13 de julio de 2020 18:49

Los quiteños no deben relajarse ante el covid-19, advierten especialistas

Expertos recomiendad que las medidas de prevención en Quito, como el uso de mascarillas, deben mantenerse

Expertos recomiendad que las medidas de prevención en Quito, como el uso de mascarillas, deben mantenerse. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Yadira Trujillo

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¿Es momento de que los quiteños se relajen respecto a las medidas de prevención frente al covid-19 en Quito? Especialistas advierten que en estos días más que nunca se deben mantener las normas. En Quito continúan incrementándose los casos de coronavirus.

Si quien sale de casa -dice el epidemiólogo de la Universidad Central, Marcelo Aguilar- no toma precauciones suficientes, pondrá en riesgo al resto de la familia, incluidos quienes son parte de la población vulnerable como los adultos mayores o enfermos crónicos.

En Quito el uso de mascarilla es obligatorio, pero no todos la llevan adecuadamente. Por calles de la ciudad se observa a personas que se la ponen debajo de la nariz, en la barbilla o en el cuello. Aguilar recuerda a la ciudadanía que el uso correcto de la mascarilla es fundamental para evitar un contagio, al igual que el distanciamiento de al menos un metro y medio entre personas y el lavado constante de manos y uso de alcohol gel, cuando no se está cerca de un lavamanos.

Tras meses de encierro, los quiteños también han optado por retomar actividades de distensión, entre ellas los paseos en bicicleta u otros deportes como correr, que se practican, por ejemplo, en parques.

El Director Médico del IESS, Mauricio Espinel, señala que la nueva normalidad es entender cómo se transmite el coronavirus y disminuir el riesgo de contagio al máximo, por cuenta propia. "Si estoy en mi bicicleta, en un chaquiñan y solo, no pasa nada, pero si paro y entro a la tienda donde hay cinco personas más debo ponerme la mascarilla y estar distanciado".

Espinel anota que es importante recordar el concepto de corresponsabilidad. "Si no tengo que salir no lo hago, y si tengo que salir no es necesario que lo haga acompañado del adulto mayor". Y añade "si yo pienso que me contagié por alguna razón porque supe que un amigo es positivo, estuve con grupos en la calle, yo tomo la decisión de aislarme. No es un tema de que el COE o el alcalde ordenan: quédese en la casa si piensa que puede estar enfermo, es una corresponsabilidad".

El epidemiólogo recuerda, además, que no existe tratamiento para la enfermedad. La única herramienta que tenemos -dice- es la pirámide de prevención y el distanciamiento social. La capacidad de contagio que tiene el virus -explica- no depende de las características biológicas de una persona sino de la sociedad.

"Si esa persona que se siente muy bien decide ir a una fiesta les va a contagiar a todos los que están en la fiesta. Igual si va al centro comercial, al mercado, al trabajo, al parque. Se torna en una fuente de amplio contagio. Todas esas personas, que comúnmente son jóvenes, están cumpliendo el papel de ser socios del virus. Se asociaron para que el virus se reproduzca".

A raíz de eso -señala Espinel- se vive la actual situación en Quito, producto de "los contagiados en fiestas, deportes, supermercados, que van llevando el virus a su casa y si ahí habita una persona vulnerable, que necesitará hospitales, que ahora están llenos".

Este virus -agrega el médico- tiene un peligro y una característica peculiar, con respecto a otros. "Si alguien contrae influenza, le tumba en la cama, la persona no puede hacer nada. En el caso del SARS-CoV-2 eso no les pasa a la mayoría. No tienen ningún síntoma o afectación. Están normales, como si nada pasara".

La responsabilidad de que una complicación no se pueda atender en hospital -dice el galeno- no es de la casa de salud, que no tiene gran cantidad de camas sino de la comunidad, que no hace nada para proteger a las personas vulnerables.

Para el docente e investigador de la Universidad San Francisco, Enrique Terán, mensajes peligrosos como aquellos que ofrecen supuestas curas para el covid-19 también generan en la ciudadanía una falsa idea de protección. Se refiere a las ofertas de dióxido de cloro a través de redes sociales, como supuesto tratamiento. "Por eso la gente ya no quiere usar mascarilla y quiere hacer reuniones, porque dicen: ya tomé dióxido de cloro y ya no me dará la enfermedad".

El Consenso Multidisciplinario Informado en la Evidencia sobre el Tratamiento de covid-19 se sumó al rechazo de la comunidad científica del país sobre la recomendación de uso de dióxido de cloro como tratramiento para el covid-19 y como opción de prevención.

"La gente es libre de tomar lo que quiera, pero debe entender que no hay estrategia que prevenga que el virus pueda entrar al organismo. Si usted toma lo que sea, igual use mascarilla, no esté junto a grupos de personas y lávese las manos", pide Terán, quien también es experto en farmacología.

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