17 de noviembre de 2019 13:48

El cráneo de Natalia Subía fue hallado en marzo del 2019 en una quebrada del norte de Quito, cuentan sus familiares

Los familiares de Natalia Subía narraron el momento en el que la Fiscalía les informó sobre el hallazgo de parte de la osamenta de la maestra parvularia, que fue reportada como desaparecida el 15 de septiembre del 2018. Foto: Diego Bravo/ EL COMERCIO

Los familiares de Natalia Subía narraron el momento en el que la Fiscalía les informó sobre el hallazgo de parte de la osamenta de la maestra parvularia, que fue reportada como desaparecida el 15 de septiembre del 2018. Foto: Diego Bravo/ EL COMERCIO

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Diego Bravo
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La maestra parvularia Natalia Subía habría cumplido 34 años el lunes 11 de marzo del 2019. En ese mismo mes, una parte de las osamentas de su cráneo fue hallada en las rejas de una alcantarilla ubicada en una quebrada del barrio Armero, noroccidente de Quito, atrás de la Facultad de Educación Física de la Universidad Central.

Así lo confirmaron los familiares de la víctima a este Diario la mañana del domingo 17 de noviembre del 2019, en una entrevista. Natalia desapareció el 15 de septiembre del 2018 tras salir de su vivienda, localizada en el barrio de San Juan, en el Centro Histórico. Iba a una farmacia.

Ella tomaba medicamentos por sus problemas de crisis de ausencia. Antes de salir de su casa, Natalia discutió con una familiar. Lo último que hizo fue tomar dinero y las llaves antes de irse. No se llevó el teléfono celular. Dijo que iba a comprar las pastillas, pero jamás volvió…

La maestra parvularia Nathalia Subía fue vista por última vez el 15 de septiembre del 2018, cuando salía de su casa para buscar medicinas. Foto: Diego Bravo/ EL COMERCIO


Isis, hermana de la víctima, lamentó que una parte del cráneo de Natalia fuera encontrado en el mismo mes de su cumpleaños, en marzo. Siempre guardó la esperanza de que ella continuara con vida y que volviera con su hija Jariana, de 12 años. Les avisaron ocho meses después que esas osamentas correspondían a su hermana, luego de los análisis forenses.


Eso ocurrió el 14 de noviembre en el edificio de la Fiscalía General del Estado, ubicado  en la avenida Patria y Juan León Mera. La fiscal a cargo de las investigaciones convocó a los familiares de la desaparecida a una reunión urgente. En la cita les explicaron cómo se desarrollaron las investigaciones y al final les dieron la noticia.


Las autoridades salieron de la sala y les dieron 10 minutos para que los parientes se desahogaran. Isis recuerda que lloraron y se abrazaron. No podían aceptar lo que sucedió, no entendían cómo una persona con tanta alegría haya muerto y que todavía no aparezca el resto de su cuerpo.

A los huesos del cráneo les falta la mandíbula, acotó Isis. Para Franklin Subía, padre de la joven, el caso todavía no ha sido resuelto y solicitan a la Fiscalía, así como a la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestro de la Policía Nacional (Dinased), que continúen con las indagaciones hasta hallar el cadáver completo y se conozcan las causas de la desaparición.


Por eso, él pidió que nuevamente se realice un barrido completo de la quebrada en donde se localizó el cráneo de la maestra y sus alrededores.

Llora al imaginar que Natalia pudo haber sido víctima de una posible violación y luego de un asesinato. Por eso – a su criterio- es crucial que se indague lo que pasó para evitar que otras chicas sean asesinadas. “Solo hallaron una parte del cráneo y no nos satisface esa respuesta, pues hay muchos vacíos que no podemos entender y nos crean mayor incertidumbre. Posiblemente se trate de un femicidio”, consideró.

Los allegados de la víctima pidieron que las investigaciones se realicen con más eficiencia. Cuestionaron que les hayan cambiado tres veces de fiscal y cuatro de agentes investigadores. De otro lado, recién en abril del 2019 se hizo el reconocimiento del sitio en donde estuvo Natalia antes de desaparecer, una pequeña casa ubicada en el barrio de San Juan, junto al puente de La Luna y a una quebrada.

Natalia Subía fue vista por última vez en San Juan, Centro Histórico de Quito. Foto: Tomada del Twitter de Desaparecidos en Ecuador @AsfadecEc

Natalia Subía fue vista por última vez en San Juan, Centro Histórico de Quito. Foto: Tomada del Twitter de Desaparecidos en Ecuador @AsfadecEc


En su hogar, las cosas de la profesora se mantienen en el mismo sitio. Su ropa y televisor se encuentran intactos. En la habitación en donde dormía junto a su hija están los peluches en la cama. En la pared junto cuelga una figura elaborada en fomix con el nombre de Jariana.

Los sillones se ubican junto a un equipo de sonido, un mueble con platos y una mesa con pancartas que tienen la foto de Natalia. La palabra "desaparecida" resalta en letras blancas con fondo rojo. Franklin Subía recuerda que papelógrafos como ese se distribuyeron en diferentes puntos del Ecuador como terminales terrestres, postes de electricidad, unidades de Policía Comunitaria, entre otros.

También visitaron hospitales, morgues y realizaron plantones para pedir una solución a las autoridades. Los familiares de Natalia también solicitaron que se revisen los sistemas de cámaras de seguridad que hay en las inmediaciones de su casa y que se instalen ese tipo de dispositivos en las inmediaciones de la quebrada en donde se encontraron las osamentas.

La Fiscalía informó el pasado jueves 14 de noviembre sobre el hallazgo de los huesos. Dijo que “tras realizar pericias para la identificación humana, se identificó que las osamentas encontradas en la quebrada adyacente a la Facultad de Educación Física de la Universidad Central corresponden a la ciudadana de 33 años, que desapareció en el sector de San Juan, en el centro de Quito, cuando salió de su casa para ir a comprar medicinas”.

En su reporte del caso, la Fiscalía sostiene que la estrategia de atención integral que emplea para enfrentar la situación de personas desaparecidas en Ecuador “permitió que se lleven a cabo investigaciones especializadas para dar una respuesta a los familiares de la víctima”.

Según el Ministerio Público, se practicaron pericias antropológicas forenses que “determinaron la correspondencia morfológica de las osamentas encontradas, con las características físicas de la persona desaparecida. Mientras que, con la pericia de genética forense, se logró la identificación final”.

La Fiscalía no ha emitido información sobre las posibles causas de la muerte de la docente y aseguró que “se compromete a continuar con la búsqueda del resto de osamentas de Natalia S. y determinar la razón y circunstancias de los hechos”.

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