25 de September de 2009 00:00

De Grace Jaramillo

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Grace Jaramillo

La carta del embajador Emilio Izquierdo, coordinador político de Unasur, publicada entre anteayer y ayer, sobre mi columna del pasado domingo invita a reflexionar sobre la confusión que existe entre información y opinión.

Una columna editorial no tiene la función de dar información, sino de hacer opinión, buscando dar un mensaje. Nada más.

William Safire, así como Raúl Andrade o Alejandro Carrión construían a veces situaciones o personajes imaginarios, sin que por esto hayan sido juzgados como “poco prolijos” o “peculiares”. Es parte de las posibilidades en una sociedad libre y democrática.

Dice el Embajador que en tres ocasiones me han enviado cartas por “opiniones infundadas respecto a la gestión del MRE”. Al respecto quiero decir que está en su absoluto derecho y lo agradezco.

Pero quisiera dejar en claro que la primera vez –sobre un tema de Integración- contesté en forma cortés al Ministerio, demostrándole que no había imprecisiones en el artículo, sino tan solo diferencias de opinión.

En la segunda ocasión, la información sobre el tema de Honduras y las acciones del Ecuador alrededor del tema fueron de dominio público.

Lo que sí preocupa es que en esta ocasión la Cancillería afirme que artículos como el mío crean “falsos temores y especulaciones”, una vez más confundiendo opinión con información.

Y me pregunto ¿quiénes pueden sentirse atemorizados por lo que opina una columnista? ¿O es que la política exterior y sus procedimientos ya no puede ser materia de debate en el terreno público pues el disenso “repercute negativa e infundadamente en la política externa del Ecuador”, como se señala?

Honestamente, creo que la Cancillería sobredimensiona el poder de una columna de opinión, que tiene el derecho de presentar su caso con estrategias diversas.
Los lectores de mis artículos tienen muy claro lo que realmente crea temores o afecta a la dignidad nacional y no es necesario subestimarlos; como tampoco es necesario subestimar el sentido de responsabilidad que respalda mis opiniones, tras 15 años de escribir sobre Relaciones Internacionales.

Sólo me queda expresarle al Embajador Izquierdo que el artículo 66 de la Constitución, numeral 6, garantiza “el derecho a opinar y expresar su pensamiento libremente y en todas sus formas y manifestaciones”. Esta es la única prerrogativa que me ampara.

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