26 de octubre de 2020 00:00

54 mercados funcionan bajo medidas de seguridad

En la feria libre de La Ofelia la amplitud de los corredores evita aglomeraciones. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

En la feria libre de La Ofelia la amplitud de los corredores evita aglomeraciones. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO

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Fernando Criollo
Redactor (I)

Las ferias y mercados de la ciudad atienden al público con un aforo reducido y la implementación de medidas de bioseguridad. Aglomeraciones, comercio informal y congestión vehicular se registran con frecuencia alrededor de estos centros de comercio.

Desde junio se han realizado 20 ferias sanitarias seguras cuyo objetivo es dar espacio a los comerciantes autónomos. Actualmente hay 54 mercados en funcionamiento, según informó Rommel Rosero, coordinador de la Agencia Distrital del Comercio del Municipio de Quito.

La reapertura se autorizó con la condición de mantener el 30% del aforo permitido, establecido por el Cuerpo de Bomberos. El control está a cargo de los administradores de cada lugar y del personal que debe ser asignado a los puntos de acceso. “No se trata de contar a la gente sino de no ver un mercado abarrotado”, explicó Rosero.

“Por mi puerta nadie pasa sin mascarilla ni desinfección”, dice Marible Morales. Con un aspersor en una mano y el termómetro digital en la otra, Morales recibe a cada persona que ingresa por el acceso norte, en la feria libre de La Ofelia. Pese a su compromiso para prevenir contagios, en otras puertas de acceso no había personal encargado del control, en la mañana del pasado sábado.

En el interior de la feria, la poca afluencia de público y la amplitud de los corredores permitía el distanciamiento físico sin aglomeraciones. Para Luis Tipán, comerciante de la feria por 25 años, el cambio es “radical” en cuanto a la reorganización de los puestos de trabajo.

Círculos que marcan el distanciamiento físico frente a cada puesto, flechas para indicar la direccionalidad de los pasillos, mesas con asientos bloqueados en los patios de comida son parte de los protocolos implementados.

El mismo sistema de control se observa en mercados como Iñaquito, Santa Clara, Central, San Roque y La Magdalena.

En los puntos de ingreso en Santa Clara hay control de temperatura y desinfección. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

En los puntos de ingreso en Santa Clara hay control de temperatura y desinfección. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

“Se controla que se cumpla el distanciamiento, el uso de la mascarilla y se provee de gel y alcohol. Además, en todos los mercados hemos instalado lavamanos”, aseguró Rosero. El respeto de las normas es una responsabilidad compartida entre comerciantes y clientes.

Cerca del mediodía del sábado, los comerciantes de Santa Clara se alistaban para la hora pico. La variedad gastronómica es uno de los principales atractivos de este mercado.

Con mascarilla y traje de bioseguridad, Rocío Aguirre limpia el mesón en el que sirve los jugos que prepara cada día, para una clientela que se ha reducido en un 50% desde el inicio de la pandemia.

En mercados como Santa Clara, Central y Magdalena se han organizado ferias y concursos gastronómicos para atraer de vuelta los ‘caseritos’.

Aguirre volvió a su puesto de trabajo hace un mes y para eso tuvo que realizarse una prueba rápida de covid-19, que resultó negativa. “Cada domingo se desinfecta todo el mercado”, dice sobre las medidas adicionales de prevención.

“Desde junio hasta octubre se ha realizado pruebas a
4 000 comerciantes en mercados y Centros del Ahorro, incluso a comerciantes autónomos. El promedio de positivos es de 25%. En los mercados hay aproximadamente 10 000 comerciantes”, afirmó Rosero.

Los casos positivos pasan a la Secretaría de Salud, donde se inicia un proceso de aislamiento y monitoreo.

Además de la poca afluencia de clientes, que se traduce en una reducción de ingresos, los comerciantes ven con preocupación el incremento de ventas informales alrededor de los centros de comercio.

Ropa, zapatos, accesorios tecnológicos y alimentos se ofertan desde puestos improvisados en las aceras de calles aledañas a la feria La Ofelia. Lo mismo sucede en los mercados Central, Santa Clara y San Roque. El mal uso del espacio público genera aglomeraciones y congestión vehicular.


“Todas las semanas se realizan entre siete y 10 operativos a las ventas informales en los alrededores de los centros de comercio”, aseguró Rosero. Y 600 comerciantes han sido reubicados a la fecha.

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