7 de mayo de 2018 18:16

Lula, un mes preso, y un dolor de cabeza cada vez mayor para las elecciones

Fotografía de archivo del 2 de abril de 2018, del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva durante un acto en defensa de la democracia en Río de Janeiro (Brasil)

Fotografía de archivo del 2 de abril de 2018, del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva durante un acto en defensa de la democracia en Río de Janeiro (Brasil). Foto: EFE

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Agencia AFP

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El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva cumplió hoy, lunes 7 de mayo del 2018, un mes preso, en condiciones austeras pero flexibles que le permiten ver televisión, tomar el sol o leer a García Márquez, mientras se convierte en un verdadero dolor de cabeza para las elecciones de octubre.

El líder de la izquierda, de 72 años, está confinado en una sala de 15 metros cuadrados habilitada especialmente para él en la sede de la Policía Federal en Curitiba (sur) , aislado de los otros 22 presos del edificio.

Con una televisión de plasma propia, baño privado y una mesa con sillas, Lula no tiene horarios: sin embargo, suele levantarse a las 7, desayuna viendo el telediario, camina por la sala para ejercitarse, lee 'El amor en los tiempos del cólera' del Nobel colombiano y puede "salir a tomar un baño de sol" dos horas al día cuando lo desee, según la revista Veja.

Hasta ahora recibió la visita de sus familiares y abogados y, con muchas más restricciones, de figuras del Partido de los Trabajadores (PT) , como la presidenta de esa formación Gleisi Hoffmann y el exgobernador de Bahia Jaques Wagner.

Lula ya había estado preso 31 días en 1980 por liderar una masiva huelga de metalúrgicos durante la dictadura militar (1964-1986) .

Pese a estar entre rejas previsiblemente por un tiempo mucho mayor, Lula sigue liderando las encuestas para los comicios presidenciales, con un 31% de las intenciones de voto, muy por delante del diputado ultraderechista Jair Bolsonaro.

Eso, a pesar de ser una figura que polariza a Brasil y de no haber generado grandes movilizaciones desde que entró a prisión el pasado 7 de abril.

El PT reafirma ante los micrófonos que Lula, condenado a 12 años y un mes de cárcel por haber aceptado un apartamento de una constructora involucrada en el escándalo de Petrobras a cambio de favores políticos, sigue siendo su candidato.

“No hay plan B, porque Lula es inocente”, ha insistido Hoffmann, confiante en que los tribunales superiores emitirán sentencias favorables a los recursos de Lula (2003-2010) .

Hace dos semanas salió a la luz una carta del exmandatario leída por Hoffmann donde el propio Lula, deseoso de recuperar su libertad, autorizaba a su partido a quitarle del boleto electoral.

Para el profesor de Derecho en la Fundación Getulio Vargas Michael Mohallem esa parece ahora una posibilidad remota.

“El PT no tiene ningún otro candidato con tanta aprobación como Lula, pero ---mantener esa estrategia- depende de una gran judicialización de las elecciones”, dijo  Mohallem.

Divisiones 

El partido está dividido entre los radicales que cierran filas con Lula y los pragmáticos que quieren empezar a pensar en planes alternativos en caso que el expresidente sea considerado oficialmente inelegible por la justicia electoral en agosto.

La Ley de Ficha Limpia impide que condenados en segunda instancia, como es el caso de Lula, puedan concurrir en elecciones.

El exgobernador Wagner, uno de los nombres que suenan con más fuerza para sustituirle junto al exalcalde de Sao Paulo Fernando Haddad, provocó un terremoto al sugerir la semana pasada que vería con buenos ojos que el PT apoye la candidatura de Ciro Gomes, exgobernador de Ceará y exministro tanto de Lula (2003-2010) como del centroderechista Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) , contentándose con tener una ficha de su partido como compañero de fórmula.

Wagner también dijo que no cerraría el diálogo con la posible candidatura del exjuez Joaquim Barbosa.

“El PT va a sustentar la candidatura de Lula hasta que alguien diga que él está impedido definitivamente. Nadie está trazando una estrategia pensando ya en un plan B”, quiso matizar el exgobernador.

Con el favorito a las elecciones en la cárcel y una quincena de precandidatos de todas las esferas políticas en lista, la votación del próximo 7 de octubre se prevé como la más incierta desde el regreso de la democracia en Brasil en 1985.

“Si el PT se uniera a Ciro Gomes sería una candidatura muy fuerte porque esta es una elección ultrafragmentada tanto en el campo de la derecha y el centro como de la izquierda. Las candidaturas que consigan hacer coaliciones tendrán buena chance de llegar al segundo turno”, considera Mohallem.

Mientras, Lula se prepara para un posible traslado a un centro penitenciario con muchos menos privilegios.

La vigilia realizada cerca de la sede policial en Curitiba por decenas de seguidores del expresidente provoca tensiones. El 28 de abril, dos personas que participaban en esa protesta fueron heridas a balazos.

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