6 de diciembre de 2018 12:26

Graderío de un circo se desplomó durante la función; 10 niños resultaron golpeados

10 niños resultaron heridos el miércoles 5 de diciembre, tras el colapso del graderío dentro de un circo. La estructura funcionaba en la av. Mariscal Sucre, del sector La Ecuatoriana, en el sur de Quito. Foto: Twitter Cruz Roja

10 niños resultaron heridos el miércoles 5 de diciembre, tras el colapso del graderío dentro de un circo. La estructura funcionaba en la av. Mariscal Sucre, del sector La Ecuatoriana, en el sur de Quito. Foto: Twitter Cruz Roja

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Diego Bravo

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Un circo fue clausurado el miércoles 5 de diciembre del 2018, por la Agencia Metropolitana de Control (AMC) del Municipio de Quito luego de producirse un accidente que dejó 10 niños heridos.

La AMC informó que el circo operaba sin permisos de funcionamiento.

Este fue instalado en un terreno baldío ubicado sobre la avenida Mariscal Sucre y Emilio Uzcátegui, a la altura del ingreso al barrio La Ecuatoriana, sur de Quito, a tres cuadras de distancia de la terminal de buses de Quitumbe.

Cristian Rivera, director metropolitano de riesgos, informó que el hecho se produjo aproximadamente a las 11:00 del miércoles cuando un grupo de 30 estudiantes, de entre 10 y 12 años, de una escuela pública ingresaron al circo para presenciar la función. Los chicos saltaban mientras disfrutaban del espectáculo y el graderío se desplomó de forma repentina.

10 alumnos resultaron afectados con golpes. Tras el hecho, funcionarios de la AMC, el Cuerpo de Bomberos de Quito y la Policía Nacional acudieron al sitio para inspeccionarlo y atender a los jóvenes. También constataron que el circo no tenía permisos de funcionamiento y lo clausuraron.

"Los graderíos no soportaron el peso de los estudiantes, quienes comenzaron a saltar, dejando 10 golpeados en las piernas y cabezas, otros tenían cortes menores", precisó Rivera. Dos de ellos fueron trasladados a centros asistenciales en donde se descartó que tenían fracturas.

La mañana de este 6 de diciembre del 2018, el circo era desmontado por la gente que trabaja allí. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

La mañana de este 6 de diciembre del 2018, el circo era desmontado por la gente que trabaja allí. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO


Las autoridades comprobaron que el circo tenía conexiones clandestinas a los postes de energía eléctrica. Las autoridades indicaron que tres animales, una paloma, un pato y un perro dálmata fueron rescatados durante la intervención. "Presentaban signos de maltrato (...) y se los remitió a un centro de recuperación. Los artistas del circo vivían en condiciones precarias".

Rivera indicó que el dueño del circo nunca apareció. En la inspección se verificó que los graderíos eran de metal y madera. El ingeniero estructural de Gestión de Riesgos hizo una evaluación y expresó que la estructura estaba mal armada y con falta de mantenimiento.

El circo fue clausurado por la Agencia Metropolitana de Control. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

El circo fue clausurado por la Agencia Metropolitana de Control. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

La mañana de este jueves, 6 de diciembre del 2018, el circo era desmontado por la gente que trabaja allí. Las piezas eran guardadas en contenedores y remolques.

Pablo Freire es el capataz del circo. Admitió que no tenían permisos de funcionamiento y los estaban tramitando en el Municipio. "Lo que pasó ayer fue un accidente y no fue tan grave. La culpa también es de los estudiantes porque ellos vienen, no se sientan y comienzan a saltar".

Rechazó las aseveraciones de que los graderíos del circo estaban mal armados, pues cuentan con años de experiencia y saben lo que hacen. Dijo que el terreno donde se instalaron es privado, por lo que se habló con el propietario y la gente del barrio para quedarse.

El circo fue instalado en un terreno baldío ubicado al ingreso del barrio La Ecuatoriana, en el sur de Quito. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

El circo fue instalado en un terreno baldío ubicado al ingreso del barrio La Ecuatoriana, en el sur de Quito. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO


Más allá de lo que ocurrió ayer, él aseguró que siempre sacan los permisos en los sitios donde laboran. También obtienen las acreditaciones de los bomberos, municipios y gestión de riesgos.

Negó que el circo tome la electricidad de forma clandestina desde un poste. Tampoco que los animales estén en malas condiciones. "El perro trabajaba saltando aros y le dábamos de comer, el pato era la mascota y se los llevaron. Eso es un atrevimiento porque tienen que consultar con el dueño o el encargado".

Finalmente, Freire explicó que el dueño del circo se hizo cargo de los gastos médicos de los chicos.

Tras desinstalar la carpa, el circo tiene previsto trasladarse a otra provincia para continuar con las funciones. Tiene una capacidad de 700 personas y el costo de los boletos oscila entre USD 1,50 y 3.

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