26 de julio de 2018 00:00

Los guayaquileños celebraron y trabajaron

3 000 estudiantes fueron los protagonistas de la segunda etapa del desfile Guayaquil Es mi Destino, por la fundación. Foto: Enrique Pesantes /EL COMERCIO

3 000 estudiantes fueron los protagonistas de la segunda etapa del desfile Guayaquil Es mi Destino, por la fundación. Foto: Enrique Pesantes /EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil

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Guayaquil vivió un ambiente dividido en sus 483 años de fundación. La tradicional avenida 9 de Octubre fue el epicentro de los festejos cívicos en honor a la Perla del Pacífico. Pero el cierre de sus calles aledañas generó horas de congestionamiento vehicular.

La celebración comenzó temprano, como también la rutina de los guayaquileños. Ni las clases ni las actividades laborales se suspendieron debido a que el feriado local fue trasladado al viernes. La agenda festiva tampoco se alteró.

A las 07:00 de ayer, 25 de julio del 2018, arrancó la primera etapa del desfile Guayaquil es mi destino, organizado por el Cabildo. El colorido de seis carrozas alegóricas resaltó en medio del tráfico usual de la ajetreada avenida Quito.

La parada de las plataformas decorativas junto al parque La Victoria marcó el arranque de la segunda etapa del recorrido de 12 kilómetros. Desde ahí los estudiantes de 61 planteles flamearon banderas, tocaron tambores y entonaron liras para rendir su homenaje.

Nicole Barros, abanderada del colegio Provincia de Bolívar, caminó con orgullo por más de 15 cuadras. “Nacer en Guayaquil significa que somos guerreros. Vale la pena hasta dar la vida por esta ciudad”, dijo sin detener la marcha.

Gloria Gallardo, presidenta de la Empresa Municipal de Turismo y Promoción Cívica, destacó la participación de 3 500 guayaquileños en el desfile. “Lo primero es el civismo. Guayaquil, orgullosa de su libertad, tiene un pueblo identificado con amor por su tierra”.

Aunque la jornada laboral no se detuvo, algunos no dudaron en tomar un receso para disfrutar el paso de las bandas de guerra y de las bastoneras. En los balcones, desde los portales o asomados en las vitrinas de los negocios aprovecharon para tomar fotografías.

“Es una celebración a medias. Es una pena porque hay un ambiente de alegría pero el trabajo debe continuar”, se lamentó Adrián Zapata, quien labora en un restaurante.

Esta etapa finalizó cerca del mediodía. A esa hora Jaime Nebot dio su última caminata como alcalde por las fiestas julianas. Lo hizo rodeado por simpatizantes, desde la Plaza Rocafuerte hasta La Rotonda del Malecón 2000, donde se desarrolló la Unción Cívica.

“Creo que la ciudad empezó a recorrer un camino irreversible hacia el buen vivir de verdad, no el que prescriben las constituciones archivadas, sino al que siente en el corazón y en el bolsillo. Esta ciudad no tiene vueltas hacia atrás”, dijo a su salida. Para la tarde estaba previsto que presida la sesión solemne del Municipio.

Pero fue sin duda la 9 de Octubre la protagonista de la euforia juliana. En sus aceras se amontonaron los familiares de los estudiantes que participaron en el desfile; también algunos transeúntes que hacían sus trámites regulares.

Si bien la calle lucía repleta, las instituciones públicas y privadas asentadas en las cercanías registraron poco movimiento. En el Registro Civil, por ejemplo, los empleados comentaron que el flujo de usuarios se redujo a casi la mitad. Algo similar ocurrió en el Municipio y en la Prefectura del Guayas, donde hasta la mañana apenas habían llegado unas 25 personas -generalmente pasan de 100 en el día-.

El lado opuesto de los festejos y la música se vivió en las vías cerradas al paso vehicular. En ellas, el eco de las bandas porteñas fue opacado por el insistente sonido de las bocinas y el silbato de los agentes de tránsito. “Es un caos -reclamó el conductor Jesús Morán-. El semáforo ha cambiado cinco veces y seguimos aquí, estancados”, señaló en un tramo de la calle Primero de Mayo.

En el centro, calles como Boyacá, Chimborazo, Rumichaca y Machala estuvieron copadas. Al sur fue similar durante la mañana, en los alrededores del Complejo Naval Jambelí. Ahí se realizó la parada naval por el Día de la Armada Nacional y cerca de 900 uniformados marcharon al pie del cañonero Abdón Calderón.

A la ceremonia por los 77 años del Combate Naval de Jambelí asistieron autoridades nacionales y como parte del programa se entregaron condecoraciones. Luego comenzó la marcha uniforme de pelotones de comandos, fusileros y escuelas navales.

La efervescencia se concentró nuevamente en el centro durante la tarde. El último tramo del desfile municipal se retomó a las 16:00 por la 9 de Octubre. En esta etapa participación 58 academias de danza nacionales y 11 internacionales. La fiesta continuó al ritmo de 1 300 danzantes.

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