21 de marzo de 2019 00:00

Lluvias afectan más a las zonas rurales

Luis Mancheno es uno de los habitantes del recinto Bebo, en Salitre (Guayas). Él perdió su cultivo anual de cacao.

Luis Mancheno es uno de los habitantes del recinto Bebo, en Salitre (Guayas). Él perdió su cultivo anual de cacao. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Elena Paucar y
Redacciones Esmeraldas y Ecuador (I)

Hace seis años el invierno marcó la vida de Flavio Arias. Las lluvias inclementes desbordaron el río Vinces y el agua entró al recinto Bebo. “Fue en el 2013. Mi mamá se mojó porque no teníamos dónde ir. Le dio pulmonía y murió”, cuenta, intentando no llorar.

Este invierno le recuerda aquel año. El caudal ha vuelto a entrar a este caserío, ubicado a 35 minutos del centro de Salitre, en Guayas. Para llegar hay que atravesar un puente colgante de metal oxidado, que rechina con cada pisada. Desde ahí se aprecia la fuerte corriente del Vinces.

En Bebo habitan unas 50 familias; 20 tuvieron que evacuar a zonas secas. Los habitantes de este caserío agrícola relatan que se quedaron atrapados en una especie de isla, porque en el otro extremo del recinto corre el río Mastrantal. Y también se desbordó.

Ambos caudales rompieron tramos de los frágiles muros de arcilla que los protegían. El agua marrón y fría ha cubierto arrozales, cultivos de soya y matas de cacao; las hojas de plátano apenas se asoman en la superficie. “Así no hay cómo ganarse un día de trabajo”, dice Omar Mera, agricultor.

Aquí casi todos se dedican a la siembra y la ganadería. Arias dice que uno de sus hijos perdió dos cuadras de arroz que alquiló por primera vez en este año. Casi USD 2 000 de inversión se diluyeron con el río.

Salitre tiene cerca de 56 000 habitantes. La Unidad Municipal de Gestión de Riesgos calcula que el 80% del cantón ha sido impactado por el desbordamiento de los ríos Pula, Salitre, Mastrantal y Vinces.

Este último se asoma amenazante a un costado de la cabecera cantonal. Ayer estaba a punto de pasar el malecón.

Fuente: Servicio Nacional de Gestión de Riesgos


Desde la fuerte lluvia del lunes, sus aguas ingresaron por las alcantarillas y han convertido algunas vías principales, como la 24 de Mayo y la 27 de Noviembre, en sus afluentes.

El comercio trata de mantenerse a flote, improvisando puentes en las aceras que aún están despejadas para que los clientes no dejen de llegar.

Antonio León vigilaba una de las cuatro bombas que activó el Municipio para intentar drenar el agua del centro poblado. “Si no fuera por esto estaríamos más a pique”.

Por emergencias como la de Salitre, Guayas fue declarada en alerta naranja por el Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias. Ayer, el gobernador Raúl Ledesma dijo que los gobiernos autónomos descentralizados deben destinar parte de sus presupuestos a obras de mitigación.

Leonardo Espinosa, subdirector del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos, contó que los daños más graves por las lluvias se han presentado en las zonas rurales. Indicó además que la intensidad que al inicio del invierno soportó Manabí se trasladó a otras provincias como Los Ríos.

El 60% de los salitreños vive en el área rural. Mario León coordina la Unidad Municipal de Gestión de Riesgo y dice que El Guasmo, La Clemencia, La Florida, Tres Marías y Bebo son los recintos más afectados.

Por el único camino vecinal que ha dejado el río en Bebo seguían peregrinando familias enteras hasta el mediodía. Cargaban sobre sus hombros lo que han logrado salvar.

“Primero sacamos a los niños. La corriente casi no dio tiempo; subió tan rápido que no sabíamos qué hacer”, dice aún atemorizada Mónica Mora. Por ahora se refugia en una bodega, donde permanecen otras tres familias. Adentro hay colchones amontonados, ropa y enseres apilados. Casi no hay espacio para dormir.

Los tractores que ya no entran a los cultivos ahora son usados para sacar electrodomésticos, muebles y animales.

Las lluvias también afectaron a Quinindé y a la ciudad de Esmeraldas, por el desbordamiento de los ríos Esmeraldas y Blanco. Ayer, decenas de familias dejaron sus viviendas porque el agua ingresó a las casas, en la isla Luis Vargas Torres y en los sectores Roberto Luis Cervantes y Pianguapí, en la cabecera cantonal.

De acuerdo con el Comité de Operaciones de Emergencia cantonal de Esmeraldas, más de 100 familias dejaron sus casas por la crecida del río, que también anegó las calles.

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