27 de octubre de 2019 00:51

40% de impugnaciones las ganó el usuario en Quito, según la AMT

En el Centro de Monitoreo, los agentes analizan  las fotos y verifican las contravenciones. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

En el Centro de Monitoreo, los agentes analizan las fotos y verifican las contravenciones. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

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Jonathan Sthory

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Cada día, en la capital se generan alrededor de 1 500 multas detectadas por cámaras y radares. Se trata de aquellas contravenciones captadas por medios tecnológicos de manera automática que identifican, sobre todo, cuando una persona sobrepasa los límites de velocidad establecidos, se estaciona sobre pasos cebra, no respeta los semáforos, se pasa un peaje sin cancelar o invade los carriles exclusivos.

Según las estadísticas de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT), diariamente, en la capital se registran unas 600 infracciones captadas por radares, 700 por cámaras de fotomultas ubicadas en semáforos y 200 por dispositivos instalados en peajes.


¿Cómo se notifica al infractor? Las cámaras que emiten fotomultas operan con un software que es capaz de detectar las placas de los vehículos. El sistema permite identificar las infracciones de manera automática. Genera ocho fotografías de la contravención y, además, graba un video de 15 segundos, lo que sirve como prueba de la falta.

Esta información llega al Centro de Gestión de la Movilidad de la AMT, donde un grupo de agentes se encarga de analizar las fotos y verificar la contravención. Los uniformados revisan las imágenes, comprueban los números de placas y datos del vehículo y, de confirmar el irrespeto a la norma, notifican al dueño del vehículo. Todo se lo realiza de manera digital.

Mauricio Montúfar, coordinador del Registro de Infracciones de la AMT, indica que la persona recibe un correo en el que consta la falta cometida, el día, la hora, la dirección y la sanción. Además, se adjuntan las imágenes. Si alguien tiene una duda sobre las multas, puede consultar en el sistema de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT).

Montúfar asegura que el número de sancionados bajo esta modalidad ha disminuido en los últimos años, lo que evidencia que la ciudadanía está aprendiendo a respetar las normativas de tránsito que rigen en la ciudad.
Por ejemplo, solo en lo que tiene que ver con sanciones por radares, desde enero hasta octubre de este año, se han cometido unas 48 000 infracciones, mientras que en ese mismo período del año pasado fueron 80 000, y en el 2017, se registraron 120 000.

Si la persona que recibe la multa no está de acuerdo, puede impugnar. ¿Cómo hacerlo?

El juez de Tránsito de Pichincha, Víctor Romero Zumárraga, explica que una vez recibida la notificación, la persona tiene tres días para impugnar.
Si lo hace, debe presentarse a una audiencia única en la cual las partes deberán exhibir las pruebas , como evidencias documentales, testimoniales o periciales. Y si el juez lo considera, puede ratificar la multa, o dejarla sin efecto. En su juzgado se impugnan semanalmente entre unas 30 o 40 sanciones.

Desde enero a octubre de este año, según la AMT, se han registrado alrededor de 2 500 impugnaciones. En el 60% de los casos ganó la AMT y en el 40% restante, el ciudadano.

Yadira del Pilar Zárate ha recibido tres fotomultas en este año. Por cada una, la multa fue de USD 120. La primera ocurrió el 16 de abril pasado, y fue ocasionada por exceso de velocidad. En esa ocasión reconoció su error y realizó el pago.

La segunda la obtuvo al circular por la avenida Maldonado. Cuenta que vio un semáforo en amarillo y aceleró. Recibió un correo de la AMT el 26 de agosto, y, una vez más, pagó. Decidió no apelar por recomendaciones de sus amigos.

Su tercera infracción ocurrió en la avenida Simón Bolívar. No se percató del fotorradar y recibió el email de sanción por parte de las autoridades el 1 de octubre. “No había terminado de pagar la segunda y recibí la tercera. No iba a exceso de velocidad. Estaba en 90 km/h. Me llené de indignación. Hasta el momento no he pagado esta infracción”, cuenta.

En la misma situación se encontró Montserrat Calero. En abril de este año recibió una notificación vía mensaje de texto y correo electrónico por una falta que había cometido a finales de febrero.

“No sabía que había incurrido en esa infracción porque casi ni circulo por esa vía. Además, me sigue pareciendo improbable que haya ido a exceso de velocidad”, comenta Calero. Por eso, hasta el momento aún no ha pagado la multa.

La AMT indica que la entidad solo tiene hasta tres meses para hacer llegar la notificación al posible infractor. Porque pasado ese tiempo, la infracción prescribe.

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