19 de mayo de 2018 00:00

Galápagos consume el yogur de sus siete plantas lácteas

La empresa procesadora La Noruega modernizó hace ocho meses su maquinaria para producir yogur. Foto: Jorge González / EL COMERCIO

La empresa procesadora La Noruega modernizó hace ocho meses su maquinaria para producir yogur. Foto: Jorge González / EL COMERCIO

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Jorge González

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La provincia de Galápagos produce su propio yogur. Tiene 7 plantas lácteas, cuya fortaleza en común es la elaboración de yogur, que representa el 54% de su producción. También hacen leche entera y queso.

Todas producen 43 371 litros de yogur cada mes, pero solo 25 708 se comercializan en las tiendas, hoteles, cruceros y viviendas del archipiélago.
Esa oferta se complementa con los productos que llegan del continente, para satisfacer la demanda mensual de la provincia: 53 439 litros.

Por esta situación se aprobó, el 11 de mayo, la ordenanza de restricción de ingreso de yogur, con una excepción: se permitirá que cada turista nacional o extranjero llegue hasta con 3 litros de esa bebida.

Esta medida se aplicará dentro de 90 días, una vez que se publique en el Registro Oficial.

La normativa fue aprobada por el pleno del Consejo de Gobierno de Régimen Especial de Galápagos, tras la propuesta del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

El objetivo es fomentar la producción local, dinamizar la economía interna y fortalecer al sector agropecuario de la provincia, según Lorena Tapia, presidenta del Consejo.

La isla Santa Cruz, la más poblada de la jurisdicción, concentra un poco más de la mitad de los ganaderos.

Las fincas y haciendas, principalmente, están en la zona alta de las parroquias Santa Rosa y Bellavista, a 400 y 800 metros sobre el nivel del mar, con un clima fresco que las hace productivas, según Rosaura Cedeño, propietaria de la hacienda Miconia. Ahí se crían 123 reses, de las cuales 30 son lecheras.

Cada día ordeña un promedio de 200 litros de leche, pero no todo es vendido a las plantas procesadoras. “Me ha tocado botar, por la falta de pedidos (…). Ahora, con este nuevo proyecto, las plantas van a comprar todo, no nos vamos a quedar con la leche”.

Thorvaldo Kastdalen, dueño de la hacienda Miramar II, contó que con la restricción su leche tendrá un mercado definido, por lo que ya no se desperdiciará el producto.

Según él, la crianza del hato ganadero ha mejorado en las islas. “Hay mayor exigencia en los controles de calidad y se ha mejorado el sistema de alimentación de los animales para evitar deficiencias en tiempos de sequías y no afectar a la oferta”. En su finca, 35 de 150 reses son lecheras.

Tapia comentó que en el 2014, cuando hubo un problema de carga que causó desabastecimiento de productos, en el caso del yogur la demanda fue cubierta por las empresas lácteas locales. “Eso, que fue un problema, fue identificado como una oportunidad”.

Las plantas también se alistan para este nuevo reto. La Noruega, que funciona desde hace 24 años en Santa Cruz, elabora tres presentaciones:

1 galón, 1 litro y 250 gramos en ocho sabores (durazno, coco, cereza, piña, mango, guanábana, frutilla y mora). En los últimos ocho meses ha invertido USD 800 000 en la modernización.

Una de las máquinas adquiridas es un pasteurizador, que se “usará exclusivamente para hacer yogur”, según su gerenta Raquel Molina. “Nuestro yogur es bueno, con la llegada de la máquina estamos trayendo un experto ‘para la elaboración de nuevos productos para incrementar la variedad’.
Ahora ofertan el producto natural y quieren implementar el ‘light’.

Jimmy Bolaños, director provincial agropecuario del MAG, explicó que actualmente las siete plantas operan en un 53% de su capacidad y con la medida prevén incrementar a un 66%, con lo que se cubrirá en un 100% la demanda en el archipiélago. “Ha existido una subutilización”.

La ordenanza establece que se conformará una comisión interinstitucional, que debe establecer las excepciones de ingreso del producto.

Por ejemplo, el yogur azucarado, ‘light’, aromatizado y natural se producen localmente, no así el griego, vegano o con frutas. “En caso de desabastecimiento, esta mesa podrá abrir la medida para que ingrese desde el continente”.

En Puerto Ayora, las tiendas, como Antojitos, tienen su punto de vista sobre la medida. Su administrador, Antonio Zambrano, pidió que se informara sobre cómo se regulará el tema de los precios. “Si se forma un monopolio, ellos van a tratar de regular sus precios, eso no es la idea, debe aclararse eso”.

El presidente de la Cámara de Turismo de Galápagos, Rodrigo Jácome, comentó que no existe un laboratorio apropiado para el control de calidad del producto. No obstante, Bolaños indicó que los productos locales cumplen con los estándares de calidad del país.

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