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‘Mi corazón me avisaba que mi hija terminaría muerta en manos de ese hombre’: Analía

Imagen referencial. Una madre narra los maltratos y violencia que sufría su hija, quien fue hallada sin vida en su casa. Foto: Archivo/ EL COMERCIO

Imagen referencial. Una madre narra los maltratos y violencia que sufría su hija, quien fue hallada sin vida en su casa. Foto: Archivo/ EL COMERCIO

Imagen referencial. Una madre narra los maltratos y violencia que sufría su hija, quien fue hallada sin vida en su casa. Foto: Archivo/ EL COMERCIO

Analía narra la historia de su hija, quien era víctima de la violencia de su pareja. La mujer fue hallada sin vida el pasado 9 de febrero del 2021.

“Soy Analía, una afroecuatoriana de 59 años, con insuficiencia renal. Mañana se cumplirá un mes desde que mi hija Carla Estefanía Silva Maldonado, de 26 años, apareció muerta.

El 9 de febrero, ese hombre, con quien ella convivía cinco meses, llegó en un taxi, pegaba gritos; dijo que la encontró colgada. Yo frente a los policías lo encaré, estaba nervioso. Le dije: ‘Tú mataste a mi hija, mi corazón me avisaba que mi hija iba a terminar así, siempre la maltratabas, cobarde’. A los policías les pedí que no lo dejaran escapar. Pero ya lo soltaron. En la autopsia se lee que murió por asfixia, pero quién la causó, ¿ella mismo, alguien más? Investiguen. Eso pido.

“Hoy es 8 de marzo del 2021 y se conmemora el Día de la Mujer y yo pienso si habrá posibilidades de saber qué mismo pasó con Carla, ella no fue un personaje para salir en noticias. Fue la hija de una mujer afro, empobrecida, no somos de la ‘alta’, siempre discriminadas“.

(En Ecuador, desde el 1 de enero hasta el 3 de marzo se han cometido 20 feminicidios, un feminicidio ocurre cada 72 horas. Ya son 870 desde el 2014, que se tipificó el delito en el Código Orgánico Integral Penal (COIP). Las cifras son un esfuerzo de Alianza Mapeo).

“Desde que la vi en ese cuarto, muerta, no he podido olvidar que el día previo, el 8 de marzo, a eso de las 19:30, llegó a mi casa. Estaba contenta. Vino a visitar a su hijo mayor, de 12 años, que yo crío desde los 6 meses. Se había comprado ropa y dijo que al siguiente día le compraría un calentador y zapatos a mi nieto. Me preguntó si me hacía falta algo, compritas. Le respondí que no se preocupara. Me dio un beso en la frente y me pasó la mano por la cabeza.

Entonces su pareja silbó, desde afuera, y ella se fue corriendo. Siempre estaba con miedo, corre y corre porque era celoso; si nos visitaba, no podía quedarse mucho. Así él no estuviera en su casa (cuarto) ella debía esperarlo.

No tengo testigos, investiguen, pero muy adentro de mi corazón siento que ahí pudo estar la causa de la muerte de mi hija. Era un hombre posesivo, ya había índices de violencia, venía pegándole, pateándole, dejándole marcas en el cuello. Varias veces le pedí ‘bótale a esa pendejada, negro vago’.

“Mi Carla tenía tres hijos: de 12 años, seis y tres años y siete meses. Yo crío al mayor. Ella vendía bizcochos y un día le toqué el hombro y me dijo ‘ayayay, cuidado estoy apuñalada‘. Primero me mintió contándome que le robaron. Luego admitió que le cogieron dos puntos por dentro y tres por fuera. Él le hizo eso, le pedí ‘bótale por favor, así comienzan’. Quise ir a reclamarle y ella me pidió: ‘no seas malita, no digas nada, será peor. Ya estoy cansándome’.

“Eso pasó hace un mes y en semanas otra vez estaba mal, llegó pidiéndome que por favor le frotara un poquito de mentol, en el costado, en la costilla derecha, sobre una mancha morada. Me contó que ese hombre le pegó una patada por no haberle lavado la ropa. Además tenía unos rasguños en el cuello porque él le había apretado el cuello, se veían los moretones, la marca de los dedos, como que mija se había defendido. Yo le dije ‘¿qué gato tienes vos?’. Me contó: ‘mami, es que él me hizo’. ¿Por qué? Estaba tomado, le repetí que ya no debía andar con él, que no era justo que ella tenga que salir a buscar comida en la calle para alimentarle, él se queda bien acostado, ni barría ni limpiaba.

“‘Todo vago quiere que la mujer le sirva, se creen dueños, luego les mandan a prostituirse, a vender droga; les dicen que así demuestran que les quieren. Un hombre así para qué, ese no te mantiene, encima te pega, para qué te sirve’. Me oyó y se fue dándome un beso.

“El 9 de febrero, como a las 09:30 oímos gritos frente a la casa. Era ese hombre que venía en un taxi y gritaba el nombre de mi nieto. Dijo tu mamá se ahorcó. Estaba también mi hijo mayor y nos fuimos en ese taxi al cuarto donde vivían, también en el sur. Había una bufanda.

Ese hombre le dijo a la Policía que habían estado tomando, que todo estuvo bien hasta las 05:00, no pudo responder cuántas veces salió a la tienda a comprar más trago. Contó que se había dormido y al despertar la vio colgada. Que le lanzó agua para que reaccionara y la puso en la cama. No sé. No tengo testigos, él dice que no la mató, pero ¿qué asesino dice que mató? Investiguen, eso pido. Ahora no sé qué pasará porque a él lo dejaron libre el mismo 9 de marzo. Mañana ya será un mes desde que vi a mi hija sin vida”.