8 de abril de 2019 00:00

Las descargas de la central Manduriacu afectan a 2 cantones

Pobladores de la parroquia Tachina han encontrado desechos y peces muertos en las orillas del río Esmeraldas Cortesía / Prefectura de Esmeraldas

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Marcel Bonilla

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Un promedio de 3,5 millones de metros cúbicos de sedimento es depositado en la cuenca del río Esmeraldas, cada seis meses, por la central hidroeléctrica Manduriacu.

Entre el 2015 y el presente año, 27 millones de metros cúbicos de material lodoso han llegado al río Esmeraldas. Esto equivale al contenido de
450 000 volquetas, aproximadamente. Así lo calcula la Prefectura de Esmeraldas.

Solo entre el 2016 y mediados del 2018 se habrían evacuado hacia el río unos 15 millones de metro cúbicos de lodo.

Estas cifras no han sido confirmadas por la hidroeléctrica, porque su vocero en Esmeraldas, el gobernador Pablo Hadathy, desconoce la cantidad real y total de desechos que salen de la central. Él solo confirma que habrá otra descarga de 1 millón de metros cúbicos de sedimento este mes.

La cantidad de material que llega puede variar durante los tres días que demora la operación, la cual se ejecuta desde el 2015, cuando entró a funcionar la hidroeléctrica que produce 60 megavatios de energía eléctrica para el país.

Según un comunicado de prensa del Ministerio de Energía, se conformó una mesa interinstitucional para monitoreo, control y ejecución de las maniobras de desalojo de sedimentos de Mandariacu, desde ayer. Paralelamente, el Ministerio del Ambiente vigilará el cumplimiento del Plan de Manejo Ambiental y normativa.

Según la Comisaría Ambiental de la Prefectura de Esmeraldas, en menos de tres años se registran ocho descargas con efectos negativos para el recurso hídrico y bioacuático. Han muerto miles de peces en el río Esmeraldas. A través de un informe, la Comisaría Ambiental precisa que las descargas que recorren 184 km dejan secuelas por la cantidad de lodo que se mezcla con el agua y se acumula en las orillas.

La central hidroeléctrica está ubicada en la parroquia Pacto, entre Quito (Pichincha) y Cotacachi (Imbabura).

La liberación de sedimentos afecta a poblaciones de los cantones Quinindé y Esmeraldas, dedicadas a la agricultura y ganadería, entre ellas Malimpia, una de las más afectadas por la muerte de peces.

La Comisaría de Ambiente de la Prefectura abrió un expediente el 2 de mayo de 2016, y planteó una denuncia el 17 de agosto de ese mismo año -en la Fiscalía de Quinindé- contra de la hidroeléctrica, que a fines del 2018 descargó 1,2 millones m³ de lodo hacia el río.

Otras son Chura, Viche (Quinindé), Majua, Chinca, San Mateo y Tachina (Esmeraldas). El presidente de la parroquia Chinca, José Luis Caicedo, explica que durante las descargas no pueden usar el agua del río para cocinar y dar de beber al ganado.

En un análisis de agua realizado por el Municipio de Quinindé, el 22 de enero del 2018, se hallaron arsénico, plomo y mercurio, considerados extremadamente peligrosos y en pequeñas dosis afecta a la salud.

El artículo 251 de Código Orgánico Integral Penal (COIP) penaliza hasta con cinco años de cárcel a quien contamine o altere los cuerpos de agua.

La contaminación también afecta a la parroquia San Mateo, donde se ubica la captación del agua para el sistema regional de Esmeraldas. La empresa no recoge el líquido hasta por cinco días mientras baja la turbiedad del agua.

El presidente de la EAPA-San Mateo, Juan Carlo Córdova, explica que el grado de sedimento impide potabilizar el agua para tres cantones, y cuando se retoma del trabajo, cuesta producir porque se emplean más químicos para descontaminar el agua del río.

Las quejas de los pescadores son permanentes. Luis Ayoví, de Tachina, suspende hasta una semana la pesca de jaibas y peces. “La contaminación está terminando con especies como la guaña, sábalo, sabaletas, gualajos, mojarras y camarones de río (Esmeraldas)”.

Venancio Quintero, de Chinca, recuerda que cuando se dio la primera descarga, hace tres años, los peces muertos eran grandes y hoy son pequeños. Su actividad pesquera en el mismo río se redujo en más del 50%.

El comisario ambiental de la Prefectura de Esmeraldas, Omar Montaño, explica que si cada seis meses se realizan las descargas, eso no da tiempo a que se recuperen las especies. Los peces mueren por la cantidad de sedimentos que terminan con el oxígeno del agua.

Por medio de un informe técnico, esta dependencia recomienda a la Dirección del Ministerio del Ambiente iniciar un proceso administrativo contra la Hidroeléctrica.

Para el director del MAE en Esmeraldas, Élber Quiñónez, el tema debiera manejarse directamente en Quito.

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