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Dos meses de lucha por el femicidio de Lisbeth Baquerizo en Guayaquil

Virginia Muñoz, madre de Lisbeth Baquerizo, revisa un álbum con fotografías de su hija.  Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Virginia Muñoz, madre de Lisbeth Baquerizo, revisa un álbum con fotografías de su hija. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Virginia Muñoz, madre de Lisbeth Baquerizo, revisa un álbum con fotografías de su hija. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

El retrato de Lisbeth Baquerizo está sobre una mesa de madera, en la esquina de la sala. Se la ve sonriente, con su cabellera rubia. La misma imagen adorna otra pared del comedor. Es más grande, mide un metro de alto por uno de ancho.

Su madre, Virginia Muñoz, la sostiene y la acaricia. Viste de negro y dice que está en luto permanente, pues ayer (domingo 21 de febrero del 2021) se cumplieron dos meses del deceso de su hija. El principal sospechoso es su yerno.

Desde el barrio Cristo del Consuelo, en el sur de Guayaquil, Virginia y su esposo Mario Baquerizo cuentan cómo la vida les cambió el 21 de diciembre del 2020, un poco antes de Navidad. Ese día, los dos vieron el cuerpo de Lisbeth en el piso de la casa donde vivía.

Al principio, les dijeron que se había caído de las escaleras, pero luego supieron que falleció por dos golpes que recibió en la cabeza. Esa noche la madre cuenta tomó el álbum en donde estaban las fotos del día en que su hija se casó.

Es el único recuerdo que tiene de ella. Su ropa y objetos personales aún permanecen en la casa en donde vivió su primer y último año de casada.
“Esa es la escena del crimen. Nadie puede entrar hasta que las investigaciones terminen”, dice el padre de Lisbeth.

Él también viste de luto y en un mueble de madera guarda otro álbum de fotografías.

Es pequeño y antiguo. Allí hay imágenes de Lisbeth de niña. En una fotografía se la ve en su décimo cumpleaños, rodeada de niños, frente a un pastel celeste.

Su familia recuerda que cada año, uno de los deseos de Lisbeth era tener una hermanita. Fue hija única hasta los 18. En una de las fotos se la observa apoyada a la cabeza de su madre, mientras esta última arrulla a su hermana recién nacida.

Sus abuelos y tíos también recuerdan esos momentos. Ellos siempre las vieron juntas, en especial cuando la hermana de Lisbeth fue diagnosticada con leucemia. Para ese entonces, la joven ya había conocido a quien fue su esposo.

De hecho, rechazó su propuesta de matrimonio para concentrarse en ayudar a su hermana con el tratamiento. En la familia de Lisbeth dicen que se casó luego de cumplir 12 años de enamorados. Por eso aún no logran comprender qué ocurrió con el sospechoso.

Para Katia, la hermana de Lisbeth, han sido días difíciles.
Uno de los últimos recuerdos que tiene de ella es del día de la boda de su hermana, ella le cantó una canción. En la letra hablaba de la muerte y del amor que le tenía.

“Y si no estoy y algo te pasa, recuerda que todo en la vida cambia y no importa lo que pase, te prometo no faltarte. Me siento grande por ti y aunque lo intentara no podría sin ti, toda mi felicidad es gracias a ti y si yo me muero volvería por ti”, era una parte de la canción.

Katia tampoco entiende qué ocurrió con el esposo de su hermana, quien es su padrino de bautizo. Solo sabe que después del crimen huyó a Colombia. La Policía tiene el reporte que salió del país por avión, a finales de diciembre. Hoy buscan capturarlo.

En estos dos meses, dos fiscales han revisado el caso. La Fiscalía ha tenido que allanar sus propias oficinas en Guayas, por supuestos actos de corrupción en la investigación de este femicidio. Además, hay dos detenidos que presuntamente ayudaron a ocultar el crimen: un médico, quien firmó un certificado de defunción por muerte natural, y un formo­lizador, que maquilló las heridas de la fallecida.

Por todos estos hechos, la Policía custodia a la familia Baquerizo. Los acompañan cada vez que realizan un trámite en las oficinas judiciales o cuando realizan plantones frente a la Fiscalía, para pedir celeridad en las investigaciones.

Allá asisten primos, tíos, abuelos y amigos de Lisbeth. Lo primero que hicieron es crear cuentas en Facebook y Twitter con el nombre de Lisbeth. Allí publican mensajes y cartas de su madre. Esos textos han sido difundidos en más de 60 medios de comunicación. Cadenas de televisión como CNN, Telemundo y programas de España, Italia y Portugal han contado esta historia.

Por eso, en la casa de los Baquerizo se conformó una pequeña redacción. Amigos y familiares ayudan con boletines o videos. El padre de la joven lleva la agenda de actividades. Ayer tenían la misa del segundo mes de la muerte. El acto se realizó en la iglesia de La Merced. Eligieron ese templo, pues ahí la joven realizó su primera comunión, confirmación; allí fue su casamiento y su funeral.

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