9 de marzo de 2020 09:18

Investiduras paralelas de dos presidentes sumen a Afganistán en una crisis institucional

Ashraf Ghani y Abdulá Abdulá se declararon presidentes de Afganistán este lunes 9 de marzo de 2020, igual que en las elecciones de 2014, cuando ambos candidatos se afirmaban vencedores y sumieron en una crisis al país, que posteriormente fue mediada por E

Ashraf Ghani y Abdulá Abdulá se declararon presidentes de Afganistán este lunes 9 de marzo de 2020, igual que en las elecciones de 2014, cuando ambos candidatos se afirmaban vencedores y sumieron en una crisis al país, que posteriormente fue mediada por Estados Unidos. Foto: Twitter de Somos Río Crecido

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Agencia AFP

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El jefe de Estado Ashraf Ghani y su principal adversario, Abdulá Abdulá, se declararon presidentes de Afganistán este lunes 9 de marzo de 2020, sumiendo en una crisis institucional al país, que se prepara para unas negociaciones de paz con los talibanes.

Y mientras ambos políticos juraban por el mismo cargo en ceremonias distintas, el estruendo de dos explosiones sacudió Kabul, en una muestra del nivel de inseguridad en el país, un día antes de que empiece el diálogo interafgano previsto en el acuerdo firmado el 29 de febrero en Doha por Estados Unidos y los insurgentes talibanes.

“No tengo chaleco antibalas, solo mi camisa. Seguiré [en el cargo] aunque me tenga que sacrificar”, lanzó Ghani, sin abandonar el estrado en el que estaba pronunciando su discurso, tras haber jurado “obedecer y proteger la santa religión del islam” y “respetar y supervisar la aplicación de la Constitución”.

El jefe del Estado saliente, con un gran turbante blanco, fue investido frente a un grupo de diplomáticos minutos antes de que Abdulá Abdulá, que perdió en las elecciones de septiembre de 2019, se declarara igualmente presidente de Afganistán en otra ala del palacio presidencial.

“El pueblo afgano me confió una enorme responsabilidad y estoy determinado a servir[le]”, señaló el ex primer ministro Abdulá Abdulá.

La situación recuerda a los peores momentos de las elecciones de 2014, en las que los dos mismos protagonistas afirmaban haber salido vencedores. La crisis constitucional duró en aquel entonces tres meses y fue solucionada con la mediación de Estados Unidos.

El incidente se produjo en la víspera del comienzo del diálogo interafgano, que el martes 10 de marzo de 2020 reunirá a los talibanes, las autoridades, la oposición y la sociedad civil, para tratar de hallar un espacio de consenso sobre el futuro del país. La división dentro del ejecutivo debilitará a Kabul y reforzará las posiciones de los insurgentes.

“Nada es más importante para esos esclavos que sus intereses personales”, ironizó el portavoz de los talibanes, Zabihulá Muyahid.

Los diálogos para alcanzar un compromiso se prolongaron hasta la madrugada del lunes 9 de marzo de 2020, pero no dieron frutos.

Esta situación podría retrasar las negociaciones interafganas, previstas en acuerdo de Doha, en el que Estados Unidos se comprometió a retirar sus tropas del país.

Ashraf Ghani se niega a cumplir con uno de los principales acuerdos del texto, que su gobierno no ratificó: la liberación de hasta 5 000 prisioneros talibanes a cambio de la de hasta 1 000 miembros de las fuerzas afganas.

“Los talibanes le dirán al equipo de gobierno que solucione sus problemas internos antes de ponerse a hablar”, vaticinó el analista Atta Noori. “La unidad es la única opción si quieren ganar en la mesa de negociaciones”.

Los talibanes, firmemente opuestos a las elecciones en Afganistán, nunca han reconocido al gobierno de Kabul.

“Intereses personales”
Por otro lado, ambos políticos perdieron la confianza de gran parte de la población.

“Es imposible tener dos presidentes en un solo país”, comentó Ahmad Jawed, un hombre de 22 años, en paro, que pidió a ambos candidatos “que dejen de lado sus intereses personales y piensen en su país, en lugar de pelearse por el poder”.

En los últimos comicios presidenciales, cuyos resultados llegaron en febrero por el gran número de denuncias por irregularidades interpuestas por los candidatos, Ashraf Ghani obtuvo el 50,64% y Abdulá Abdulá, el 39,52%.

Sin embargo, el candidato derrotado rechazó los resultados y los tachó de “traición nacional”.

Entretanto, los insurgentes pusieron fin el 2 de marzo de 2020 a una tregua parcial de nueve días y reanudaron los combates contra las fuerzas de seguridad afganas en las zonas rurales, matando a decenas de personas en una semana.

La capital tampoco se libró de la violencia: un atentado, reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico, causó 32 muertos y decenas de heridos el viernes 6 de marzo de 2020.

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