27 de octubre de 2017 00:00

El licor adulterado afectó a 24 personas

Momento de la detención de uno de los presuntos vendedores del licor adulterado. Foto: Paúl Rivas/EL COMERCIO

Momento de la detención de uno de los presuntos vendedores del licor adulterado. Foto: Paúl Rivas/EL COMERCIO

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María Belén Merizalde
y Ana María Carvajal
Redactoras (I)

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El consumo de alcohol adulterado comprado en el Centro Histórico de Quito dejó como saldo 24 personas afectadas (dos de ellas son mujeres), de las cuales ocho perdieron la vida desde la noche del 25 de octubre de 2017.

Ayer, jueves 26, tras los fallecimientos, la Policía realizó un operativo en el sector de San Blas, en el que se decomisaron 6 000 litros de licor artesanal.

Tras estos operativos, dos personas fueron detenidas para la investigaciones del caso. Según detalló el general Patricio Carrillo, comandante del Distrito Metropolitano de Quito, parte de los intoxicados serían miembros de una misma familia que disfrutaban de una fiesta el pasado sábado y otros que habrían consumido el alcohol en reuniones.

Edison Prado es familiar de uno de los fallecidos. Comentó que durante la noche del lunes su sobrino festejó el cumpleaños de un amigo. El joven de 28 años habría presentado como primer síntoma ceguera durante la noche del miércoles 25. Sus familiares lo llevaron a emergencias, pero le dio un coma y falleció. El cuñado de Prado se encuentra en terapia intensiva y esperan que no corra con la misma suerte.

Rodrigo Henríquez, especialista en medicina familiar y docente de la Universidad de las Américas, explica que el metanol suele ser un contaminante muy frecuente en la producción casera o artesanal de alcohol. “En algunos casos no se utilizan productos con suficiente calidad o también suele suceder, por ejemplo, que se utiliza un recipiente con metanol (pintura, disolvente, líquido fotográfico, entre otros) y se allí coloca el alcohol artesanal, contaminándolo”.

Juan Carlos Galarza, director de la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa), explicó que en estos casos se vende una bebida que mezcla el alcohol etílico (extraído de la caña y apto para consumo humano) con alcohol metílico. Esto constituye un delito y suele hacerse para abaratar costos.

Jaime Benites, especialista en medicina crítica y terapia intensiva, señala que cuando una persona consume alcohol adulterado o contaminado con metanol presenta similares características a la intoxicación con licor etílico durante las primeras horas, como por ejemplo alteración de la conciencia, euforia, descoordinación, náuseas y vómito.

Sin embargo, conforme van pasando las horas los síntomas cambian, pues el metanol pasa al hígado y este órgano lo convierte en sustancias venenosas que empiezan a producir daños en el sistema nervioso como ceguera o afectaciones a nivel cerebral, traduciéndose en convulsiones o coma.

Henríquez indica que un tercio de personas que han ingerido metanol puede fallecer y otra tercera parte presentar secuelas como ceguera de forma permanente.

El tratamiento en estos casos puede requerir la administración de sustancias, abundante hidratación, tratamiento con multivitamínicos y hemodiálisis para filtrar la sangre y eliminar el metanol. “Generalmente el antídoto suele ser etanol, porque este va a hacer que se desplace el metabolismo y que no se vayan a producir las sustancias tóxicas. En la mayoría de los casos se requiere terapia intensiva”, dijo Henríquez.

Según Andrés de la Vega, viceministro del Interior, desde el 1 de enero de este año hasta la fecha, 775 locales se han clausurado, 85 locales por expendio de 76 000 litros de alcohol sin registro sanitario a escala nacional.

Eddy Castillo, presidente de la Federación Nacional de Distribuidores de Licores y Expendedores de Bebidas Alcohólicas, expresó su preocupación ante la existencia de estos sitios. Su gremio ha solicitado en varias ocasiones operativos en los lugares en donde se vende este tipo de bebidas. “Las autoridades saben dónde se produce o dónde se puede conseguir fácilmente, pero no han hecho mayor labor”.

En Quito, la entidad encargada de sancionar a los locales que comercializan licor sin registro es la Agencia Metropolitana de Control.

Según Johana Aguirre, supervisora Metropolitana de Control, este tipo de operativos se realiza en conjunto con la Intendencia de Policía y las Comisarías del Distrito.

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