5 de septiembre de 2019 00:00

124 hectáreas de bosques se perdieron en 51 incendios

Un incendio se registró en Totorillas, Guamote. Consumió tres hectáreas de pajonales y vegetación nativa.

Un incendio se registró en Totorillas, Guamote. Consumió tres hectáreas de pajonales y vegetación nativa. Foto: Cortesía Sngre

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Redacción Sierra Centro
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Bosques madereros, pajonales y vegetación silvestre se perdieron en 51 incendios ocurridos en seis cantones de Chimborazo. El Servicio Nacional de Riesgos y Emergencias cerró el balance de agosto de 2019 con 124 hectáreas quemadas y es la provincia con mayor número de incendios en la Sierra Centro y la cuarta a escala nacional.

Esa entidad promueve una campaña para concienciar sobre el daño que causa la quema de la vegetación, pero en las zonas rurales la práctica persiste. Los páramos de San Juan, en las faldas del volcán Chimborazo, son los más afectados: allí se perdieron 25,67 hectáreas de pajonales.

En la época seca escasea la comida para los animales. “Antiguamente nuestros abuelos quemaban una parte de la paja para que los animales se alimentaran del retoño, también aprovechaban para cazar conejos y además decían que el humo atraía a la lluvia”, dice Antonio Zula, un comunero.

Hoy saben que el ecosistema se daña y piden a las familias que ya no lo hagan, pero es una costumbre que no dejan.

Parte de los pajonales perdidos pertenece a la Reserva de Producción de Fauna Chimborazo y otra extensión está en la zona de influencia.

Lo que más alarma es que el daño que causan estos incendios forestales puede ser irrecuperable, comenta Freddy Guamán, técnico ambiental.

Cuando el suelo pierde su cobertura vegetal es proclive a que las semillas de otras plantas que no son de esta zona lleguen con el viento y reemplacen a la vegetación nativa.

El Ministerio del Ambiente ya cuenta con un plan para mitigar los efectos de los incendios forestales, que está vigente desde el 2017. Consiste en reforestar las áreas perdidas con plantas y vegetación nativa; sin embargo, Guamán explica que el proceso de restauración es lento y que puede tomar entre 70 y 80 años; funciona siempre y cuando los comuneros no intervengan esas zonas.

El programa Socio Páramo, que consiste en premiar hasta con USD 60 por hectárea a asociaciones y comuneros a cambio de proteger y cuidar los páramos, cuenta con 126 socios y también es parte de la estrategia de prevención.

Otro cantón afectado por los incendios forestales es Chunchi. Allí se perdieron bosques madereros y pajonales en el sector de los Cubillines, donde se reportaron 12 hectáreas quemadas.

El fuego se origina por las fogatas mal apagadas y el sol fuerte del mediodía; es una de las causas más comunes, explica Henry Cáceres, del Cuerpo de Bomberos. “Nos preparamos mucho para esta época y gracias a las alertas oportunas pudimos reaccionar a tiempo, por eso la extensión perdida no fue mayor”.

Esa entidad también inició una campaña de prevención que se enfoca en los estudiantes de escuelas y colegios de las zonas con mayor incidencia de quemas.

San Juan, Licán, Licto y Pungalá son algunas de las parroquias más afectadas por incendios. “Con la gente tuvimos una capacitación intensiva”, informó el Cuerpo de Bomberos en un comunicado.

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