25 de diciembre de 2018 00:00

Juguete, un medio para fortalecer vínculos familiares

Juan Francisco y su esposa Diana tratan de ser parte de los juegos de sus hijas. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Juan Francisco y su esposa Diana tratan de ser parte de los juegos de sus hijas. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Daniela Cevallos
Redactora (I)
cevallosd@elcomercio.com

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Los días previos a la Navidad, Fernando Chiriboga, de 8 años, siente gran curiosidad por saber qué regalos le darán sus padres y abuelos. En Nochebuena observa las cajas brillantes y fundas decoradas con hombres de nieve, estrellas y renos.

Para este año quiso unos patines. Espera usarlos pero antes tendrá clases de patinaje con mamá o papá. “Que el regalo se vuelva el motivo para compartir tiempo” es la esencia de la fecha para Verónica Ortiz, madre de ‘Fer’ (como le llaman) y de Javier, de 2.

Para esta madre, darles obsequios es invertir tiempo en buscar lo que realmente les gusta y les puede servir, no solo para divertirse sino para aprender algo nuevo.

Para Javier compraron un mini laboratorio, para que juegue a ser científico.
El vínculo que puede establecerse entre padres e hijos debería ser lo central a la hora de escoger qué regalar. Así lo explica Daniela Terán, psicóloga del Centro Terapéutico Voces. La época se presta para reforzar -anota- los lazos familiares y los valores como el amor, respeto y solidaridad.

A través del juego se estimula la imaginación, se promueve el aprendizaje y se ensayan comportamientos sociales, uno de ellos -señala- aprender a compartir con otros.

Los presentes pueden pensarse como una forma de participación familiar. Juegos de mesa, rompecabezas o legos son algunos ejemplos.

Verónica Ortiz y sus hijos Fernando y Javier juegan con los regalos de Navidad. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

Verónica Ortiz y sus hijos Fernando y Javier juegan con los regalos de Navidad. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

Para Thaimy Rubio, de 27 años, la Navidad cobró sentido cuando tuvo a su hijo Darel Cortez. Ahora a sus 8 años él es el eje del festejo. Disfruta de la cena y la reunión, pero más que nada de abrir sus regalos.

Rubio dice que tratan de darle obsequios útiles que le permitan desarrollarse, como juegos que impliquen armar, pintar o crear. En esta ocasión, el pequeño pidió una caja de herramientas para construir. El año anterior recibió unos patines que usa los fines de semana. Thaimy lo acompaña, le toma fotos y le hace videos, es una forma de compartir.

Desde el sábado, los estudiantes del ciclo Sierra y Amazonía salieron de vacaciones. Buena parte retomará sus clases el miércoles 2 de enero. En esos 10 días libres, el dedicarles tiempo a los chicos también se vuelve una prioridad.

Verónica, madre de Fernando, trata de que sus vacaciones coincidan con en esta temporada. En las mañanas pasan en la escuela y en las tardes, donde sus abuelos. “Por el trabajo no se puede compartir más que los fines de semana”, dice.

Navidad y fin de año son la oportunidad para hacer más cosas juntos. Esta semana planean jugar con los obsequios y visitar parques y museos.
Lo mismo sucede con Thaimy y Darel. En estos días le preparará su comida favorita, irán al cine y al parque.

Juan Francisco Portilla es padre de Rafaella, de 7 años. Él intenta regalarle juguetes que le permitan involucrarse más. Plastilinas, pinturas y figuras para armar son las opciones que elige. Ambos piensan en qué colores pueden usar o cómo armar un juguete. “Lo ideal es ponerle atención y darle importancia a eso que a ellos les gusta”, reflexiona.

Además, las madres consultadas coinciden en que cuando pasan tiempo con sus hijos buscan guiarles, para que no vean a las festividades como una oportunidad de tener todo lo que quieren. Les hablan de que otros niños no corren con la suerte de tener un hogar, estudios o juguetes nuevos.

“Dar debe ser el valor principal en la fecha”, apunta Wagner Villacís, psicólogo clínico. “No enfocado a lo material, sino en brindar afecto, tiempo, buenos ejemplos”.

¿Para qué sirven los carros, muñecas, legos y más obsequios?

El desarrollo  de vínculos emocionales y la socialización se promueve al jugar, ya sea con otros niños o con los padres.

Una forma de practicar cómo resolver conflictos es el juego. El niño ensaya soluciones y también aprende a perder y a ganar.

Al jugar con el hijo hay que dejar que sea él quien ponga los límites y determine las funciones de los objetos y el propósito del juego.

No solo es diversión, permite  descubrir, explorar y aprender. Es un medio de asimilación de normas y valores sociales.

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