28 de junio de 2019 00:00

Manabí dedica mayor superficie al cultivo orgánico

Omar Loor, presidente de la Asociación Piedra de Plata, muestra el cacao certificado.

Omar Loor, presidente de la Asociación Piedra de Plata, muestra el cacao certificado. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO

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María Victoria Espinosa
Redactora (I)

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Las zonas de cultivos bajo el sistema de producción orgánica se extendieron en los cantones manabitas. Durante el 2017 y el 2018, la superficie agrícola se mantuvo en 2 742 hectáreas. Pero en lo que va de este, creció a 3 427.

Según la Prefectura de Manabí, el aumento se debe a que los productores se han asociado para lograr la certificación orgánica de Agrocalidad y han creado emprendimientos con los productos que cultivan.

Se han impulsado las bioferias y los supermercados locales han incorporado los productos en sus estantes.

En la actualidad, 10 cantones manabitas tienen plantaciones orgánicas de cacao, café, maní, yuca, naranja, mandarina y, en menor escala, fréjol, zapallo y habichuelas.

De estos productos se han creado 30 marcas. La mayoría es a través del proyecto Cuna de Emprendedores, que ejecuta la Prefectura de Manabí.

Estos cultivos y sus productos generan ventas por alrededor de USD 300 000 anuales, según la Prefectura de Manabí.

Los cultivos orgánicos a escala nacional


El cacao fino de aroma es el cultivo que mayores avances ha tenido en los últimos cinco años. 1 200 hectáreas tienen una certificación orgánica y se han implementado nuevas técnicas como la fertilización, con agua y oxígeno.

De este producto se han creado las marcas Corporación Fortaleza del Valle, Pepa de Oro, Piedra de Plata, Piedra Orgánica, entre otras. Ellos cultivan el cacao y los transforman en barras de chocolate, licores y otros.

Omar Loor, presidente de la Asociación Piedra de Plata, señaló que el cacao orgánico que siembran 36 productores del cantón Bolívar se vende a las empresas Pacari y To’ak, a un precio de entre USD 150 y 200 el quintal.

Mientras el cacao tradicional se comercializa entre USD 80 y 100, a escala nacional.

Pacari y To’ak envían a sus técnicos hasta la comunidad Membrillo (Bolívar), para que evalúen los cultivos libres de químicos. Además, crearon un proyecto para rescatar el ADN de las plantas centenarias y obtener el sabor característico del cacao manabita.

Elio Cantos, técnico de la Prefectura, señaló que una de las características de esos cultivos es que en la plantación también se siembran frutas y eso permite que el sabor de la pepa tenga toques frutales.

Hace cinco años, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y la Prefectura empezaron a capacitar a 1 000 productores y a recuperar los cultivos. “Solo se trabaja con biol orgánico y machete”.

Loor afirmó que el cuidado de los cultivos es riguroso, para evitar plagas como la monilla. Ese factor hizo que unos 60 agricultores que pertenecían a la asociación desertaran. “Ahora quieren regresar porque se dieron cuenta que el cacao orgánico es mejor”.

Felipe Cedeño, de la Casa del Maní en Tosagua, procesa el grano orgánico en la planta.

Felipe Cedeño, de la Casa del Maní en Tosagua, procesa el grano orgánico en la planta. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO


El café también tiene acogida entre los productores. Al menos 600 hectáreas de las variedades robusta y arábiga se cosechan en Manabí.

Ese grano es procesado en la provincia y se vende a través de seis emprendimientos de Manta, Chone, Bolívar, Pichincha y Portoviejo.

En Manta, el Café Pacoche se cultiva en la reserva ecológica del mismo nombre, a 100 metros sobre el nivel del mar y junto a ocho playas.

El proceso para obtener un mejor grano y rendimiento de la planta es por la asistencia técnica, aunque se procesa de forma natural, fermentándolo para secarlo al sol.

Diego Loaiza, propietario de Café Pacoche, afirmó que las ferias en el país han permitido que los productos de la zona rural de Manabí se conozcan y se hagan negocios con empresas nacionales.

A estas ferias también han asistido los productores de maní, que tienen alrededor de 300 hectáreas orgánicas y 6 000 del cultivo tradicional.

Fanny Vergara es una productora y chef de Tosagua. Ella ha diversificado sus cultivos orgánicos en una hectárea. Ahí produce maní, naranjas, fréjol, habichuelas, entre otros.

La manabita únicamente cocina con productos orgánicos. De hecho, pertenece a la Asociación de Chefs de Manabí, que busca crear un nuevo tipo de turismo gastronómico en el que el turista acompañe al chef a recolectar los productos. Ella aseguró que Manabí está en buen camino, pero que se necesitan más talleres para los productores y consumidores.

Manabí es la tercera provincia en el cultivo de productos orgánicos (ver gráfico).

Hasta el 2020 se tiene previsto que 200 productores más logren certificar 600 hectáreas de café, cacao, yuca y maní.

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