5 de September de 2009 00:00

El inicio del nuevo año lectivo todavía no reactiva las ventas

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.Redacción Quito
quito@elcomercio.com

El movimiento de visitantes en los Centros Comerciales del Ahorro aumentó, pero no las ventas.  Esa fue la percepción de Dolores Guerra, quien tiene un negocio de ropa infantil en el Centro Comercial Ipiales, entre la calle Mejía.

Para la mujer, esta época -previa al inicio de clases-  es clave para incrementar sus ventas.   “Los padres de familia acuden para comprar camisas, pantalones y zapatos”.

Sin embargo,  hasta ayer, pese a que los visitantes aumentaron, las ventan continuaban bajas, según Guerra. La comerciante señaló que el anterior año, el fin de semana anterior al inicio del año escolar, sus ventas diarias oscilaban entre los USD 300. Pero hasta el mediodía de ayer apenas había vendido USD 15.
 
Mauricio Guanotuña fue uno de los clientes que acudió al Ipiales. El padre buscaba camisas para sus dos hijos, quienes están en la escuela.  Luego de recorrer por varios pasillos y de preguntar precios,  no se decidió por ninguno. “Todo está muy caro, el dinero ya no alcanza para nada”.

Cumandá Espín dijo conocer bien esta frase, porque la repiten muchos de los clientes que se acercan a su local  en el Centro Comercial Hermano Miguel, ubicado en la  calle  Imbabura entre, Hermano Miguel y Mejía. Esto ha perjudicado a su negocio de venta de uniformes.
En su local se ofertan faldas, pantalones, camisas, ternos... pero pocos fueron los clientes que se acercaron ayer para preguntar precios. 

En otro  de los pasillos del mismo centro comercial,    Olga Martínez compraba un par de zapatos para su hija de 6  años. Ella pagó USD 10 por unas zapatillas blancas.  “Yo  prefiero comprar en este sitio por los buenos precios y porque el lugar está muy ordenado y aseado”.
 
El movimiento de visitantes también se observó en el Centro Comercial Granada, ubicado en las calles Chile y Cuenca. Juan Carlos Sotomayor fue ayer a este lugar con sus tres hijos,  quienes estudian en la escuela.

El hombre, quien vino desde el sector de La Vicentina, buscaba solo medias deportivas. Según él,  el resto de uniformes como camisas, ternos, calentadores ya los adquirió en el colegio de sus hijos.  “Solo vengo por cosas complementarias, en este lugar hay ropa con precios convenientes”.

Para Rosa Calero, quien tiene su negocio en el Centro Comercial Granada, el hecho de que  los colegios oferten los uniformes perjudica sus ventas.

La comerciante dijo que esta es una competencia desleal para los vendedores que fueron reubicados a estos locales. “Es injusto que obliguen a los padres de familia a comprar en esos lugares, cuando ellos pueden comprar los mismos trajes por un valor menor”.
Calero oferta camisas, pantalones y faldas de casimir, pero señala que este inicio a clases no ha sido como esperaba. Pero tiene esperanzas que los padres de familia acudan desde hoy a los centros comerciales  para adquirir ropa y zapatos para sus hijos.
Marianita Sánchez, por ejemplo, visitó ayer el Centro Comercial San Martín, en la av. Pichincha, pero solo lo hizo para comparar precios.  Afirmó que volverá hoy en compañía de sus hijos para comprar lo que necesita para el nuevo año.

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