29 de abril de 2019 10:14

El independentismo catalán moderado se refuerza frente a Puigdemont

El expresidente catalán Carles Puigdemont en la pantalla, por videoconferencia desde Brusela) interviene en el acto de final de campaña de JxCat en Barcelona. Foto: EFE

El expresidente catalán Carles Puigdemont en la pantalla, por videoconferencia desde Brusela) interviene en el acto de final de campaña de JxCat en Barcelona. Foto: EFE

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Agencia AFP

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Con 22 escaños en el Congreso español, cuatro de ellos para líderes encarcelados, el independentismo catalán avanzó terreno en las elecciones del domingo 28 de abril del 2019 pero con un vuelco por la moderación del partido ERC ante el frentismo del expresidente Carles Puigdemont.

Con su líder y exvicepresidente regional Oriol Junqueras como candidato desde la prisión, Izquierda Republicana (ERC) fue la primera fuerza en la región con 15 diputados, doblando los siete obtenidos por Juntos de Cataluña de Puigdemont.

Entre ambos quedaron los socialistas (12) y Podemos (7) , los dos partidos estatales favorables a apaciguar un conflicto que llegó a su clímax en octubre de 2017 con el frustrado intento de secesión.

“El factor común es el predominio de la moderación (...) Hay claramente en Cataluña una voluntad de pacificación del debate”, asegura el politólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona Joan Botella.

Estos resultados llegan tras una agria campaña centrada en el conflicto catalán y los constantes ataques de la derecha española al jefe de gobierno Pedro Sánchez por haber iniciado una negociación con los independentistas.

Y todo en paralelo al juicio contra doce dirigentes separatistas, nueve en prisión preventiva, que se desarrolla desde febrero en el Tribunal Supremo de Madrid.

Cinco de ellos concurrieron en las elecciones y salieron escogidos (cuatro al Congreso y uno al Senado) , con lo que los magistrados deberán decidir ahora si les permiten tomar sus actas parlamentarias.

Caminos inversos 

Pese a estos condicionantes, las urnas reforzaron el domingo la distensión, tanto en España con la victoria de Sánchez frente a la derecha como en Cataluña con el triunfo de ERC.

Después del fracaso de la ruptura unilateral y el encarcelamiento de Junqueras mientras Puigdemont marchaba a Bélgica, esta formación moderó su estrategia.

Defendiendo el diálogo y una estrategia más a largo plazo para la independencia, ERC superó el domingo el millón de votantes por primera vez en su historia después del revés sufrido en las elecciones regionales de diciembre de 2017, cuando se vieron superados contra pronóstico por Puigdemont.

El camino del expresidente fue el inverso: El habitual talante negociador de su partido Convergencia (ahora refundado como PDECAT e integrado en Juntos por Cataluña) dio paso a una estrategia de bloqueo y mantenimiento del conflicto.

“La disputa entre Juntos por Cataluña e Izquierda Republicana se está resolviendo a favor de ERC, que ahora es el partido moderado”, señala Botella.

“Ahora a hablar, diálogo, diálogo y diálogo”, dijo este lunes el portavoz de ERC Gabriel Rufián, reclamando a Sánchez una mesa de negociación pero sin mencionar el referéndum que los socialistas no quieren ceder.

Más diputados, menos determinantes

Además, pese a la mejora de resultados respecto a 2016 (del 32 al 39% de votos y cinco diputados más) , “ya no son tan imprescindibles para el gobierno de Sánchez” , apunta la analista Berta Barbet.

En la legislatura anterior, el socialista necesitaba el respaldo de los dos partidos independentistas catalanes para alcanzar la mayoría absoluta.

Lo tuvo en la moción de censura contra su predecesor conservador Mariano Rajoy en junio pero se lo retiraron para tumbar sus presupuestos, lo que precipitó el adelanto electoral.

Ahora, con 123 diputados de 350, puede quedarse a un solo escaño de la mayoría absoluta solo con el apoyo de Podemos y otros partidos regionales no independentistas.

Para ser investido, únicamente necesitaría la abstención de uno de los partidos independentistas catalanes.

Pero difícilmente se fraguarán pactos antes del 26 de mayo, fecha de elecciones municipales, regionales y europeas en España.

En ellos se preveía un duelo directo entre Junqueras y Puigdemont, candidatos al Parlamento europeo por sus respectivos partidos, pero la autoridad electoral española prohibió este lunes la concurrencia del expresidente.

Para Botella, estos comicios son “una segunda vuelta” del choque entre las dos fuerzas separatistas. Y, en caso de una nueva victoria de ERC, “podría haber movimientos importantes” en Cataluña.

Con sus rivales desgastados y la parálisis del actual gobierno de coalición liderado por un afín a Puigdemont, Quim Torra, los republicanos podrían maniobrar para “forzar nuevas elecciones” y gobernar en Cataluña por primera vez desde la Segunda República española (1931-1939) , augura.

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