28 de agosto de 2020 00:00

Levantamientos de cadáveres por el covid-19 disminuyeron en Quito

Ayer un hombre de 76 años falleció en el sector de Cotocollao por sospecha de covid

Ayer un hombre de 76 años falleció en el sector de Cotocollao por sospecha de covid. Foto: Cortesía Policía Nacional

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Gabriela Quiroz
y Diego Bravo. (I)

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Las cintas amarillas se colocan en el perímetro que rodea al fallecido por covid-19. Luego, los agentes de Criminalística de la Policía, que utilizan trajes de bioseguridad de medio milímetro de espesor, botas y protectores, fumigan la zona con amonio cuaternario.

Los mismos implementos usa el chofer de la funeraria que llega al sitio para trasladar el cadáver. Los uniformados toman huellas dactilares del fallecido y esa información es remitida a un sistema informático.

Una vez que se confirma la identidad de la persona, la colocan en una funda térmica y sellada. Luego el cuerpo es embalado con plástico, guardado en un ataúd y trasladado a uno de los ocho hornos que actualmente operan en Quito para cremar cuerpos.

“Nos basamos en los lineamientos que el Comité Internacional de la Cruz Roja elaboró a escala mundial desde que comenzó la pandemia”, dice el teniente coronel Carlos Perugachi, jefe del Laboratorio de Criminalística y Ciencias Forenses de la Policía.

También en las directrices que implementó el COE nacional y que son aplicadas por el personal de la Empresa Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos (Emgirs-EP) y la Policía.

Debido a la emergencia sanitaria en Quito se aplica un protocolo covid-19 para el levantamiento de cadáveres en la calle o en domicilios (es decir, fuera de hospitales), siempre que el deceso no se haya producido en circunstancias de violencia.

Entre el 24 de abril y el 25 de agosto, la Emgirs colaboró en la recuperación de 326 cadáveres. De esas defunciones, 113 correspondieron a decesos confirmados por coronavirus y 213 por presunción.

El último caso se reportó a las 07:30 de ayer en las calles Huachi y Flavio Alfaro de Cotocollao (norte). Un hombre de 76 años murió por sospecha de covid-19.

José Guevara, coordinador para la emergencia de esa entidad, dice que se ha reducido el promedio de levantamiento de cadáveres en el Distrito desde el 12 de agosto hasta ayer. “Hoy el promedio varía entre 3 y 4 al día, mientras que entre el 1 de julio y el 11 de agosto era de 9 y 11”.

En la semana del 13 al 19 de julio el promedio fue de seis muertos por día, según las cifras de Emgirs.

Sin embargo, las cifras del Registro Civil revelan que la capital registra muertes inusuales desde marzo hasta el 25 de agosto pasados, al comparar con las defunciones de los mismos meses del 2019.

Murieron 9 822 personas por todas las causas, durante estos seis meses de pandemia. Pero con relación al año anterior, hay 4 534 defunciones en exceso, que pudieran atribuirse al coronavirus.

Durante el período analizado, los meses con mayor mortalidad irregular fueron junio y julio, donde la ciudad pasó a semáforo amarillo y se flexibilizaron las restricciones. Justamente en estos meses el sistema sanitario afrontó la mayor demanda de atención en las UCI y Emergencias.

Las muertes inusuales en junio suman 802 y para julio se duplicaron a 1 674, pero en agosto -hasta el 25 que hay datos disponibles- se ve que hay una caída a 940 defunciones irregulares, es decir, un promedio de 38 diarios. Pero hay que esperar al término del mes y que se registren las defunciones tardías en el siguiente mes de septiembre.

Estas cifras de mortalidad irregular son superiores a las que reconoce el Ministerio de Salud, que hasta ayer confirmó 805 fallecimientos por covid-19 y 201 probables, los cuales tenían síntomas característicos de la enfermedad viral, pero no tuvieron el resultado de PCR positivo en el momento del deceso. Entre muertes confirmadas y sospechosas suman 1 006, esto es 4,5 veces menos que las muertes inusuales en el Distrito.

Las funerarias en Quito incrementaron a ocho el número de hornos para atender la demanda. Sebastián Barona, gerente del grupo La Paz y coordinador Nacional de Funerarias, indicó que los incineradores funcionan al máximo de su capacidad ya que atienden decesos por covid-19 y otras causas.

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