultar  estériles, si toda esa energía no se la invierte en propuestas o alternativas.

La nueva educación

El sistema educativo, con algunas excepciones, se mantiene dentro de parámetros tradicionales. Prevalecen el dictado, el enciclopedismo, la memorización y a veces ni eso: la educación formal se vacía progresivamente de cultura y se halla desfasada, inmovilizada en las cuatro paredes de un aula, cuando el mundo gira alrededor de la comunicación y la intercomunicación.

Esta realidad no se la puede ignorar, negar o combatir, cuando la importancia de la comunicación cobra fuerza día a día. Así, la nueva educación debe incorporar críticamente el discurso de la imagen, para desarrollar propuestas innovadoras, concibiendo creativamente alianzas con la prensa, la radio, la televisión y la Internet, para ganar responsablemente espacios para la libertad y la responsabilidad.

No a la hostilidad

Un punto de partida es el hecho de que el trabajo con los medios de comunicación no puede considerarse una actividad más, sino una estrategia pensada e intencionada –tan importante como el libro de texto, porque en cierto modo la imagen es también un texto-, que lleve a los estudiantes, con la facilitación del profesor, al descubrimiento de la realidad, al encuentro con su medio inmediato –la sociedad, la naturaleza y el mundo-, y a la solución de los problemas reales de la vida.

La hostilidad hacia los medios se debe en parte o es consecuencia del temor a la competencia que tienen ciertos líderes, que se sienten amenazados por el protagonismo, especialmente de la televisión, que les quita espacio y discurso.

Hoy -queramos o no- nuestros chicos y chicas son ciudadanos y ciudadanas del mundo, hijos de la televisión y las computadoras.  Y están signados por un nuevo paradigma, cuyos códigos los adultos no comprendemos.

Pero también hay dificultades cuando el poder desea controlar a los medios para que publiquen o difundan solamente versiones oficiales sobre un hecho o acontecimiento, o pretenden tomar medidas moralistas sin previa consulta a los televidentes.  Es el caso de las series ‘Los Simpsons’ y ‘Dragon BallZ’, materia de discordia -en buena hora superada- entre un canal de televisión y el Gobierno. En este sentido, los medios  requieren de mediaciones eficaces.

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