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Nueve guías tienen covid-19; el sistema de trabajo cambió

Así lucían ayer las afueras del Centro de Detención Provisional de Quito. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Así lucían ayer las afueras del Centro de Detención Provisional de Quito. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Así lucían ayer las afueras del Centro de Detención Provisional de Quito. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Las alertas por el coronavirus hicieron que en las cárceles se adopten nuevos sistemas de trabajo para los guías penitenciarios. En los últimos 12 días, nueve celadores han dado positivo para esta enfermedad viral.

Seis pertenecen al Centro de Detención Provisional (CDP) de Quito, en donde también se reportó el deceso de un preso contagiado con covid-19. El resto de guías afectados se encuentra en otras penitenciarías del país, cuyos nombres no han sido entregados.

En el CDP quiteño se reemplazó a 24 guías, quienes actualmente están en aislamiento en sus domicilios.

Uno de ellos conversó con este Diario y señaló que espera que se mejoren las condiciones de sanidad para que otros no sean afectados.

En esa edificación, una brigada de tres médicos del Ministerio de Salud revisa a los 1 400 reos que permanecen internos. Además, se habilitó un pabellón especial, para aislar a las personas que presentan síntomas.

En reclusorios regionales del Guayas, del Turi (Cuenca), de Cotopaxi y de El Rodeo (Manabí) se ampliaron los turnos. De 24 horas continuas pasaron a 48.

El objetivo es bajar el flujo de ingresos y salidas para reducir los riesgos de contagios. Por eso, en esos establecimientos se adecuó un espacio para que el personal duerma y se alimente mientras permanezca allí.

Al inicio de la emergencia se trabajaba en jornadas extendidas. De hecho, en una circular con fecha del 20 de marzo, el Servicio de Rehabilitación (SNAI) estableció turnos de cinco días seguidos en cárceles ubicadas en Bahía de Caráquez, Tulcán, Ibarra y Lago Agrio. Esa disposición ya no está vigente.

Las autoridades indican que se trabaja en todos los reclusorios. Ayer se confirmó también un caso de covid-19 en la Cárcel 4, que opera en el norte de Quito.

Se trata del exjefe de la Policía Nacional Fausto Tamayo, quien cumple una condena por los pases policiales.

La población carcelaria en el país es de 39 600 internos. Ellos han enviado mensajes para que se libere a los que están sin sentencia y para que se apruebe la prelibertad a quienes hayan cumplido el 40% de la pena. Así se busca reducir el hacinamiento.

El SNAI también emitió un manual con los lineamientos que se deben seguir durante la pandemia. En el documento de 25 páginas constan las medidas de bioseguridad que deben adoptarse.

A esto se suman oficios enviados al Ministerio de Salud desde el 29 de febrero, para dotar a los guías de guantes, mascarillas y, de ser el caso, trajes de protección. Estos elementos, según los agentes, son escasos. Unos indican que recibieron algunos de insumos a inicios de marzo pasado. Otros aseguran que no han sido dotados con estos implementos.

El director del Servicio, Edmundo Moncayo, manifiesta que se ha atendido a la mayoría de los 1 480 guías.

En la página del Ministerio de Finanzas consta un presupuesto de 102 millones aprobados para el SNAI. Esta entidad había solicitado USD 127 millones para este año.

Del rubro asignado, la mitad se gasta en la alimentación de los privados de libertad y el resto en sueldos.

No existe un monto para la inversión en esta emergencia. Moncayo asegura que se han receptado donaciones. Por ejemplo, el Patronato San José entregó 1 000 mascarillas para adolescentes infractores. Además, hay celadores que utilizan trajes de bioseguridad hechos por los propios internos.

Los guías también están preocupados por los motines e intentos de fuga que se producen en estos días.

El último episodio ocurrió el lunes, en la cárcel del Puyo, en Napo. En videos se puede observar que los internos prendieron fuego en los patios del recinto carcelario. Los agentes penitenciarios y policías retomaron el control dentro del centro.

Un día antes, la Policía intervino para controlar el interior de la cárcel de Ambato. Los presos quemaron colchones. Durante las acciones violentas, dos policías fueron heridos. En las cárceles de Tulcán, Lago Agrio, El Rodeo (Manabí) y en la de Guayaquil también se han registrado desmanes.