29 de September de 2009 00:00

Un incendio consumió durante dos horas una bodega en Santa Rita

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Redacción Quito

Alrededor de las 08:00 de ayer, Jhanet Torres percibió un penetrante olor a quemado en su vivienda, ubicada en la calle Penipe y La Maná, en Santa Rita, en el sur.

Cuando salió al patio, observó aterrada cómo las llamas se alzaban sobre el techo de zinc de su casa. Una bodega donde se almacenaba pacas de algodón, ceibo, paja y materiales para la elaboración  de colchones y que colinda la vivienda se incendiaba.



40 bomberos
Por las características del material embodegado y su resistencia al agua los bomberos  utilizaron agente biodegradable (espumógeno).
El fuego fue controlado en un área de 150 metros cuadrados donde colapso parte del techo.Torres llamó a su vecina para pedir auxilio. “Parecía que las enormes llamas iban a consumir mi casa”. A esa hora otros vecinos llamaron a los  Bomberos.  

María Quishpe, otra moradora del sector, afirmó que  el fuego consumió rápidamente el algodón que se almacenaba en la casa  S25-114, ubicada en la calle Apuela y La Maná. El depósito estaba construido en bloque y zinc.Allí, además de una bodega, funciona también una mecánica automotriz. El propietario no dio declaraciones.  

Los gritos de auxilio alertaron a otros vecinos. “Los bomberos no llegaron rápido y cuando lo hicieron algunas motobombas no tenían agua”, se quejó Quishpe.

Sin embargo, Fernando Ordóñez, del Cuerpo de Bomberos, señaló que la llamada de emergencia fue atendida de inmediato. Hasta el lugar llegaron cinco estaciones y cerca de 35casacas rojas, según el reporte de Ordóñez. Uno de ellos tuvo que ser trasladado a un centro de salud debido a intoxicación por la humareda.

El penetrante olor de paja e hilos quemados también afectó a Torres. Sus ojos y garganta se irritaron. El miedo a que su vivienda se incendie afectó a sus nervios. Sus vecinos la socorrieron.

Los bomberos trabajaron en el lugar durante dos horas para sofocar las llamas y evitar que el fuego se propague. Una de las dos motobombas se ubicó frente a la casa de Torres, la otra en la calle Apuela. A las 10:00, vecinos y curiosos observan el siniestro.  

Ordóñez señaló que se realizará una investigación para determinar si la bodega contaba con el permiso de funcionamiento, pues se ubicaba en el centro de un populoso barrio. Torres dijo que ya habían advertido a los dueños de la bodega sobre los peligros de almacenar ese  material. “Solo se hacen inspecciones cuando hay desgracias”.

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