20 de September de 2009 00:00

Jubilados cada vez más indefensos

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La Nación
Argentina
Los jubilados y pensionados que,  aun contra su expresa voluntad, han sido sometidos a la monopólica tutela de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), parecen estar condenados a tener que asistir, indefensos y sin derecho a objeción alguna, al manejo imprudente de los aportes que hicieron durante su trayectoria laboral, con la esperanza de poder vivir dignamente, llegado el momento de retirarse de las actividades productivas.

Más de un analista sospecha que las inversiones realizadas por la Anses, consistentes  entre otras  en préstamos al Estado y a empresas en dificultades, no le aseguran un futuro promisorio al régimen previsional vigente.


Un hombre memorable
El País
Uruguay
La semana pasada murió uno de los hombres más importantes de la historia de la humanidad. Se llamaba Norman Borlaug y salvó a cientos de millones de personas en todo el mundo, aunque usted nunca lo haya escuchado nombrar. 
Borlaug fue un agrónomo considerado el padre de la agricultura moderna, inventor de la ‘revolución verde’, cuyos resultados permitieron rescatar de la hambruna a millones de seres humanos. También tuvo un suceso resonante cuando logró  cuadruplicar la producción de alimentos de ese país, lo que derivó  que en 1970 le otorgaran el Nobel de la Paz.

Deuda con las víctimas
El Tiempo
Colombia
Se cumplirán dos años, este 27 de septiembre, de la suscripción por parte de Colombia ante la ONU de la Convención Internacional para la Protección de las Personas contra la Desaparición Forzada.

Sin embargo, no entra en vigor aún, pues el Gobierno colombiano debe presentar un proyecto de ley ante el Congreso para aprobar su plena ratificación.

A pesar de estar presente en más de 80 países del mundo y tener antecedentes en el régimen nazi, la desaparición forzosa ha tenido que soportar un largo y complicado camino para ser considerada, finalmente, un crimen autónomo de lesa humanidad.

El costo de la inseguridad
La Nación
Costa Rica

Las principales víctimas de la delincuencia somos, por supuesto, los ciudadanos. En nuestra vida cotidiana sufrimos sus efectos o respiramos aliviados cuando nos libramos de ellos.

Encuesta tras encuesta, la inseguridad y  el tráfico y consumo de drogas  marchan a la cabeza de las preocupaciones de los costarricenses.

Ciertamente, las percepciones tienden a ser más dramáticas que la realidad. Si nos comparamos con nuestros vecinos, somos un país relativamente seguro. Pero si nos comparamos con nosotros mismos y la evolución que ha tenido el fenómeno, hay razones  para la inquietud: los índices de delincuencia se han venido incrementando  de forma sistemática.

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