24 de noviembre de 2019 00:00

Harvey Sánchez: ‘El debate sobre educación superior es superficial’

Harvey Sánchez, consejero técnico de alto nivel del Laboratorio de Evaluación de la Unesco. Foto: Archivo particular

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Mariela Rosero
Editora (I)
mrosero@elcomercio.com

Hace más de dos años dejó el Instituto de Evaluación Educativa (Ineval). Es uno de los cuatro consejeros técnicos de alto nivel del Laboratorio de la Evaluación de la Unesco. Y, como ecuatoriano nacionalizado, sigue de cerca los procesos en el país. Desde Rusia, Harvey Sánchez habló con este Diario a propósito de los ajustes al Ser Bachiller, examen que ayudó a construir.

En Ecuador, hasta antes del 2012, no había una prueba nacional de ingreso a la ‘U’ pública. Varias tenían filtros, pero la regla era hacer fila por un cupo. ¿De qué dimensión fue el vuelco con la prueba?

El ENES inició como una colaboración entre las universidades públicas relevantes. La Senescyt financió su ampliación nacional, coordinada por la Espe, en los primeros años. El objetivo: transparentar el ingreso y hacer más eficientes los procesos de admisión, un problema histórico por el limitado número de espacios, que aumenta, hay más graduados.

¿Pero cuál fue el impacto?

Que se pueda concursar en un único proceso transparente, de forma libre y voluntaria, por todos los cupos del sistema. Y no solo por los que quedaban después de los dados por favores y coimas.

Desde que se empezó a tomar el examen se debate sobre si están todos aptos para ir a la ‘U’. ¿Qué opina?

En la educación ecuatoriana hay desafíos que no se debaten o que solo se mencionan superficialmente. Es más fácil simular cambios que transformar al sistema de raíz. Hay puntos vitales para debatir: acceso y calidad; se basan en el mismo derecho de los humanos a desarrollar aprendizaje en condiciones de igualdad.

Los políticos repiten que las madres sufren porque sus hijos no acceden a cupos. Culpan a la prueba. ¿Qué pasa en el mundo?

La angustia de las familias está justificada, además esta tensión seguirá sin resolverse porque no se afronta el desafío con claridad. En todos los países y universidades del mundo existen procesos de evaluación. En la mayoría son de admisión y en absolutamente todos la permanencia depende de las evaluaciones.

¿Es un desafío para los países, la admisión a la ‘U’?

La distribución de oportunidades es el desafío, no hay espacio para todo aspirante y no todo bachiller se gradúa con aprendizajes indispensables.

¿Qué se debe considerar?

Que el seleccionado tenga habilidades para afrontar los estudios y que no se discrimine por haber nacido en un lugar con marginación. Por eso debe haber acciones afirmativas en el proceso de ingreso.

Se anunciaron ajustes a la prueba, ¿se culpa al filtro?

Aplica el dicho: ‘se culpa a la báscula porque la vaca no engorda’. Es fácil darse cuenta del engaño. Es claro lo que se necesita, mejorar la calidad de la educación, especialmente en el bachillerato en los lugares más marginales del Ecuador, para que las oportunidades sean verdaderas y, al mismo tiempo, ampliar y diversificar la oferta, ya que sin importar si hay examen o rifa para asignar el mismo número de cupos, el número de angustiados seguirá creciendo.

¿Cómo lograr equidad?

Las habilidades de pensamiento están mejor distribuidas entre los estudiantes que los conocimientos aprendidos en las aulas, mediante el currículo. Por eso orientar el Ser Bachiller al currículo y eliminar razonamientos como el abstracto impactará negativamente en quienes asisten a las escuelas de menor capacidad y en donde los alumnos aprenden menos, aunque tienen igual capacidad e inteligencia. Son las del ámbito rural, interculturales.

¿Ellos requieren un examen diferenciado?

El punto no es medir diferente sino trazar estrategias para atender bajos resultados, motivados por la pobreza. En vez de maquillar la situación hay que hacer correcciones.

En el gobierno anterior se impulsaron avances. Pero no se logró cambiar la matriz productiva.

Se pusieron en marcha cambios, varios continúan por ser valiosos y otros se han sustituido por ocurrencias sin mirada a largo plazo. Hace falta expandir la oferta sostenidamente y de forma pertinente.

¿Eso qué implica?

Continuar con los institutos y aumentar los programas semipresenciales con un fuerte componente de evaluación y certificación, que garantice que los títulos son equivalentes. Es necesario insistir en la calidad como punto central o tendremos un problema mayor en los siguientes años, ya que no solamente no cambiará la matriz productiva, sino que no podremos ni abastecer nuestras necesidades mínimas de tecnología.

En América aún los bachilleres buscan ir a la universidad, ¿qué opción hay?

Pese a las múltiples opciones productivas, la educación superior es central para el desarrollo de los países. Las personas bien preparadas crean e innovan autónomamente. Para aumentar las probabilidades de éxito en un emprendimiento se necesitan habilidades, muchas se aprenden en los estudios superiores. Pero hay que aumentar la oferta; hay oficios que son y seguirán siendo bien remunerados.

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