28 de June de 2009 00:00

El laberinto para llegar a su profesión

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Tan solo proyecte esta idea en su mente: “han pasado seis años, su hijo obtuvo el título de psicólogo sin mayor dificultad.  No tuvo problemas con las materias y fue un excelente alumno.



TeNGA EN CUeNTA
Las estadísticas realizadas por el doctor en Ciencias de la Educación, Eduardo Román Larrea, indican que  el 27%  de los alumnos consultados que se encuentran en los dos primeros años de la universidad señala que no está contento y quiere cambiarse de carrera.
Tan solo un  promedio de 20% de los estudiantes está contento con su carrera y no tiene dificultades para avanzar.
Para más información sobre el test de Stanford puede escribir al siguiente correo: getselloverde@hotmail.comTodo hacía pensar que iba a ser un buen  profesional, que no iba a tener dificultades en el ejercicio. Pero, nada de esto resultó cierto, pues  tiene una personalidad sensible. No es capaz de escuchar historias tristes porque le afecta. Allí terminó todo”.
 
Para evitar estas situaciones es necesaria una orientación adecuada para elegir la carrera.

Algunos centros educativos no esperan al final, para realizar pruebas de orientación. Patricia Fabara, orientadora vocacional del Pensionado Universitario explica que en este establecimiento, la selección empieza desde el inicio. Para eso, tienen talleres y clubes que permiten potencializar las habilidades de los estudiantes. Cada uno está diseñado para destacar las ocho inteligencias múltiples.

Todo el desempeño de los estudiantes se inscribe en fichas personales, que van sumando información a lo largo de los años. Como esta institución cuenta con primaria, este tipo de actividades también se realiza a los niños de estos grados.
 
La evaluación es permanente. Y entre otras actividades, los estudiantes forman parte de charlas informativas. La mecánica consiste en invitar a profesionales de diferentes áreas para que expongan sobre sus carreras. En la conversación incluyen temas como  cuáles son las posibilidades de trabajo, cuál ha sido su interés máximo para seguir la carrera y las dificultades que han encontrado.
   
Adicionalmente, este centro realiza ferias de universidades. Hasta el lugar acuden todos los centros que ofrecen carreras de tercer nivel. Fabara dice que se ha determinado un total de 3 000 carreras. 
  


“En el país existen alrededor de 73 universidades registradas en el Conesup”.Sin embargo, hoy más que nunca la elección de la carrera se ha vuelto un dolor de cabeza. La psicorrehabilitadora Ruth Orbe precisa que la gama de posibilidades ha creado confusión en los chicos.

Ello explica el hecho de que exista un alto número de estudiantes que cambian de carrera. Para evitar estos problemas, sugiere que la orientación para los muchachos sea más vivencial. Pero, sobre todo considera que uno de los aspectos que hay que potenciar en los estudiantes es la autoestima, pues solo sobre la base de esta se puede lograr un  buen profesional.
 


“El número de institutos en el Ecuador es 371, según datos de la página web del Conesup”Sin embargo, existen pruebas que permiten medir la afinidad de los chicos con las diferentes carreras. Eduardo Román Larrea, se interesó  por este tema. Él es doctor en Ciencias de la Educación y decidió buscar un test que permita tener exactitud en los resultados.
Así que viajó a Estados Unidos y consiguió el formulario de la Universidad Stanford, pero  adaptado a la realidad ecuatoriana. En total son 291 preguntas.

Adicionalmente se interesó por otro test que permite determinar la actitud estudiantil o personalidad de los muchachos. Este es un complemento que permite no solo medir las destrezas del estudiante sino también determinar si su personalidad es la adecuada para el ejercicio de la profesión que ha elegido.

Gracias a esta combinación ha resuelto casos como el de un chico que estaba interesado en estudiar derecho, y que de hecho tenía muchas habilidades para la parte teórica de esta carrera. No obstante, sus características no le permitían desarrollarse en la práctica de la jurisprudencia. Luego de la evaluación, la carrera más afín para él fue administrador de negocios turísticos. El resultado le satisfizo. Para llegar a esta conclusión fue necesario que primero responda una serie de preguntas.

Entre ellas, ¿tiene alta capacidad de tomar riesgos?, ¿le gusta las ideas originales?, ¿le gusta tratar con personas enfermas?, ¿le gusta atender a lectorías grupales?, ¿prefiere trabajar en equipos que tengan metas?, ¿le gusta realizar autopsias?...  En total hay cinco niveles de respuesta. 
      
La idea es que este test tiene un sinnúmero de preguntas que se repiten por lo menos tres veces de diferentes formas para evitar confusiones y asegurar el resultado.

En cambio, el test de personalidad tiene solo dos opciones: verdadero o falso. Y plantea preguntas como ¿pienso que me gustaría ser contratista de la construcción?, ¿cuando era muchacho volaba cometas?, ¿soy lento en mis decisiones?, ¿a veces cuando algo anda mal me siento contento?

 En este caso son 434 preguntas. Los estudiantes no deben estudiar ni repasar para ninguna de las dos. Solo deben responder lo primero que se les venga a la mente.

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