24 de octubre de 2020 00:00

Miles de materiales de bioseguridad llegaron ilegalmente a Ecuador

El 25 de mayo, policías que operan en Carchi se incautaron de 156 cajas con guantes quirúrgicos en un operativo. Foto: cortesìa

El 25 de mayo, policías que operan en Carchi se incautaron de 156 cajas con guantes quirúrgicos en un operativo. Foto: cortesìa

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Diego Puente
Redactor (I)

Los insumos llegaron al país a través de pasos irregulares. Son mascarillas, guantes, pruebas covid, alcohol y visores para protegerse del virus.

Los agentes saben que desde el inicio de la crisis sanitaria, grupos de contrabandistas se dedicaron a introducir estos productos de forma clandestina, más aún cuando en el mercado legal escaseaban, por ejemplo, las mascarillas.

La base de datos de la Unidad de Delitos Aduaneros y Tributarios de la Policía (UDAT) muestra cómo los decomisos comenzaron con fuerza en marzo. El pico más alto se reportó en mayo.

El movimiento de las bandas hizo que también se ejecutaran más operaciones a escala nacional. Entre enero y octubre se decomisaron 260 750 implementos de bioseguridad.

En el mismo período del 2019 hubo 12 975 incautaciones de materiales de ese tipo.

Las cifras oficiales indican que en este año el contrabando de insumos para el coronavirus desplazó a la tradicional importación ilegal de prendas de vestir, alimentos o electrodomésticos. Se situó en segundo lugar, solo por debajo del contrabando de cigarrillos.

El 22 de julio, en un operativo ejecutado en Tulcán-Carchi se decomisaron más de 5 000 mascarillas sin registro sanitario, así como 24 galones de alcohol con etiquetas no aprobadas. El material fue encontrado en una distribuidora de vajillas.

En la Unidad de Contingencia Fronteriza, que realiza controles en cuatro provincias limítrofes con Colombia y dos con Perú, saben que las bandas realizan un “trabajo de hormiga” para evitar caer en los operativos de control.

El director de esta Unidad, Pablo Ramos, señala que todo pasa por trochas, en pequeñas cantidades. La estrategia es almacenarlos en viviendas o en bodegas clandestinas en las ciudades fronterizas.

Luego se movilizan en camiones o vehículos pequeños a Quito o Guayaquil.
Cuando las restricciones de movilidad por el covid-19 aún estaban vigentes, los contrabandistas operaban con automotores con doble fondo y obtenían un salvoconducto.

Cuando se conocieron las primeras alertas, la Unidad de Contingencia Fronteriza desplegó a sus 216 agentes y se realizaron 989 operativos.
Con el paso de los meses, la actividad ilegal ha bajado.

El 4 de junio pasado, en un operativo realizado en Quito, los uniformados encontraron 17 700 pruebas rápidas que ingresaron de forma ilegal. Expiraban en 15 días.

Pero entre las evidencias se hallaron ‘stickers’ con nuevos datos de caducidad y así engañaban a los consumidores. El valor del cargamento ascendía a los USD 530 830. Otras 100 000 pruebas rápidas de covid “fueron inmovilizadas por presunto lavado de activos”.

En cambio, el 1 de julio, agentes de la Policía y de la Fiscalía allanaron 10 casas en Samborondón y en Guayaquil.

Los investigadores informaron que dentro de los inmuebles encontraron decenas de cajas con prendas de vestir, insumos médicos y mascarillas.
Toda la mercadería había llegado clandestinamente.

Los análisis determinaron que los insumos estaban valorados en USD 120 000, mientras que las mascarillas podrían alcanzar los USD 5 000.

El contrabando es un delito tipificado en el art. 301 del Código Integral Penal y se configura cuando una persona evade los controles aduaneros para ingresar mercancías con valores superiores a USD 4 000. La pena va de tres a cinco años.

En la Fiscalía también existen procesos abiertos por delitos relacionados como asociación ilícita o falsificación de documentos públicos.

Los investigadores recopilan todos los datos. Por ejemplo, las pesquisas determinaron que una mascarilla que en Perú o Colombia cuesta USD 0,30, en Ecuador se llegó a vender hasta en USD 1.

“Estas organizaciones entregan al por mayor. Garantizan sus ingresos cuando entregan lotes completos. Son otras personas las que venden al por menor”, dice el jefe nacional de la UDAT, Joan Luna Valenzuela.

Esos grupos operan con una estructura compleja. Unos transportan los productos, otros almacenan, mientras que una red de colaboradores ofrece y comercializa.

Incluso operan en redes sociales. Los agentes rastrearon cuentas para encontrar a los integrantes de las cadenas delictivas. Desde el inicio de la crisis, 18 personas han sido detenidas, se ha desarticulado cuatro organizaciones y se retuvo dos vehículos, que hoy son parte de las investigaciones.

En Aduanas, de enero a septiembre de este año su personal ha requisado mascarillas, gel antibacterial, trajes de bioseguridad con un valor que alcanza los USD 77 000.

Los insumos incautados fueron a bodegas. Desde Adunas se informó que fueron entregados al Ministerio de Salud.

En contexto

La emergencia sanitaria hizo que las fronteras se cerraran desde el domingo 15 de marzo. El contrabando se ejecuta por medio de trochas o pasos fronterizos ilegales. Ahí se fortalecieron los controles de los uniformados. La idea es frenar a las bandas.

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