10 de junio de 2019 17:38

José Camino: ‘Desde el 2013, cuando recibí trasplante, he gastado más de USD 4 000 en medicamentos’

José Camino es paciente trasplantado. Necesita sus medicamentos. Valeria Heredia/El Comercio

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Valeria Heredia

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Hace casi seis años, el 27 de junio del 2013, José Camino ingresó al Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM), del Seguro Social, para someterse a un trasplante renal. La cirugía fue un éxito, pero para mantener el órgano donado es necesaria tomar medicamentos que, en varias ocasiones, han escaseado en esta casa de salud de Quito.

José tiene 70 años y sufrió de insuficiencia renal, producto de la hipertensión arterial. Su hermano le donó uno de sus riñones pero el proceso no fue inmediato. En la casa de salud – relata – faltaba un reactivo para hacerse pruebas de compatibilidad junto a su hermano.

En el mercado privado estos reactivos costaban cerca de USD 1 000, en esos tiempos. El trasplante llegó luego de casi dos años. El jubilado, que aportó cerca de 34 años al Seguro Social, pensó que los problemas terminaron ahí. Se equivocó. Luego, “a lo largo de estos años, la falta de medicamentos ha sido una constante”.

Él toma tres tipos de fármacos, dos son costosos y de difícil acceso. Hace dos años –recuerda– no hubo uno de estos medicamentos. Los compró a un distribuidor, ya que, temía por su salud. La caja de 50 tabletas costó USD 225. Necesita dos diarias.

“El problemas se solucionó y la dotación se normalizó”. Sin embargo, desde enero del 2019, se dio un nuevo desabastecimiento de otro medicamento costoso. La caja de 50 cuesta USD 175. También necesita dos pastillas, al día.

“Nos dieron unas tabletas genéricas, de origen hindú”, pero no me cayeron bien. “Tengo dolores musculares, huesos, articulaciones, piernas, brazos y demás”. Tuvo que adquirir nuevamente los fármacos en los distribuidores.

“No hemos tenido acogida ni respuesta de las autoridades. En este mes hicimos una protesta pero no pasó a más. Queremos respuestas”.

José se ha endeudado en varias ocasiones para comprar sus medicinas. “He gastado más de USD 4 000 en medicamentos en estos seis años de trasplantado”. Él no ve justa esta situación porque aportó más de 30 años a la seguridad social.

“El problema es que muchas personas no pueden endeudarse como yo lo he hecho. Si no lo hace la alternativa es la muerte. Por eso hemos sido solidarios, ya que intercambiamos los medicamentos entre nosotros para ayudarnos. Hay personas de otras de provincias que solo vienen a ver las medicinas. Eso no entienden las autoridades”.

Su pedido es puntual –insiste- necesitamos nuestras medicinas para que los órganos nuevos no fallen. “Si yo dejo de tomarlos hay riesgo de rechazo del riñón y eso podría causar graves problemas. No sé si puedo ingresar a diálisis o si –por la edad– pueda someterse a un nuevo trasplante, por eso pedimos nuestras medicinas oportunamente”.

En el Hospital Carlos Andrade Marín se explicó que la falta de medicamentos se debe a proveedores incumplidos o procesos de contratación que aún no se concretan.

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