21 de diciembre de 2019 00:00

‘Dos medidas del correísmo desfinanciaron al Seguro Social’

De izq. a der.: Ramiro Vega, actuario del IESS, Ángel Loja, director general del IESS, David Ruales, subdirector. Foto: Patricia González / EL COMERCIO

De izq. a der.: Ramiro Vega, actuario del IESS, Ángel Loja, director general del IESS, David Ruales, subdirector. Foto: Patricia González / EL COMERCIO

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Patricia González. Redactora(I)

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El Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) contará con recursos para pagar las pensiones hasta el 2053, siempre que el Estado pague en su totalidad el aporte del 40%. Sin esa contribución, el fondo se quedaría sin reservas en el 2023.

La información se desprende del informe actuarial del fondo de pensiones, aprobado por el IESS y auditado por una firma externa, que se dio a conocer ayer por las autoridades del IESS. El estudio evalúa la sostenibilidad del fondo de pensiones en 40 años.

De quedarse sin fondos en el 2053, el déficit o hueco actuarial sería de USD 4 500 millones. Pero de no contar con el aporte estatal del 40%, al IESS le faltarían USD 70 000 millones para cubrir las pensiones.

El informe toma como base para su análisis y proyección de sostenibilidad la situación financiera del fondo de pensiones al 31 de diciembre del 2018, fecha en que tenía un patrimonio de USD 6 543 millones.

“Desde el 2013 no existía un estudio actuarial. Es un instrumento con el que estábamos en deuda. Es fundamental para las proyecciones y la toma de decisiones futuras”, dijo Ángel Loja, director general del IESS.

Dos medidas del correísmo desfinanciaron al Seguro Social


El examen actuarial también analizó el impacto de dos decisiones tomadas en el 2015: la eliminación del aporte del 40%, restituido desde este año por orden de la Corte Constitucional, y el cambio en las tasas de apor­taciones de los afiliados, que disminuyó la contribución destinada al fondo de pensiones.

Estas decisiones generaron desinversiones al fondo de USD 1 700 millones al año.

Además, causaron una brecha negativa entre ingresos y egresos del fondo, originando una pérdida de USD 8 000 millones. Este monto incluye los recursos que dejó de recibir la entidad y, la rentabilidad perdida porque no se pudieron invertir esos dineros.

David Ruales, subdirector general del IESS, explicó que con el retorno del aporte estatal a pensiones y algunas mejoras en la administración del IESS, este año se logró revertir la tendencia. Al menos entre el 2020 y el 2023 se prevé que el fondo cuente con excedentes.

Pero en el 2024 se requerirá tomar nuevamente de los ahorros por un aumento de gasto debido al incremento en el número de jubilados.

El envejecimiento de la población forma parte del análisis del informe. Actualmente hay ocho aportantes por cada pensionista. Para 2058, solo dos aportantes sostendrán la pensión de un adulto mayor, lo que incrementará las necesidades financieras.

Pese a que, con el aporte del 40%, se contaría con recursos para el pago de las pensiones hasta el 2053, desde el 2034 las reservas comenzarán a descender. Por ello, recalca Ruales, son muy importante las decisiones estructurales que se tomen para la sostenibilidad del fondo.

El experto señaló que esa sostenibilidad dependerá de que se cumplan algunas variables: el aporte estatal del 40% en su totalidad, que es la principal; un rendimiento en las inversiones del Biess de por lo menos 6,25% al año y el Acuerdo por la Seguridad Social, del cual se espera iniciar las mesas técnicas a mediados de enero del siguiente año. Ruales explicó que en el momento el Estado solo está cumplimiento con un aporte del 28%.

“Estamos conversando con el Ministerio de Finanzas, existe voluntad de ponerse al día con los valores pendientes. La sensibilidad de no contar con el aporte del 40% es muy alta”.

La contribución estatal al IESS para el pago de las pensiones representa el 1,5% del producto interno bruto (PIB) del Ecuador y para el 2058 será de alrededor del 8%, indicó Ramiro Vega, director actuarial de investigación y estadística del IESS.

El estudio presenta algunas recomendaciones para la sostenibilidad de la entidad. Una de ellas es un incremento paulatino del aporte de los afiliados del 0,5% cada 10 años, hasta llegar a un alza del 2%. La propuesta es que el ajuste se inicie desde el 2025.

La segunda recomendación del estudio son incentivos para que los afiliados retarden voluntariamente su jubilación, con el beneficio de tener una pensión más alta. Por ejemplo, si una persona de 60 años de edad y 30 años de aportes al IESS, retarda su jubilación hasta los 65 podría tener una mejora de un 5% en su pensión.

Las autoridades del Seguro Social anunciaron que los estudios actuariales para determinar la sostenibilidad y situación financiera del seguro de salud, que cubre las atenciones médicas de jubilados y afiliados, estarán listos en los próximos 15 días.

Medidas que desfinanciaron el Fondo

La Resolución 501. La norma, que fue aprobada por el Consejo Directivo del IESS en el 2015, cambió las aportaciones de los afiliados a los fondos, por el desfinanciamiento del Seguro de Salud. Con la medida, la tasa de aporte a pensiones bajó del 9,44% al 5,76%. Pero debía volver a incrementarse cada año hasta el 2021, cuando estará en 10,36%.

Reforma legal. Un artícu­lo de la Ley de Justicia Laboral, de abril del 2015, sustituyó el aporte estatal del 40% por un subsidio que debía ser aplicado solo cuando el IESS no contara con los recursos económicos para cubrir las obligaciones. La contribución fue restituida desde este año por la Corte Constitucional al declarar la inconstitucionalidad de la medida.

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