19 de febrero de 2020 15:06

El Instituto Geofísico dice que no existe evidencia para potencial colapso de flanco en el volcán Tungurahua

Imagen referencial. Vista del volcán Tungurahua activo. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Vista del volcán Tungurahua, su actividad sísmica se caracteriza por tener menos de 10 sismos al día. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Redacción Elcomercio.com

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El Instituto Geofísico (IG) de la Politécnica Nacional informó este miércoles 19 de febrero del 2020 "que no existen evidencias para la generación de un potencial colapso de flanco en el volcán Tungurahua", en la provincia del mismo nombre.

La información la dio en respuesta a una publicación de Europa Press, en la que se detalla una nueva investigación en la que supuestamente se habría demostrado que este volcán está produciendo señales tempranas de advertencia de un colapso potencial.

Vista aérea del volcán Tungurahua en mayo 2019. Foto: IG

Vista aérea del volcán Tungurahua en mayo 2019. Foto: IG

Según el estudio, el volcán Tungurahua muestra los rasgos distintivos de la inestabilidad en el flanco, lo que podría provocar un deslizamiento de tierra colosal (lo que no implica una erupción).

La investigación, dirigida por el doctor James Hickey de la Escuela de Minas de Camborne, ha sugerido que la actividad reciente del volcán ha llevado a una deformación rápida significativa en el flanco occidental.


Los investigadores creen que la fuerza impulsora que causa esta deformación podría conducir a un mayor riesgo de colapso del flanco, causando daños generalizados en el área local circundante.

El IG asegura que el trabajo de Hickey y otros, publicado en enero del 2020, está basado en un episodio de deformación ocurrido en noviembre del 2015, y que dicho episodio de deformación no se ha vuelto a registrar. El Tungurahua es monitoreado todo el tiempo y "el volcán no muestra hoy en día ningún cambio en su actividad ni en su estabilidad".

Vista infrarroja aérea del volcán Tungurahua con cámara térmica (OPTRIS PI640) desde el occidente. Las zonas en color blanco muestran los campos fumarólicos en el volcán, la imagen térmica no muestra evidencias de fracturamiento que pueda asociarse a defo

Vista infrarroja aérea del volcán Tungurahua con cámara térmica (OPTRIS PI640) desde el occidente. Las zonas en color blanco muestran los campos fumarólicos en el volcán, la imagen térmica no muestra evidencias de fracturamiento que pueda asociarse a deformación reciente en el flanco occidental del volcán. Foto: IG

La entidad señaló que en el año 2015 ocurrió una de las erupciones más importantes en cuanto a producción de ceniza del Tungurahua. Este volcán tuvo un periodo eruptivo que duró 17 años, desde octubre del 1999 hasta marzo del 2016. Después de marzo 2016, el volcán se ha mantenido en un periodo de calma, que se evidencia en los diferentes parámetros de monitoreo. Actualmente, su actividad sísmica se caracteriza por tener menos de 10 sismos al día y no se observa deformación o actividad superficial.

Asimismo, el IG hizo un llamado a la calma y a verificar cualquier información que no sea emitida por las fuentes oficiales.

Patricia Mothes, vulcanóloga del Instituto Geofísico, explicó que la información divulgada por Europa Press está fuera de contexto debido a que en el 2015 si se evidenció una deformación de varios centímetros en la parte media del flanco occidental del coloso.

“Esto se registró por un periodo muy corto, luego no prosperó. Todo este episodio fue registrado y analizado a través de imágenes satelitales”.

Aseguró que la última erupción del volcán Tungurahua fue en febrero del 2016. En la actualidad el coloso no presenta ninguna actividad que es constantemente monitoreada con los inclinómetros, GPS e imágenes satelitales las 24 horas.

Mothes dijo que en el 2015 las medidas del macizo fueron tomadas por un satélite europeo y tras un análisis fue publicado hace un mes y medio en una revista internacional sobre este episodio eruptivo en el Tungurahua. “El objetivo del artículo era sobre las circunstancias del 2015 y en la actualidad no debemos preocuparnos”.

La vulcanóloga recordó que la actividad en el coloso es baja y registra cerca de 12 sismos durante toda la semana. Tampoco, agregó, hay una deformación detectable. Los instrumentos GPS, ni los inclinómetros no han detectado ningún tipo de deformación en el coloso.

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