29 de septiembre de 2019 00:00

Inseguridad mantiene en alerta a la ciudadanía de la capital

En La Mariscal, la Policía Nacional, la Agencia de Control y la Policía Metropolitana realizan controles nocturnos. Foto: Luis Rodríguez/ EL COMERCIO

En La Mariscal, la Policía Nacional, la Agencia de Control y la Policía Metropolitana realizan controles nocturnos. Foto: Luis Rodríguez/ EL COMERCIO

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Evelyn Jácome
Coordinadora (I)

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Dicen los abuelos que el Quito de antaño era mejor. No había articulados ni trenes ni wifi gratis en las plazas, pero la gente tenía la libertad de salir a las calles de San Juan, El Tejar y la Mama Cuchara, a jugar canicas o, simplemente, a sentarse en la esquina y no hacer nada.

Es lo que Lucrecia Viteri llama hacer barrio. En la década de los 60, esta quiteña caminaba desde la Cuenca y Panamá hasta el mercado de San Roque, iba a la misa de San Francisco y a jugar en El Ejido, a diario, y nunca la asaltaron.

Hoy tiene miedo de salir de su casa, en Miraflores, porque a su nieto le robaron el celular en el bus en agosto pasado, al hijo de su vecina le desmantelaron el carro, y en plena calle Universitaria acuchillaron a otro joven.

Por eso, sentada en su local de venta de almuerzos en San Roque, suelta un desesperanzado: “Nos robaron la paz”.

Según las cifras del Ministerio de Gobierno, delitos como robos a domicilios bajaron en 25,8% entre enero y junio de este año, comparado con el mismo período del 2018  mientras otros aumentaron. El robo de motos subió un 38,08% y el de carros, 9,52%.

La actual administración municipal ofreció recuperar ese sentimiento de libertad. ‘Quito sin miedo’ fue la bandera de Jorge Yunda, durante la campaña electoral.

Un día después de haber ganado las elecciones, anunció que la lucha contra la inseguridad será su prioridad. El 15 de agosto se firmó un convenio marco entre la ministra de Gobierno, María Paula Romo, y el Alcalde de Quito.

El acuerdo estableció una obligación de cooperación mutua, explica Euclides Mantilla, secretario de Seguridad del Municipio. Se identificó que 230 Unidades de Policía Comunitaria (UPC) necesitaban intervención y se priorizaron 36. Para ello, el Municipio destinará USD 800 000.

Hasta fin de año esperan finalizar la intervención en 10. Por su lado, la Policía se comprometió a dotar de personal en esas UPC. En Quito hay un déficit de unos 7 000 policías.

Este proyecto se lo hará con fondos de la tasa de seguridad que pagan todos los contribuyentes cada año. Bernardo Abad, presidente de la comisión de Seguridad del Concejo, indica que se trata de cerca de USD 7 millones que se deben invertir, también, en obras de prevención y mitigación. El concejal advierte avances en el tema de seguridad, pese a que es competencia del Gobierno.

Este momento están trabajando en la elaboración de convenios específicos, donde se establecerán más detalles y montos de inversión. Se espera que los próximos días se firme el relacionado con las UPC.

En los barrios hay miedo. La gente teme ir a la tienda o al parque, por lo que varios sectores se han organizado y realizan marchas nocturnas para recuperar el espacio público.

Son más de 14 sectores, entre ellos La Ecuatoriana, La Tola, San Antonio de Pichincha, Carapungo, Carcelén, La Floresta, La Vicentina y Solanda. Según Mantilla, se reforzarán las 1 211 alarmas comunitarias que hay en la ciudad. Las de tecnología antigua serán reemplazadas con cámaras de videovigilancia.

Las primeras se ubicarán en el Centro. Entre el Ministerio, el ECU 911 y la Secretaría se identificaron los 78 puntos más conflictivos, y en cada uno se colocará un dispositivo con una inversión de USD 560 000.

En la segunda fase se instalarán 280 cámaras más en La Mariscal, hasta fin de año. Las cámaras pueden hacer reconocimiento facial y se conectarán con el sistema del ECU 911.

Otra de las estrategias del Municipio es la recuperación del espacio público en sectores conflictivos como La Marín, Turubamba Bajo y La Magdalena. Se evita la venta informal y se mejora la seguridad. Hasta fines de noviembre esperan recuperar La Mariscal.

La inseguridad en el sistema de transporte es otro de los problemas que enfrenta Quito. El Municipio destinó 150 policías metropolitanos para que dentro de los buses y estaciones disuadan actividades delictivas y ventas ambulantes.

Desde el 2 de septiembre, el Cuerpo de Agentes ha realizado 32 aprehensiones de sospechosos, cinco por acciones en contra del pudor, y siete disuasiones de escándalo público. Además, se está fortaleciendo los buses con videocámaras con identificación facial.

Carlos Blanco, jefe de Operaciones del Distrito, señala que Quito está entre las 50 ciudades más seguras del mundo y aclara que ninguna urbe es absolutamente segura y que la Policía intensifica su trabajo en las calles.
Cuentan con mapas térmicos para identificar zonas problemáticas y se trabaja en ellas con las UPC y unidades especializadas.

En el redondel del Ciclista y en el túnel Guayasamín se identificaron delincuentes que rompían vidrios de los autos; en La Mariscal y en la Michelena, a quienes roban accesorios; y en La Marín y lugares de alta concentración, robo a personas. Además, se dispuso que se ubiquen policías en las 170 paradas de los corredores.

Según Blanco, hay videos que circulan en redes sociales y que causan conmoción, y que muchos de ellos ni siquiera ocurrieron en la ciudad. Es clave, dice, el trabajo en conjunto entre autoridades y ciudadanía. Solo así, Quito volverá a ser una ciudad donde la gente pueda recorrer sus calles patrimoniales sin miedo.

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