22 de enero de 2020 00:00

Infractores cambian multas por talleres de educación vial

Betzabé Pilaloa (izq.) instruye a infractores en la avenida 9 de Octubre. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Betzabé Pilaloa (izq.) instruye a infractores en la avenida 9 de Octubre. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Jorge González. Redactor (I)
jgonzalez@elcomercio.com

Eran las 20:30 del 6 de noviembre del 2018. Un accidente de tránsito en la vía Perimetral, en Guayaquil, cambió su vida. En ese entonces, Maritza Avilés tenía 42 años.

La mujer se aprestaba a cruzar la transitada arteria vial para acudir a su clase de bailoterapia pero un motorizado, que conducía con exceso de velocidad y sin luces, la golpeó. Luego, cuando intentó levantarse, una camioneta la impactó y la arrojó a 30 metros de distancia.

El incidente la postró por casi dos meses en un hospital y le amputaron su pierna derecha.

Con ese relato arranca su charla de concienciación a los infractores de tránsito de la urbe porteña, quienes se han acogido a la ordenanza que permite la sustitución en hasta un 75% de los valores de multas de tránsito por educación vial y trabajo comunitario. Dependiendo de la multa, la asistencia va desde 3 hasta 16 horas.

Entre el 18 de julio del 2019 -cuando entró en vigor la norma- y este 13 de enero, la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) contabiliza 622 infractores que se acogieron al beneficio municipal.

El trabajo de Avilés es transmitir el mensaje de quienes han sido “víctimas de la irresponsabilidad al volante”. Ella forma parte de la Asociación de Hemipléjicos, Parapléjicos y Cuadripléjicos del Guayas (Asopléjica). Esta organización está a cargo de la capacitación los martes y jueves. También, van a las calles de Guayaquil para pedir el respeto a las normas de tránsito.

Infractores cambian multas por talleres

El jueves pasado (16 de enero del 2020), por ejemplo, Avilés estuvo al frente de 16 infractores. Sentada en su silla de ruedas, les explicó que tres de las principales causas de siniestros son el alcohol, la velocidad en exceso y el sueño.

Estuvo acompañada de Betzabé Pilaloa, presidenta de la Asociación y quien lidera esas actividades que también son didácticas. A ella la han marcado desde los 2 años de edad las secuelas de poliomielitis.

Pilaloa considera que los infractores quedan motivados, mejoran su trato hacia las personas con discapacidad, el respeto a los peatones y a las señales de tránsito.

Una de las conductoras que las escuchó es Rosa Sigua, de 50 años. Ella invadió el carril de la Metrovía, cuya multa es de USD 400, pero al acogerse a la ordenanza pagará solamente USD 100. El resto lo sustituyó con 16 horas de educación vial.

Maritza Avilés (der.) da charlas sobre las secuelas de los accidentes. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

Maritza Avilés (der.) da charlas sobre las secuelas de los accidentes. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

“Por un momento me puse en sus zapatos, creo que debemos ser más responsables al volante y conscientes como peatones”, dijo.

Por la misma infracción acudió Gabriel Suárez, de 28 años. El joven dice que las charlas le ayudaron a comprender que es necesario “tener una mejor educación vial”.

Pilaloa afirma que en Asopléjica hay 345 socios. “El 56% de ellos es víctima de accidentes de tránsito, estamos comprometidos para evitar daños en otras personas”.

Gisela Valarezo también es otra de las personas que comparte su testimonio con los infractores. Inicia su relato con la fecha del día en el que fue víctima de un accidente: las 15:15 del 11 de agosto del 2006.

El autobús que la traía desde Perú hasta Guayaquil venía a exceso de velocidad. Ella iba sentada junto al conductor. Él no hizo caso a sus pedidos de reducir la marcha. En “un abrir y cerrar de ojos” el bus chocó con un camión. Como consecuencia, Gisela estuvo cinco meses hospitalizada en Guayaquil, pasó por 134 cirugías y le amputaron sus dos piernas.

Valarezo tiene 36 años y rememora a los asistentes la difícil situación que atravesó su familia al verla postrada en una cama y sin sus extremidades.

Édgar Lupera, director de Gestión de Infracciones y Servicios de Tránsito de la ATM, comentó que el objetivo principal es prevenir accidentes de tránsito y reducir los índices de víctimas de siniestros en la urbe porteña.

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