6 de septiembre de 2020 10:10

La baja de ingresos fue la causa del 95% de solicitudes de reprogramación de créditos hipotecarios

Las personas también buscan vender o arrendar sus bienes para pagar la hipoteca

Las personas también buscan vender o arrendar sus bienes para pagar la hipoteca. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

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María Vanessa Silva
Redactora (I)

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Las secuelas económicas de la pandemia hicieron que los ingresos de muchos afiliados y pensionistas se redujeran drásticamente.

La insuficiencia de recursos para cubrir necesidades y obligaciones condujo a más personas a refinanciar sus créditos hipotecarios con el Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

Si de enero a diciembre del año pasado el Banco reprogramó 136 préstamos, por USD 6,5 millones, para el período de enero a julio del 2020 la entidad realizó 176 refinanciamientos por USD 8,8 millones.

Durante los meses que lleva en vigencia el estado de excepción, desde marzo pasado, se aprobó el 66% de todas las operaciones del presente año.

La mayoría de los clientes, el 95%, que solicitó una reprogramación de su hipotecario, argumentó sufrir una baja en sus ingresos por efecto de la emergencia sanitaria.

El 5% de usuarios dijo que sus gastos subieron porque integrantes de la familia perdieron por completo sus ingresos.

Mauricio, quien prefirió no dar su apellido, obtuvo un crédito de USD 120 000 a 20 años para comprar, junto con su esposa, un departamento, en el 2018. Adquirieron el bien, ubicado en el norte de Quito, para estar más cerca de sus trabajos.

En abril del 2020 la pareja solicitó una novación del préstamo, porque a ella la despidieron y a él le redujeron el salario. “Teníamos la deuda del departamento, de las tarjetas y más cosas. Yo solo no podía cubrir, además de todos los gastos de servicios básicos, alimentos y más”, lamentó Mauricio.

La novación es una de las tres opciones para reprogramar los hipotecarios. Se usa cuando el afiliado o jubilado del IESS están al día en sus pagos, pero sus ingresos han disminuido, por lo que prevé un posible incumplimiento y caer en mora, explicó la institución.

La segunda alternativa es el refinanciamiento se solicita después de un mes de haber caído en mora debido a una reducción de los ingresos. El Biess descontará hasta el 70% de los nuevos ingresos del usuario que sean reportados al IESS. También es para aquellos asegurados cesantes, sin ingresos fijos.

La última vía es la reestructuración. Aplica cuando hay mora por más de 6 meses y se presentan “fuertes debilidades de pago” por reducción de ingresos o pérdida del empleo.

Las personas que más han buscado arreglar la deuda con el Biess, con el fin de pagar cuotas más bajas, son aquellas que cuentan con una vivienda de interés público (VIP); es decir, los propietarios de inmuebles valorados en hasta USD 90 000. Ellos abarcan el 52% en monto reprogramado.

Con una economía en crisis, donde la informalidad y el desem­pleo van en aumento, y los ingresos de los trabajadores formales cayeron, las familias se ven obligadas a reestructurar todos sus gastos. El pago de una hipoteca llega a representar hasta el 40% del gasto, expone el economista Hugo Villacrés, expresidente del Consejo Directivo del IESS.

“La gente que más impacto (económico) ha tenido por la pandemia es la clase media y los pobres. Es gente que no quiere perder su vivienda, porque es el fruto de todo su esfuerzo y, por eso, busca herramientas para mantenerla”, analiza Villacrés.

El refinanciamiento es una solución tanto para el deudor como para el prestamista, refiere el economista. El primero tiene la posibilidad de negociar para conservar la vivienda, mientras que el segundo se asegura que el crédito se pagará y no se perderá el colateral del préstamo (el inmueble).

La atención del Banco no es inmediata en todos los casos. Varios ciudadanos reclaman que pasan días y hasta semanas esperando una respuesta a las consultas hechas por correo o llamadas telefónicas.

Alejandra Basantes perdió su empleo en julio. En el 2019 ella sacó un hipotecario de USD 60 000, a 15 años, que ahora busca extender a 25 años. “Escribí (al Biess) en julio para que me expliquen las opciones que tengo, pero hasta ahora nada. Llamo y no contestan”.

El nivel de mora del Biess es una alerta. Hasta julio del 2020, la tasa de morosidad para hipotecarios (mayor a 60 días de mora) se ubicó en 11,42%, según datos oficiales. En la banca privada esa tasa es del 5,54%.

Villacrés subraya que hasta el 2015 la mora era menor al 3%. Este aumento denota un “mal monitoreo” y control de los créditos que se conceden.

Este Diario consultó al Biess por las demoras que existen con algunos usuarios que requieren refinanciar. Hasta el cierre de esta edición la entidad gestionaba una respuesta.

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