25 de julio de 2019 18:42

Maestros jubilados en huelga de hambre tienen diferentes afecciones en su salud

Desde el martes 23 de julio del 2019, maestros jubilados se instalaron en los exteriores de la Asamblea para exigir el pago de sus incentivos jubilares pendientes de pago. Foto: Yadira Trujillo / EL COMERCIO

Desde el martes 23 de julio del 2019, maestros jubilados se instalaron en los exteriores de la Asamblea para exigir el pago de sus incentivos jubilares pendientes de pago. Foto: Yadira Trujillo / EL COMERCIO

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Yadira Trujillo
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Tiene que cuidar su alimentación, por su diabetes. Pero desde el martes 23 de julio del 2019, cuando se instaló la huelga de hambre de los maestros jubilados en los exteriores de la Asamblea, la dieta de Raúl Cisneros ha estado compuesta únicamente por agua. No puede tomarse sus medicinas, señala, porque debe hacerlo con el estómago lleno. El hombre fue docente por 40 años y jubilado hace uno. Además sufre de hipotiroidismo y artrosis.

Se solidariza con compañeros que también asisten a la huelga, que -asegura- tienen enfermedades graves y, sin embargo, se mantienen firmes en su lucha por la exigencia de sus incentivos jubilares pendientes de pago.

“Me siento un poco mal, pero aquí estaremos hasta las últimas consecuencias. Lo hago por mí, por mi familia, por mis compañeros docentes”, dice William Carrera, jubilado desde el 2016.

Este docente que llegó desde Babahoyo asegura que tiene tres infartos, dos aritmias y lleva puesto un cardiodesfibrilador. Se niega aceptar que le paguen los USD 53 100 que corresponden a su jubilación, con bonos de Estado. “Es una pérdida para nosotros porque la casa de valores nos resta de USD 14 000 a 16 000”.

Con 63 años, Rosa Armijos sufre de males similares en su salud. Llegó desde la provincia de El Oro con la esperanza de que se solucione su problema y el de otros docentes. Ella se jubiló en octubre del 2016, luego de ser maestra de primaria durante 38 años. Según sus cálculos, que se ajustan a la Ley Orgánica del Servicio Público, debería recibir más de USD 50 000.

La norma establece que por 30 años de servicios, los jubilados deben recibir cinco salarios básicos vigentes, por cada año.

La docente jubilada dice que se toma sus medicamentos para el hipotiroidismo a diario. Además comenta que médicos del Ministerio de Salud Pública y de la Asamblea han llegado a tomarles la presión, a recordarles que tomen sus medicamentos y a darles agua.

Sobre colchones colocados en el piso, cubiertos con mantas y vistiendo ropa abrigada, docentes jubilados que representan a grupos de todas las provincias del país permanecen debajo de dos carpas frente a la Asamblea Nacional. Son personas que esperan su incentivo jubilar desde el 2008.

Cristóbal Beltrán, representante de los maestros jubilados de Imbabura y Carchi, asegura que son alrededor de 18 200 maestros jubilados impagos del 2008 al 2018. La principal exigencia que se realiza a través de la huelga de hambre -señala- es que se cumpla con que el presupuesto asignado por el Gobierno, de USD 350 millones y de otros 102 millones añadidos posteriormente para el pago a los maestros jubilados se utilice para pagar en efectivo.

El representante asegura que la huelga de hambre es una medida indefinida. Cuenta que la retomaron porque no han visto resultados luego de la que hicieron el 22 de mayo pasado. “Suspendimos porque se logró un acuerdo firmado por el ministro de Finanzas, representantes del Ministerio de Trabajo y Educación, además de la presidencia de la Asamblea y representantes de la Comisión en defensa de los jubilados”.

Ayer, miércoles 24 de julio, el ministro de Economía y Finanzas, Richard Martínez, compareció en la Comisión de Participación Ciudadana del Legislativo, por el pago de compensaciones a los jubilados. Dijo que de los USD 350 millones presupuestados para este año, hasta el momento se han cancelado USD 34 millones en efectivo. Todo lo previsto -aseguró- se cancelará, pero más de la mitad de los recursos será con bonos del Estado.

El representante de los maestros jubilados asegura que están arriesgando sus vidas con la huelga de hambre, ya que la mayoría de personas que son parte de ella tienen una salud deteriorada. “Responsabilizamos al Presidente Lenín Moreno y al ministro de Finanzas por mentirnos tantas veces y no cumplir con la ley”.

Asegura que en la reunión de ayer, el ministro Martínez “usó datos falsos”. “Dijo que acababan de pagar a 8 000 maestros pero ellos son el grupo del 2008 al 2010, a los que dieron una cantidad inicial cuando se jubilaron y quedaron debiendo”.

Además asegura que se habla de una oferta que consiste en pagar a 1 000 docentes cada año. “Es decir que a nosotros nos acabarán de pagar después de 10, 12 años”.

Antes de que se quiebre su voz por las lágrimas, la docente jubilada Silvia Correa animaba a sus compañeros a continuar en la lucha. Les recordaba nombres que se encuentran en largas listas colocadas fuera de las carpas en las que realizan la huelga de hambre. Son los nombres de 625 docentes que fallecieron sin cobrar su jubilación. “Me duelen mis compañeros que ni siquiera pueden mantenerse en pie, pero aquí están”, asiente.

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