10 de enero de 2020 13:02

Los turistas pueden causar impacto a los bosques de guayacanes en Loja

Los turistas se suben a las ramas de los guayacanes para fotografiarse. En ocasiones producen daños. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Los turistas se suben a las ramas de los guayacanes para fotografiarse. En ocasiones producen daños. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Redacción Cuenca

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Las fogatas, subirse a los árboles, botar basura y el ruido son los problemas que se registran por el arribo masivo de turistas al florecimiento de los guayacanes en las parroquias Mangahurco, Cazaderos y Bolaspamba, en el cantón Zapotillo, en Loja, sur de Ecuador.

Estos temas preocupan y fueron analizados en la Mancomunidad del Bosque Seco. Desde el jueves pasado 2 de enero del 2020, en las tres parroquias se cumple este espectáculo natural, lo que atrajo a 10 000 turistas, según el Municipio de Zapotillo.

En las tres parroquias viven 2 300 habitantes que generan menos de media tonelada de basura inorgánica al mes y la orgánica es utilizada por las familias para abono. El Municipio de cumple con el servicio de recolección una vez por semana en cada parroquia.

Pero durante el florecimiento, la recolección es diaria y la producción de desechos se triplica. En las cabeceras parroquiales hay recipientes, no así en la mayoría de los sitios turísticos. En estos días se han encontrado botellas, platos y tarrinas plásticas a los costados de las carreteras y entre los guayacanes.

Para Vicente Solórzano, técnico de la Mancomunidad, este tipo de basura es peligrosa para un entorno sensible, porque con el sol intenso del día (hasta 40 grados), cualquier chispa de fuego podría desencadenar un incendio forestal.

Él también contó que la noche del sábado en Mangahurco –mediante rondas con brigadistas voluntarios- apagaron 80 fogatas y parlantes con música a todo volumen que tenían los visitantes que acampaban en la zona.


Para Solórzano, les interesa que los turistas estén comprometidos con la naturaleza, que se conecten, vivan, sientan, respeten y protejan el lugar. “El ruido incomoda a quienes buscan tranquilidad”.

Además, pretenden controlar que los visitantes no se suban a los árboles para fotografiarse, porque dañan las ramas, dijo la presidenta del Gobierno Parroquial de Cazaderos, Gladys Astudillo.

Durante el florecimiento, la Mancomunidad recopila información, como cantidad de vehículos que ingresan. La idea es mejorar el manejo de la reserva y el comportamiento de los visitantes.

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