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Seis años de lucha en busca de justicia por Vanessa

Desde el inició de las indagaciones, los familiares de Vanessa han luchado durante seis años para que sea haga justicia

Desde el inició de las indagaciones, los familiares de Vanessa han luchado durante seis años para que sea haga justicia

El sospechoso del asesinato de Vanessa fue procesado por homicidio preterintencional, es decir, que la atacó, pero sin intención de matarla. Este delito estaba vigente en el Código Penal anterior. Foto: Cortesía Justicia para Vanessa

La vida de Rosa y su familia cambió el 18 octubre del 2013. Ese día su prima Vanessa Landinez salió de su casa a trabajar. Luego llamó a avisar que volvería en la noche, pero no regresó.

Al día siguiente, la Policía halló el cadáver de la mujer, de 37 años, en un hotel de Ambato. Según las primeras investigaciones, un hombre la golpeó y provocó una hemorragia interna en el hígado.

El sospechoso fue procesado por homicidio preterintencional, es decir, que la atacó, pero sin intención de matarla. Este delito estaba vigente en el Código Penal anterior.

Desde el inició de las indagaciones, los familiares de Vanessa han luchado durante seis años para que sea haga justicia y que la muerte de la mujer “no quede en la impunidad”. Pero aún después de ese tiempo, el caso no se cierra.

Desde el inició de las indagaciones, los familiares de Vanessa han luchado durante seis años para que sea haga justicia. Foto: Cortesía Justicia para Vanessa

Esta causa la conocieron cuatro fiscales, uno de ellos era especialista en tránsito. A diario Rosa y la madre de la víctima tenían que acudir a las oficinas de los fiscales a pedir que agiliten la investigación y hablar con abogados.

Además, debían estar presentes en las pericias, reconstrucción de hechos, acudir a la Fiscalía a rendir versiones y realizar plantones en los exteriores de las oficinas judiciales. Rosa recuerda que en esos trámites empleaba 12 horas diarias.

Por eso, la madre de Vanessa tuvo que dejar de trabajar y Rosa de estudiar para estar presentes en las diligencias. “Somos los familiares quienes luchamos para que estos casos no queden en la impunidad, pero tiene un costo en nuestras vidas. Tuvimos que dejar nuestros proyectos personales”, indicó Rosa.

Pese al tiempo que los familiares invirtieron, en el 2014 los jueces declararon inocente al procesado. El abogado del agresor indicó que Vanessa sufrió una caída y eso le provocó la muerte.

Los familiares de la chica apelaron ese fallo judicial en la Corte Provincial de Tungurahua. Los jueces anularon todo el proceso y el caso volvió a la fase inicial de indagación.

Pese al tiempo que los familiares invirtieron, en el 2014 los jueces declararon inocente al procesado. Foto: Cortesía Justicia para Vanessa

La nueva investigación arrancó en el 2016 y estuvo al frente del caso la fiscal de género, Mayra Soria. La agente pidió que los familiares de la víctima entren al programa de protección a víctimas y testigos. Además, se realizó una exhumación al cuerpo de Vanessa. En esta segunda ocasión los médicos forenses encontraron rastros de golpes en el cuerpo de la mujer.

El pasado 2 de mayo del 2018, un Tribunal de Garantías Penales de Ambato sentenció al agresor a tres años de cárcel por homicidio preterintencional. Pero los familiares apelaron ese dictamen y 16 días después, tres jueces de la Corte Provincial de Tungurahua aumentaron la pena a seis años, que era lo máximo que establecía el anterior Código Penal por eso delito. Además, ordenaron una reparación económica de USD 50 000.

Pero la sentencia aún no está ejecutada, porque la defensa del agresor pidió que la sentencia sea analizada en una audiencia de casación, en la Corte Nacional de Justicia. Aún no se desarrolla esa diligencia. Allí, los magistrados decidirán si ratifican o no la sentencia contra el agresor.

Por eso el pasado 22 de febrero, Rosa y la organización que creó, llamada ‘Justicia para Vanessa’, realizaron un plantón en los exteriores de la Corte Nacional, en el norte de Quito, para pedir que el fallo “sea a favor de la víctima y no del agresor”.

Vanessa procreó una hija, que quedó en la orfandad. Ahora, la menor tiene siete años y vive con su abuela. Ambas acuden a tratamiento psicológico.

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