18 de marzo de 2020 00:00

Guayaquil redujo su actividad comercial para frenar contagio del covid-19

El comercio en el centro de Guayaquil fue mínimo ayer. Varios locales no abrieron la atención al público. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

El comercio en el centro de Guayaquil fue mínimo ayer. Varios locales no abrieron la atención al público. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil
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El centro de Guayaquil -formado por 200 manzanas dentro de 150 hectáreas- vivió ayer, 17 de marzo del 2020, una jornada atípica.

Las puertas metálicas enrollables se cerraron en la gran mayoría de locales de la avenida 9 de Octubre, corazón comercial del centro de la urbe porteña. Hubo una mínima actividad comercial.

Solo farmacias, tiendas, sucursales bancarias y de las compañías telefónicas abrieron ayer a lo largo de esa arteria vial. Los restaurantes, en un buen porcentaje, solo vendían alimentos para llevar. Fue común observar a decenas de ciudadanos que realizaron el servicio de traslado de comida a domicilio.

La actividad comercial en la avenida fue equiparable a la de un domingo, con pocos transeúntes y tráfico vehicular, por el estado de excepción declarado por el Gobierno.

La medida contempla un toque de queda, que empezó desde las 21:00 de ayer, 17 de marzo, hasta las 05:00; así será todos los días. El estado de excepción regirá hasta el 5 de abril, en un intento por frenar la propagación del covid-19. La ciudad concentraba, hasta el cierre de esta edición, 61 de los 111 casos confirmados.

El panorama de desolación se repitió en otros sectores del centro de la ciudad, donde el Municipio ordenó el cierre de los módulos municipales y locales particulares. Esta decisión fue adoptada, según el Cabildo, como medida de seguridad y protección ante el avance del coronavirus.

Elías Molina, dependiente de una panadería en 9 de Octubre y Córdova, desocupó en gavetas las pocas existencias de pan ambateño que quedaban en el local, para venderlos en otros puntos de venta. “Por precaución vamos a cerrar en un inicio por siete días”, dijo tras bajar de un golpe la puerta enrollable del local.

Tres empleadas de una zapatería en la esquina de las calles Chimborazo y Aguirre abrieron la puerta principal del local, pero aclararon que con el objetivo de laborar en el interior, a puerta cerrada y sin atención al público. “Vamos a aprovechar hoy para realizar un inventario en la bodega”, explicó Yomaira Jiménez, empleada del local.

El Municipio además ordenó, desde el lunes pasado, el cierre de la Bahía, el centro comercial al aire libre más grande del país, que cambió su aspecto de hervidero de transeúntes y vendedores a pasillos desolados y locales con puertas enrollables cerradas.

También se han cerrado los malecones de la ciudad. Solo el Malecón Simón Bolívar es visitado por 1 600 000 personas al mes, según cifras de la Fundación Malecón 2000.

La alcaldesa Cynthia Viteri refirió que se han tomado las medidas necesarias que impidan la propagación de la cepa. Ella lideraba ayer, 17 de marzo, desde la mañana reuniones con el COE cantonal. Hasta el cierre de esta edición, no se confirmó la posibilidad de la declaratoria de una cuarentena total, pese a que ese fue el pedido en las redes sociales.

Los guardias de seguridad y unos pocos vendedores informales eran otros de los personajes recurrentes en los portales del centro, que lucieron vacíos ayer. Alex Piguave ofrecía a viva voz botellas de agua en USD 0,25; llevaba una funda con botellas y más unidades en una mochila a sus espaldas. “No puedo dejar de trabajar, si no salgo no como”, dijo el vendedor.

La Plaza de la Administración, el centro administrativo de la ciudad, donde se ubican el Municipio y el edificio de la Gobernación, también tenía pocos transeúntes.

Las autoridades anunciaron que el sistema de transporte público continuará laborando. La Metrovía informó que se trabaja en la modalidad de pasajeros sentados. No obstante, desde ayer solo prestó servicio hasta las 19:00. Desde hoy será de 06:00 a 19:00, “hasta nuevo aviso”.

Los más de 350 buses de la Metrovía y los 2 600 buses particulares que ruedan en la urbe intensificaron la desinfección de sus unidades.
Justamente, la mañana de ayer fueron retenidas 17 unidades por no respetar las medidas sanitarias en su interior.

La Alcaldesa había anunciado que se deben hacer tres desinfecciones diarias: una con dióxido de cloro, otra con ozono y la que hace el concesionario, en el caso de la Metrovía. También se anunció el cierre total de la terminal terrestre, desde hoy.

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