28 de September de 2009 00:00

Liga de Quito trituró a Barcelona y dio un show de fútbol y goles

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Alejandro Ribadeneira.  Quito
alejo@elcomercio.com



Liga (Q)

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BarcelonaLiga de Quito derrotó ayer por 4-0 a Barcelona y plasmó en la cancha lo previsto: era casi imposible que el peor ‘Ídolo del Astillero’ de la historia le ganara en la Casa Blanca (o donde sea) al mejor plantel en lo que va del año.

Casi imposible, porque el fútbol siempre tiene una puerta abierta para lo ilógico. Pero ayer, el implacable peso de los antecedentes se materializó. Esto generó  que la Liga de Jorge Fossati venciera al Barcelona de Juan Manuel Llop, quien pretendía obtener un resultado positivo en Quito para alejarse del descenso y, soñemos, que es gratis, clasificarse a la tercera fase en busca del título.



La figura
 Édison Méndez marcó el compás en la cancha
El volante universitario volvió a ser el dueño de los tiempos en el conjunto de Liga. Mientras el ‘Kinito’ estuvo impreciso en los pases, Liga careció de profundidad en los últimos metros. Pero, cuando se enchufó con Bolaños y Bieler, generó el fútbol ofensivo que generó el triunfo de la ‘U’.En justicia, Barcelona saltó al gramado con actitud y orden; durante 10 minutos el entusiasta Matías Oyola se daba modos para repartir balones a Juan Pablo Samudio y Narciso Mina. De hecho, el ‘Mágico’ Samudio pudo ganar la raya de fondo y rematar al arco un balón que contuvo el meta Alexander Domínguez.

Pero la voluntad y el orden solo bastan para superar a cuadros como Macará, que se echan para atrás para defender una mínima ventaja, aunque perjudiquen al espectáculo. Pero la ‘U’ no es Macará. Los albos, que apenas han perdido cinco veces en el año, generan mucho fútbol ofensivo. Perder es casi una palabra que les causa acidez  en el  estómago.

Así, con paciencia de orfebre, los universitarios fueron empujando a los visitantes contra su arco. Esto, a pesar de las imprecisiones que había en los pases y en la falta de profundidad en los últimos 20 metros de los locales.

Pero, a los 22 minutos, de los zapatos verdes de Miller Bolaños nació un remate que salió escasamente desviado. A los 25, Claudio Graf cabeceó solitario al arco, pero el arquero Máximo Banguera se quedó con la pelota.

Finalmente, el otro Claudio, Bieler, atrapó una pelota mal rechazada por Giovanni Nazareno a los 33 minutos y fusiló a Banguera. Claro, esa era otra diferencia en los antecedentes: Liga tiene al máximo artillero, un jugador que hace la diferencia en un equipo diferente; en cambio, para Barcelona el gol es casi un misterio de alquimista que ni el ‘Mágico’ Samudio ha logrado descifrar. Es más, Samudio se llevó su magia a las duchas, a los 62’.



La contrafigura
Juan M.  Llop  se hizo
bolas con la alineación
El estratega canario propuso  un equipo  con un solo volante de corte, para ser más ofensivo. Pero el novato Valdivieso fue insuficiente para contener a los albos. Luego, Llop metió a Juan Román, pero el juego se hizo lento. Bieler volvió a golpear a los 47’, cuando sacó provecho de una jugada en el área  y mandó el balón al fondo de la malla. Tras eso, el público lo ovacionó  mientras Llop parecía tirarse de los cabellos que ya no tiene. Es que sabía que todo estaba perdido.

El DT canario  había intentado jugar su única carta posible con el ingreso del volante Juan Román para el segundo tiempo, pero no resultó. Además del tempranero gol de Bieler en la reanudación  de las acciones, Román apenas aportó. Por eso, todo lo que siguió hasta el  final fue para Liga.

Así, vinieron tiros libres, disparos al arco de Reasco, Méndez, Graf   y Bolaños; la falta de Banguera sobre Miller que pudo costarle la roja; los cambios de frente que dejaban pagando a los volantes visitantes y los cantos del público,  que dedicaban a los directivos toreros (“¡Sufre, Pocho, sufre!”).

Así, el tercero tenía que caer. Otra vez, una corrida de Bolaños, que luego cambió de frente para Méndez, quien levantó la cabeza, vio a su  defensa Jairo Campos en el área y le centró la pelota. Campos, de palomita, anotó el tanto.

El cuarto tanto fue  de gula. Graf puso la puntillada final a una jugada de Bolaños. Era el final lógico para dos equipos separados ¡por el doble de puntos! en el tablero anual, con el premio de un punto de bonificación  para Liga.    

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