13 de September de 2009 00:00

‘Maraturismo’, cuando vacación significa carrera

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Redacción Siete Días

Tienen el pasaporte renovado, bien guardado en casa, lleno de sellos de países que –en su mayoría- coinciden con los que están inscritos en las medallas que guardan con orgullo.



La agenda  básica del maraturista  
El corredor llega a su destino dos o tres días antes de la maratón. Pero el  turismo tiene que esperar.
En esos primeros días, cumplen con  su entrenamiento y cuidan de su alimentación.  Pero tras  completar los 42 km, sacan sus cámaras y conocen el lugar.Cuando se les pregunta por sus aficiones, los ojos les brillan. Es como un vicio, pero de esos muy sanos: una combinación de maratón y turismo. 

Los ‘maraturistas’  son una legión. Se reconocen en varios lugares del mundo por señas particulares: son aquellos que, casi arrastrando las piernas, aparecen por museos y otros lugares turísticos, cámara en mano, después de que la ciudad ha vivido una carrera de 42 kilómetros.

Andrés Romero y Margarita Balseca son un ejemplo. “La maratón es un pretexto: a través de ella nos damos el gusto de viajar una vez al año para conocer otras latitudes”, dice él.

Él es abogado y ya corrió tres maratones en ciudades que soñaba conocer. La primera, en 2006, en Buenos Aires. La segunda, en 2007, en Chicago.

La última, en Nueva York, en 2008. Su esposa, quien es economista, le lleva ventaja. Además de haber corrido todas las maratones que él completó, este año corrió en la  de San Diego. Y clasificó para la  de Boston, en abril de 2010, en la cual  solo corren los que han completado tiempos mínimos.

A los ‘maraturistas’, con pocas excepciones, no les gusta repetir maratones. Quieren ir a otras ciudades, repetir la experiencia en otros escenarios, como  Nelo Chávez.

Este ingeniero químico ya corrió 12 maratones, en 11 ciudades: Filadelfia, Boston, Chicago, Nueva Jersey, Buenos Aires, Nashville, Bufallo, Nueva York, Los Ángeles, Misisoga y Niagara Falls. Repitió Buenos Aires. Hoy piensa  correr en Italia el próximo año. Su mejor tiempo fue en Bufallo: dos horas, 45 minutos y 39 segundos.
 
“Corro dos maratones al año. Divido mis 15 días de vacaciones, en 8 y 7. Y luego de correr me quedo en la ciudad para visitarla”. Por  sus planes de conocer en Italia, no dividirá las vacaciones. “Ahí  me tomo tres semanas de vacaciones”.
 
La primera maratón de Mario Jarrín fue en Buenos Aires. Su experiencia fue tan deportiva como familiar. “Viajé con mi madre y con mi hija. La idea es que  no sea un paseo individual, en lo posible los corredores  viajamos acompañados de la familia”.

Después de conocer Buenos Aires, un día después de la carrera y aún adolorido por la experiencia, hizo un tour por la ciudad. El siguiente paso fue viajar con su familia a Chile y visitar Santiago, Viña  del Mar y  Valparaíso. 

Marcelo Vélez y su esposa, Gabriela Saa Jaramillo, también encajan en la definición de ‘maraturistas’. Él, ingeniero químico, y ella, pediatra, ya corrieron en Annecy, Francia, y en Nueva York. “Me fui muy irresponsablemente, aún no sé cómo corrí dos maratones”, bromea él.

Luego cuenta que Annecy fue una maratón pequeña, de 2 500 participantes, alrededor de un lago.  Gabriela  cuenta que la semana siguiente a la maratón la aprovecharon.

Siete días después de la maratón, aprovechamos para conocer la zona del  lago   Lemán,  que está entre Suiza y Francia. “Alquilamos un auto y fuimos a los pueblitos suizos. Estuvimos en Zermatt, luego nos fuimos hacia Francia, a Evian y llegamos  a Gruyére, a comer queso...”, sigue su relato. 

La siguiente maratón de la pareja fue  el año pasado, en Nueva York. “Aquí era curioso que no éramos los únicos en agarrarnos las piernas al bajar por las escaleras del metro.

La mayoría no tenía escaleras mecánicas y todo el mundo caminaba de retro o agrarrándose los músculos”, relata Saa Jaramillo. A pesar del dolor inicial, ella no olvida la visita  al Museo Metropolitano ni la que hicieron a  Broadway.- “Fuimos  a ver el Fantasma de la ópera, que siempre quise ver, fue  maravilloso”.
 
Así, después de la maratón, tuvieron cuatro días más en la Gran Manzana. Ellos ya saben cuál será su próxima maratón: el próximo año quieren correr en Berlín.

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